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Sector Solidario llamado a incubar un nuevo tejido empresarial

Redacción Gestión Solidaria OPINIÓN

“Prestar dinero es lo más fácil”. Así nos dijo un experto hace unos meses, pero a renglón seguido añadió –“lo difícil es acompañar a las personas para que desarrollen su proyecto productivo”.

Claro, el dinero es el producto que ofrecen las entidades con actividad financiera. Para otros, es el símbolo que representa el valor determinado de un bien. Considero que nos toca volver a leer a Keynes y recuperar parte de su ideas de oferta y demanda. También debemos dejar de ver con admiración a los nuevos “gurúes” de wall street que ven en la especulación la representación del precio, en su rentabilidad y no en el beneficio del producto su valor.

Para no entrar en tecnicismos. Que seguramente mucho de nuestros lectores manejan con mayor fluidez y habilidad. Queremos retomar las ideas de un mayor compromiso desde el sector solidario para acompañar proyectos productivos sobre el sector real y el de servicios. Ambos necesarios para ocupar la mano de obra cada vez más calificada y que necesita desarrollarse frente a un mundo competitivo con menos fronteras, pues ahora el mercado está a la mano, con un clic.

El sector solidario ya ha dado un paso importante con proyectos agrícolas y agropecuarios que son muestra de como la organización de pequeños productores consolidan no solo la supervivencia de un gremio, también de regiones enteras que ha logrado un mayor bienestar.

Mientras muchos de los dirigentes sueñan con que Colombia sea el creador de los nuevos unicornios empresariales (Amazon, Google, Uber y la colombiana Rappi) , y que sus sistema financiero sea virtualizado al máximo. Atrás no podemos dejar la producción del campo , la pequeña y mediana industria, así como la del comercio representado en la humilde tienda de barrio, grandes generadores de mano de obra y que podrían ser la base para el pleno empleo. Emprendimientos que nacen y muere con la misma rapidez. Donde solo la mitad llega al quinto año.

A los colombianos acostumbrados a no dejarse morir y buscar alternativas, a pesar de las circunstancias, nos falta una mayor cultura empresarial. Cultura que podría solidificarse a través de plataformas de incubación empresarial cooperativas, que generarían economías de escala con elementos como oficinas compartidas, centros empresariales, logística y plataformas de soporte administrativo, contadores y consejeros que permitan un mayor grado de formalización de los emprendimientos.

Si queremos llegar a tener unicornios empresariales y poder construir computadores y programas, primero debemos enfocarnos en el pleno empleo y la estabilidad empresarial. Insistimos, las cooperativas, las mutuales y los fondos de empleados tienen en sus manos los recursos para acompañar a esos emprendedores y llevarlos a ser empresarios.

 

 

 

 

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