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noviembre 3, 2026
Al Día Tu bolsillo

Seguros tras el terremoto: entre el infraseguro y la desinformación

Por: Gestión Solidaria 

Armando Castiblanco, gerente de AC Seguros, advierte que la mala contratación de pólizas y el desconocimiento de la normativa están dejando a miles de familias sin la protección esperada tras la tragedia del 10 de agosto.

La reciente tragedia del 10 de agosto, que sacudió a miles de familias colombianas, ha puesto sobre la mesa un debate crucial: ¿están realmente protegidos los ciudadanos con sus seguros? Armando Castiblanco, gerente de AC Seguros, abordó esta problemática en el programa Gestión Solidaria, donde advirtió que la mayoría de los problemas no radican en las aseguradoras, sino en la forma en que se contratan las pólizas.

El infraseguro: el error que deja a las familias en la calle

Uno de los puntos más críticos que expuso Castiblanco es el fenómeno del infraseguro. Cuando una persona adquiere un crédito hipotecario, las entidades financieras suelen exigir un seguro que cubra el valor del préstamo, no el valor real del inmueble. «Si yo le presto al asociado apenas el 60% del valor de la vivienda, ese 60% se constituye en el valor asegurado cuando no debe ser así», explicó.

El ejemplo es contundente: un apartamento avaluado en 500 millones de pesos, asegurado solo por los 300 millones del crédito, deja un déficit de 200 millones que el propietario asume como su propio asegurador. Ante un siniestro, la indemnización se calcula de forma proporcional. «Si la pérdida es de 100 millones, le van a indemnizar el 60%, es decir, 60 millones. Los 40 millones restantes quedan en el aire», advirtió.

La recomendación es clara: asegurar siempre por el valor de reposición o reemplazo del bien, no por el monto del crédito.

El primer beneficiario: ¿Quién recibe realmente el dinero?

Otro aspecto que genera confusión es quién recibe la indemnización. Según Castiblanco, en la mayoría de las pólizas vinculadas a créditos hipotecarios, el primer beneficiario es la entidad financiera, no el propietario. «Los 60 millones se los van a girar al banco, a la cooperativa o al fondo de empleados. A usted no le van a girar nada», señaló.

Esto significa que, aunque el seguro se pague, el damnificado podría quedar sin recursos para reconstruir o reparar su vivienda, ya que el dinero se destina primero a saldar la deuda.

La obligación de los conjuntos residenciales

En Colombia existen 37.000 conjuntos residenciales sin seguro, una cifra alarmante que Castiblanco atribuye al desconocimiento de la Ley 675 de 2001. Esta normativa establece en sus artículos 50 y 51 la obligación de los administradores de contratar seguros de incendio y terremoto para las áreas comunes.

«Si yo vivo en un conjunto residencial y a ese apartamento le quito la fachada, las escaleras, los cimientos, lo que voy a tener es una casa en el aire», ilustró. Por ello, instó a los copropietarios a incluir en el presupuesto anual la partida para el seguro de zonas comunitarias y a verificar que se contrate por el valor de reposición.

Mitos y realidades sobre las aseguradoras

Castiblanco también desmintió algunos mitos que circulan tras la tragedia. Aclaró que las aseguradoras no están «hechas para no pagar», sino que existen plazos legales: una vez demostrada la pérdida, tienen 30 días para indemnizar, y a partir de ese momento comienzan a correr intereses moratorios.

Asimismo, recordó que la Superintendencia Financiera es la entidad encargada de recibir quejas y hacer cumplir las obligaciones de las aseguradoras. «En los estrados judiciales, los jueces están más a favor del más débil, en este caso, el usuario del seguro», agregó.

El interés asegurable: un aspecto clave

Finalmente, Castiblanco hizo énfasis en la importancia del interés asegurable. Puso como ejemplo la venta de un vehículo: si se transfiere el carro pero se conserva la póliza, esta pierde validez porque el interés asegurable cambió de titular. «No señor, se perdió el interés asegurable», enfatizó.

Información para proteger el patrimonio

La entrevista con Armando Castiblanco deja una lección clara: la información es la mejor herramienta para proteger el patrimonio familiar. Contratar seguros por el valor real de los bienes, conocer quién es el beneficiario de la póliza, exigir a los administradores de conjuntos el cumplimiento de la ley y entender los plazos y derechos frente a las aseguradoras son pasos esenciales para evitar que una tragedia se convierta en una catástrofe financiera.

En un país donde los desastres naturales son una amenaza latente, la preparación y el conocimiento marcan la diferencia entre la recuperación y la ruina.

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