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Vendemos bienestar: Crediciti

Abrir el vínculo de asociatividad fue el mecanismo que le permitió a la Cooperativa Crediciti ajustar su operación para atender a los nuevos trabajadores que pasaron del Citibank al Scotiabank Colpatria, después de que se diera una venta de la operación de las tarjetas de crédito del primero al segundo.

Aunque la cooperativa es una entidad completamente independiente, su base social se concentraba en los trabajadores del Citibank, pero con la operación la Cooperativa tuvo la oportunidad de sumar nuevos asociados cuyos trabajos estaban vinculados a las empresas del grupo económico de la nueva entidad.

Yanet Romero Pérez gerente de Crediciti señaló a Gestión Solidaria, que contrario a los temores iniciales, el panorama fue completamente positivo y ahora la cooperativa tiene 2600 asociados, la cifra más alta desde su fundación hace 55 años.

Aunque no hubo despidos masivos por parte de las entidades al comienzo, meses después de la operación se dio un ajuste lógico de las estructuras, pero esto no afectó el número de asociados y por el contra- rio la base social se mantuvo y ahora tiende al crecimiento, señaló la ejecutiva.

La autonomía e independencia, factores fundamentales de la cooperativa le han permitido a Crediciti ser autónoma en el crecimiento de su base social. Incluso, esto ha impulsado el llegar median- te la operación comercial a en el centro de Bogotá. expandirse a los trabajadores de Colpatria y Colfondos.

Lo digital abre canales y jalona que la comunicación social sea más fuerte con cada unos de los asociados, transmitiendo los valores y principios que diferencian al cooperativismos de la banca tradicional. “ Nosotros somos solidarios, un crédito no puede representar para nuestra entidad el valor que tiene la persona y así se lo hemos ido contando a los 2600 asociados” dijo.

Romero Pérez destacó que hay un cambio de chip des- de la empresa cooperativa. “A nuestros asociados no les vendemos créditos, por eso lo que queremos darle bien- estar. -Saque pecho y diga yo soy dueño de una cooperativa de más de 22 mil millones de pesos en activos. En cambio, usted no es dueño del Banco. Y el bienestar es nuestra primera oferta”, dijo.

 

Con los ojos en lo social

La gerente destacó el programa social que maneja Crediciti manteniendo un comedor comunitario para la zona del

Voto Nacional en el centro de Bogotá. Cada día antes de la cuarentena la cooperativa daba de comer a 150 niños y ancianos. El programa es más que una bandera social. Ha permitido que voluntarios, los mismos asociados, tengan un contacto con la comunidad y dando un nuevo sentido a sus aportes. Periódicamente, los coordinadores del comedor llevan a grupos de personas que al ver la realidad de la zona se comprometen con esta iniciativa.

El programa también permite la recuperación laboral de algunas personas que buscan una oportunidad. “Somos

conscientes que no podemos solucionar toda la problemática social, pero contribuimos en algo para visibilizar la situación de la zona”, dijo.

La ejecutiva hizo un llama- do a las personas que se quieran vincular al programa para atender a la población vulnerable del Voto Nacional y destacó que las ayudas se mantendrán en lo posible en medio de la cuarentena. Cada elemento es valorado por esos menores. “La gente no desapareció con la eliminación del Bronx, siguen ahí” concluyó Yanet Romero Pérez.

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