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julio 13, 2026
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La desregulación de la yerba mate profundiza la crisis en Misiones Argentina la caída de la producción dispara la migración de trabajadores hacia Brasil

Por Redacción Gestión Solidaria

La producción de yerba mate, una de las principales economías regionales de Argentina, atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. La caída de la cosecha, el deterioro de los ingresos de productores y trabajadores y el incremento de la migración laboral hacia Brasil son algunas de las consecuencias que distintos actores del sector atribuyen al nuevo escenario generado tras la desregulación del mercado impulsada por el gobierno del presidente Javier Milei.

Durante una entrevista concedida a Radio Gráfica FM 89.3, Ana Cubilla, secretaria general del Sindicato Único de Obreros Rurales de la provincia de Misiones, afirmó que la cosecha actual registra una reducción cercana al 50 % frente al mismo período del año anterior, una situación que, según explicó, responde a la pérdida de herramientas de regulación del mercado de la hoja verde.

El cambio comenzó con la expedición del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70 de 2023, mediante el cual el Gobierno nacional eliminó facultades esenciales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), organismo que durante años intervino en la fijación de precios de referencia y en el ordenamiento de la actividad productiva.

Para productores y trabajadores, la consecuencia inmediata ha sido una fuerte caída del precio pagado por la materia prima. Cubilla explicó que actualmente el kilogramo de hoja verde se comercializa entre 300 y 310 pesos, cuando en 2023 rondaba los 420 pesos, mientras los costos de producción —especialmente combustibles, transporte e insumos— continúan aumentando.

La crisis llega a toda la economía regional

La problemática no afecta únicamente a quienes cultivan o cosechan la yerba mate.

En Misiones, cientos de municipios dependen directa o indirectamente de esta cadena productiva. Comercios, transportadores, proveedores de servicios y pequeñas empresas vinculadas al sector comienzan a sentir los efectos de una actividad que perdió dinamismo.

Aunque la industria continúa abasteciendo el mercado utilizando inventarios acumulados en campañas anteriores, esos stocks empiezan a disminuir y existe preocupación por el impacto que una menor producción pueda tener sobre la oferta y los precios durante los próximos meses.

Para Gestión Solidaria, este escenario evidencia uno de los principales desafíos de las economías regionales latinoamericanas: cuando desaparecen los mecanismos de regulación o concertación entre productores, industria y Estado, los sectores con menor capacidad de negociación suelen ser los primeros afectados.

El costo social de la desregulación

Uno de los aspectos más preocupantes expuestos por Cubilla es el creciente éxodo de trabajadores rurales hacia Brasil y Paraguay.

Según la dirigente sindical, miles de cosecheros han decidido abandonar temporal o definitivamente Misiones para emplearse en explotaciones agrícolas brasileñas, donde reciben mejores condiciones laborales, alojamiento, alimentación y servicios básicos suministrados por los empleadores.

La migración comienza a transformar la realidad social de numerosas localidades. Barrios completos presentan viviendas desocupadas mientras familias enteras evalúan trasladarse al vecino país en busca de estabilidad económica.

La escasez de mano de obra también está modificando la organización de la cosecha, con una mayor participación de mujeres en las cuadrillas y el ingreso de trabajadores paraguayos para cubrir parte de la demanda.

Trabajadores con menores ingresos

El deterioro económico también alcanza a los tareferos.

Aunque la tarifa acordada en las negociaciones colectivas ronda los 79.000 pesos por tonelada cosechada, Cubilla aseguró que en numerosos casos los trabajadores reciben entre 50.000 y 55.000 pesos.

A ello se suma que un cosechero difícilmente logra recolectar una tonelada diaria. La productividad promedio oscila entre 400 y 500 kilogramos por jornada, lo que reduce considerablemente el ingreso diario de las familias.

Las condiciones climáticas agravan aún más la situación. Durante los días de lluvia la cosecha se detiene completamente y muchas familias sobreviven mediante créditos informales o compras fiadas hasta poder regresar al trabajo.

Productores bajo presión financiera

Los pequeños productores tampoco escapan a la crisis.

De acuerdo con la entrevista, muchos reciben pagos diferidos mediante cheques a 60, 90 e incluso 120 días, algunos de los cuales terminan siendo rechazados por falta de fondos.

Mientras tanto, los costos financieros, el incremento del precio del combustible y la incertidumbre sobre la evolución del mercado limitan la capacidad de inversión y renovación tecnológica de las explotaciones familiares.

Un debate que trasciende a la yerba mate

La situación de Misiones reabre un debate que hoy atraviesa a diversas economías regionales argentinas.

Las políticas de desregulación implementadas por el gobierno de Javier Milei buscan reducir la intervención estatal y permitir que los precios se definan exclusivamente por la oferta y la demanda. Sin embargo, organizaciones de productores, sindicatos y cooperativas sostienen que, en mercados donde existe una fuerte concentración industrial y comercial, la desaparición de organismos reguladores debilita la posición negociadora de los pequeños productores y de los trabajadores rurales.

El caso de la yerba mate se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de esa discusión. Mientras el Gobierno defiende la liberalización económica como una estrategia para mejorar la competitividad y reducir distorsiones, representantes del sector productivo advierten que los beneficios aún no llegan a las economías regionales y que, por el contrario, se observa una caída de la producción, menores ingresos y un creciente impacto social.

Para el sector de la economía solidaria, el desafío consiste en construir modelos de desarrollo que combinen eficiencia económica con protección del trabajo, fortalecimiento de las organizaciones cooperativas y sostenibilidad de los territorios. La experiencia de Misiones demuestra que cuando una economía regional entra en crisis, las consecuencias trascienden la producción agrícola y alcanzan al comercio, al empleo, a las familias y al tejido social de toda una comunidad.

 

Vea la entrevista completa Aqui. Éxodo de tareferos a Brasil por la crisis de la yerba mate | Ana Cubilla

 

 

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