Harsh Sanghani el relevo generacional en el cooperativismo: juventud, propiedad y acción colectiva
Por: Gestión Solidaria
Cuando se habla de cooperativismo, suele pensarse en fórmulas de gestión horizontal, en empresas que priorizan el bienestar comunitario por encima del lucro individual. Pero, ¿Qué ocurre cuando miramos al movimiento cooperativo desde la perspectiva de quienes tienen menos de 30 años? La respuesta la encarna Harsh Sanghani, un joven indio de 20 años que acaba de hacer historia al convertirse en el primer presidente de origen indio del Comité de Juventud de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI). Su trayectoria y sus propuestas no solo reflejan un cambio de piel en el cooperativismo global, sino también una hoja de ruta clara para que la juventud pase de ser espectadora a protagonista.
De lo cotidiano a lo global: el cooperativismo como herencia y horizonte
Sanghani creció en Gujarat, India, en un entorno donde los productos lácteos, los alimentos y los servicios bancarios llevaban el sello cooperativo mucho antes de que él comprendiera su significado estructural. “Los productos y servicios cooperativos estuvieron entramados en mi vida diaria”, confiesa. Esa experiencia doméstica se combinó con una tradición familiar de dirigencia –su tío es presidente de la Federación Cooperativa de Fertilizantes de la India (IFFCO)–, lo que le permitió entender desde temprano que el cooperativismo no es un modelo abstracto, sino una práctica concreta de ayuda mutua.
Pero lo que distingue a Sanghani no es solo su herencia, sino su capacidad para traducir ese legado en acción juvenil. A los 14 años fundó Cowganic, un emprendimiento de agricultura ecológica; más tarde impulsó la Sociedad Cooperativa de Jóvenes de la India (IYCS), una organización de base que promueve educación en gobernanza, inclusión económica y emprendimiento asociativo. Su salto al ámbito internacional llegó en noviembre de 2024, durante la Conferencia Cooperativa Mundial en Nueva Delhi, donde conoció a jóvenes de todos los continentes y, al ver a la entonces presidenta del Comité de Juventud, se preguntó: “¿Por qué no yo?”. Un año después, esa pregunta se convirtió en elección.
Propiedad con participación: el valor diferencial del cooperativismo juvenil
Para Sanghani, el principal atractivo del cooperativismo para las nuevas generaciones es un concepto que suena sencillo pero resulta revolucionario en el mundo laboral actual: propiedad con participación. “En la mayoría de los trabajos, los jóvenes son solo empleados. En una cooperativa, además son asociados, dueños y tomadores de decisiones. Desde el primer día tienen voz, voto y una participación real en el destino de la organización”, enfatiza.
Esa frase resume el núcleo del desafío y la oportunidad. Mientras que en el empleo tradicional la juventud enfrenta precariedad, falta de autonomía y nula incidencia en las decisiones estratégicas, el modelo cooperativo ofrece un espacio donde el trabajo no se separa de la propiedad, y donde la responsabilidad colectiva se ejerce desde el primer día. No es casualidad que Sanghani vincule esta filosofía con los principios ancestrales de su país –“el mundo es una sola familia”, “que todos sean felices”–, porque en ellos encuentra la esencia misma de la cooperación: comunidades que se fortalecen cuando comparten responsabilidades y garantizan que nadie quede relegado.
De los discursos a los hechos: cuatro iniciativas globales
Uno de los méritos del nuevo liderazgo de Sanghani es haber traducido el entusiasmo generacional en proyectos concretos. Desde el Comité de Juventud de la ACI, que ya no es un foro ocasional sino una plataforma permanente, se están impulsando cuatro iniciativas estructurales:
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Incubadora Digital Cooperativa Global: un espacio para apoyar el nacimiento de empresas asociativas lideradas por jóvenes, aprovechando las herramientas tecnológicas.
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Academia de Liderazgo Cooperativo: un programa de formación ejecutiva orientado al recambio generacional, con foco en habilidades directivas y gobernanza.
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Foro Global de Políticas de Juventud Cooperativa: una instancia de incidencia para influir en legislaciones locales e internacionales que afectan al sector.
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Programas Coop Mentor y Coop Intern: redes que conectan a dirigentes experimentados con jóvenes asociados, facilitando pasantías e intercambios entre cooperativas de distintos países.
A estas se suma una Cumbre de Liderazgo (Modelo ACI), diseñada en Bruselas como un ejercicio de simulación de gobernanza, al estilo del Modelo de Naciones Unidas, para que los jóvenes experimenten la negociación por consenso y la toma de decisiones antes de asumir roles institucionales.
Los cuatro nudos críticos que la juventud debe desatar
Sanghani identifica cuatro obstáculos principales que frenan la incorporación activa de los jóvenes al movimiento cooperativo:
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Acceso a la gobernanza y al capital: muchas cooperativas son democráticas en el papel, pero carecen de canales efectivos para que los jóvenes pasen de la membresía al consejo de administración. Sin renovación dirigencial planificada, el talento joven se dilata en la espera.
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Falta de difusión del modelo: millones de jóvenes buscan empleo o formas de emprender sin conocer que el cooperativismo es una alternativa viable y con ventajas diferenciales.
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Relevo generacional: la experiencia de los dirigentes históricos es invaluable, pero el desafío actual es construir empalmes intergeneracionales basados en mentoría y transición planificada, no en rupturas ni en esperas indefinidas.
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Contexto socioeconómico global: la juventud enfrenta crisis que exceden al sector –precarización laboral, desigualdad económica, cambio climático– y las cooperativas deben responder a esas urgencias con soluciones concretas.
Frente a este panorama, Sanghani sostiene que las cooperativas tienen una ventaja distintiva: combinan gobernanza democrática, innovación asociativa y justicia social. Pero esa ventaja solo se hará efectiva si los jóvenes no son invitados a “observar”, sino a liderar.
Liderar no es un privilegio, es una necesidad
El mensaje de Harsh Sanghani es claro y desafiante: la juventud no debe esperar turno ni conformarse con roles secundarios. El cooperativismo, por su propia naturaleza democrática, ofrece un terreno fértil para que las nuevas generaciones ejerzan su ciudadanía económica y política desde el primer día. Pero para que eso ocurra, no basta con discursos inspiradores; se necesitan canales reales de participación, formación específica, y una apuesta decidida por la innovación y la sostenibilidad.
Su historia personal –de la mesa familiar al escenario global– demuestra que el relevo generacional no es una amenaza, sino una oportunidad para revitalizar un movimiento que, si algo ha demostrado en más de un siglo, es su capacidad de adaptarse y reinventarse. La pregunta que nos deja Sanghani no es si la juventud debe liderar, sino si el cooperativismo está realmente preparado para cederles el timón. Y su respuesta, como buen activista, es que no se trata de esperar: se trata de construir ya los puentes para que el liderazgo joven deje de ser una excepción y se convierta en la regla.









