Cotizar no es preguntar el precio de un producto o un servicio
Por: Jairo Cala Otero / Cultor del español y corrector de textos
Una consulta que me hizo un diseñador gráfico dio pie para escribir este artículo. Contaba el consultante que un aviso publicitario, en preparación para la promoción de un servicio en una empresa de Bogotá, incluía la frase: «Cotiza y compruébelo». Su pregunta estaba enderezada a saber si había algún error en esa breve expresión, o si, por el contrario, se ajustaba a corrección.
De la explicación que le ofrecí al diseñador, comparto lo esencial con los lectores de Español Correcto. En esas tres palabras se configuran dos deslices lingüísticos. Primero, no es el potencial comprador quien hace una cotización, sino quien va a vender un producto o un servicio. Mucha gente cree que cotizar es preguntar por el valor de algún artículo o una asistencia profesional. No es así. Cotizar es elaborar un presupuesto, o asignarle precio a algo. Los potenciales compradores no desempeñan tal papel. Una segunda definición que consigna el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) señala que cotizar también es «estimar a alguien o algo, particularmente de forma pública, en relación con un fin determinado».
Segundo, en el proyectado aviso publicitario aparecía la palabra ‘cotiza’, como parte de una frase imperativa. ‘Cotiza’ es palabra usada en el lenguaje del tuteo: yo cotizo, tú cotizas, el cotiza; cotiza tú, en el modo imperativo. Enlazada con la palabra ‘compruébelo’, mediante la conjunción copulativa ye (y), ofrece una combinación errada. ‘Compruébelo’, de modo imperativo, es palabra usada en el lenguaje del usteo (en el que se da tratamiento de usted). Es similar a casos irregulares como: «¿Cómo estás usted?; «Ámalo como usted sabes hacerlo»; «Perdónelo, como él la perdonó a ti». Estas tres frases mezclan tuteo y usteo, lo cual es bárbaro en el idioma español.
De modo que aquel aviso por el cual fui consultado pudo tener una cualquiera de las dos siguientes presentaciones:
1. «Solicite una cotización y compruébelo»: Aquí se usa bien el usteo, no hay mezcla indebida con el tuteo. La vocal ‘e’ rige este lenguaje (solicite/compruébelo). Es lo mismo que decir: «Pregunte por el valor de nuestro servicio (o producto)». Recordemos que quien hace la cotización es el vendedor, no el comprador; este la solicita.
2. «Solicita una cotización y compruébalo»: Para un lector distraído esta frase es idéntica a la del ejemplo anterior. Las palabras sí son las mismas, pero el lenguaje no; esta contiene lenguaje de tuteo. Aquí aparece la vocal ‘a’ en los dos verbos (solicita/compruébalo), como rectores del lenguaje en que se trata de tú al interlocutor.
Definitivamente, la frase del aviso en ciernes, «cotiza y compruébelo», es doblemente errada por contener tuteo y usteo; y porque el cliente no cotiza un producto, él pide una cotización. La empresa, firma comercial o persona vendedora es quien cotiza.
Aprovecho la oportunidad para indicar que el verbo cotizar funciona no solamente para transacciones comeciales. Ya anoté antes que el diccionario incluye: «Estimar a alguien o algo, particularmente de forma pública, en relación con un fin determinado». En consecuencia, podremos decir y escribir frases como:
«El gerente de esa empresa es un hombre muy cotizado».
«Ese deportista ha logrado una elevada cotización, en virtud de su talento».
«La cantante Anacleta alcanzó mayor cotización en el mercado de su país».









