Crisis de participación y desafíos democráticos en el sector solidario ¿Democrática o «Dedocracia»?
La doctora Blanca Durán Quintero, experta en el sector cooperativo, expuso las grietas que amenazan la esencia de las organizaciones solidarias: delegados sin formación, participación testimonial y violaciones sistemáticas a la ética y la ley.
La jurista puso el dedo en la llaga sobre la preocupante falta de participación y el desconocimiento del rol de los delegados en las empresas solidarias. En una conversación con Gestión Solidaria, Durán Quintero abordó temas cruciales que afectan el corazón de la democracia cooperativa y la salud financiera de estas organizaciones.
Delegados: ¿Representantes o Meros Asistentes?
Uno de los puntos centrales de la discusión giró en torno al rol de los delegados. La doctora Durán enfatizó que, si bien son elegidos para representar a los asociados y ejecutar un mandato en su nombre para el buen funcionamiento de la empresa solidaria, la realidad es muy distinta. «Llevo muchos años en el sector solidario y siempre me preguntan: ‘He sido elegido delegado, pero no tengo ni la más remota idea de qué debo hacer'», lamentó.
Entre las funciones esenciales que deberían desempeñar, se destacaron:
- Presentar políticas e inquietudes de los asociados en las asambleas y, crucialmente, informar sobre lo acontecido en ellas, una práctica que, según la experta, es casi inexistente.
- Analizar minuciosamente los informes de la empresa, incluyendo los estados financieros, para proponer sugerencias que mejoren los resultados. La falta de capacitación básica en contabilidad para los delegados es una brecha alarmante.
- Ejercer de manera honesta su derecho a elegir y ser elegido, un punto donde se presentan «muchos problemas» debido a cuestionamientos en la forma de elección.
La analogía con el congresista que vota sin saber por qué, o la imagen de delegados que asisten a las asambleas «dormidos o todo el tiempo en el celular», pintan un panorama desolador de la poca participación activa y la falta de conciencia de ser «codueños» de estas empresas.
Durán destacó el rol crítico de los delegados en las asambleas: «Son la voz de los asociados, pero muchos no saben ni leer un estado financiero. La mayoría solo asiste a recoger el regalito anual, sin preparación ni seguimiento», dijo.
¿Dónde Está la Participación Democrática? El Dilema de los Honorarios
La doctora Durán no dudó en señalar una de las principales razones detrás de esta apatía: los incentivos económicos. «Si hay unos buenos recursos para ser directivo o miembro de comités de control social y demás, si hay unos buenos honorarios para que yo participe, entonces la gente se pelea mucho para poder acceder a esos cargos», explicó. Por el contrario, «si el recurso no es cómodo o no hay, es una «rogadera» hasta casi que hay que arrodillarse para que la persona participe en cargos directivos». La excusa recurrente: «Yo no tengo tiempo«.
Esta realidad ha llevado a que la «democracia» se haya convertido en «dedocracia», donde las designaciones se hacen a dedo, a menudo sin evaluar las competencias de la persona para el cargo.
Participación: De la teoría a la cruda realidad
El diagnóstico es desolador: el 50% de las cooperativas enfrenta desinterés masivo. «Si no hay honorarios jugosos, nadie quiere ser directivo. La excusa es ‘no tengo tiempo’, pero para un viaje a San Andrés sí lo hay», ironizó Durán. La ley 79 exige participación activa, pero las asambleas se reducen a un trámite anual donde prima el reloj sobre el debate.
Nepotismo y violación de datos: El cáncer silencioso
La experta denunció prácticas irregulares:
Otro «pecado» preocupante que surgió fue la violación de la Ley de Habeas Data en algunas asambleas. Directivos que utilizan la información personal de los asociados (direcciones, teléfonos) para «captarlos» y asegurar su reelección, ponen en una desventaja desleal a otros aspirantes. La multa por violar la Ley de Habeas Data puede ser millonaria, cercana a los 3.000 millones de pesos colombianos, una sanción que, según Durán, debería ser asumida por los infractores y no por la empresa solidaria.
Inhabilidades e incompatibilidades ignoradas: Directivos que benefician a familiares (yernos, nueras) o ocupan múltiples cargos simultáneos.
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Violación de la Ley de Protección de Datos: Uso de bases de datos internas para «copiar» votos. «¡Las multas son millonarias! Pero algunos contratan seguros con dinero de la cooperativa para cubrir sus faltas», alertó.
Las inhabilidades e incompatibilidades en los cargos directivos. La confusión entre estos dos conceptos, y su violación, puede llevar a situaciones de nepotismo, donde los directivos benefician a sus familiares, olvidando los principios y valores de la entidad, concluyó.
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