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junio 22, 2024
EDITORIAL OPINIÓN

Un paso valioso

La construcción es una actividad que jalona varios sectores de la economía y automáticamente esto se ve reflejado en una mejora en el índice de empleo del país. Así lo entendió el Gobierno Nacional al dar respuesta a la petición de las empresas de la economía solidaria de facilitar las condiciones para la compra de vivienda a los asociados de cooperativas, mutuales y fondos de empleados.

Con el decreto que reglamenta el Fondo de Reserva Para la Estabilización de la Cartera Hipotecaria (Frech) se desbloquea uno de las principales dificultades de los créditos a largo plazo que podrían otorgar las empresas de la economía social.

Hay que aplaudir este logro del trabajo gremial, que ha insistido ante el ejecutivo por el vasto potencial que tiene el sector para participar en el mercado inmobiliario, especialmente el de vivienda.

Con la nueva reglamentación la estabilidad en las tasas de interés, será un factor de confianza y garantía para consolidar la cartera inmobiliaria, por ahora, por los primeros siete años del crédito.

Explicó Confecoop que con esta disposición “se reglamentan el artículo 48 de la Ley 2079 de 2021, denominada Ley de Vivienda y Hábitat, la cual estableció que el Gobierno Nacional, a través del Fondo ( F r e c h ), dando nuevas coberturas de tasas de interés a los deudores de crédito de vivienda nueva que otorguen las entidades de economía solidaria vigiladas por la Superintendencia de la Economía Solidaria”, antes estas medidas solo cobijaban a las entidades financieras vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia.

El sector solidario poco a poco ha ido ampliando su cartera, concentrada principalmente en el crédito de consumo y
desde el último año ha buscado mecanismos que le permitan desarrollar operaciones a largo plazo, pues la captación de sus recursos tradicionalmente está en los ahorros y aportes de su asociados, estos por lo contrario a corto plazo.

Los proyectos de construcción y vivienda liderados por las empresas solidarias han sido exitosos, ante la capacidad del mismo de interpretar la necesidad de sus asociados, tener presencia en las regiones donde el inventario de vivienda todavía es deficitario y acompañar a ese deudor no solamente en un crédito, también en el desarrollo de toda su vida productiva.

En los próximos meses veremos como el crédito de vivienda será uno de los renglones más gruesos de la actividad de las empresas solidarias, pero sobre todo veremos los testimonios de esas familias beneficiadas.

Editorial 131.

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