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octubre 5, 2026
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Salud para todos: el modelo cooperativo que sostiene a 100 millones de hogares mientras los sistemas fallan

Más de la mitad de la población mundial carece de atención sanitaria básica. El informe de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) y el COPAC revela cómo 3.300 cooperativas de salud en 76 países llenan los vacíos que ni lo público ni lo privado alcanzan a cubrir.

Por: Gestión Solidaria 

La salud es el fundamento de la dignidad humana y el desarrollo sostenible. Sin embargo, a cuatro años de la meta de 2030, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 (ODS 3) —garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades— sigue lejos de cumplirse. Según el capítulo dedicado a este objetivo en el informe “Construir juntos un mundo mejor”, elaborado por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) y el COPAC, más de la mitad de la población mundial sigue careciendo de acceso a la atención sanitaria básica. Las poblaciones rurales, los trabajadores informales y las comunidades marginadas son las más afectadas, una realidad que la pandemia de COVID-19 no hizo más que agravar.

El informe, presentado en el marco del Año Internacional de las Cooperativas 2025, dedica sus páginas 30 a 34 a analizar una respuesta que, aunque discreta, lleva más de un siglo salvando vidas: las cooperativas de salud. “Las cooperativas de salud ofrecen soluciones flexibles y basadas en las personas que mejoran la prestación de servicios, reducen los costes y facilitan el acceso, especialmente cuando los sistemas públicos y privados no son suficientes”, señala el documento.

Una crisis persistente

Los datos son alarmantes. Cerca de 300.000 mujeres al año fallecen debido a complicaciones durante el embarazo o el parto, y más de cuatro millones de recién nacidos mueren durante el parto o prematuramente, muchos por causas evitables. Estas cifras se concentran en entornos de bajos ingresos y afectados por conflictos, donde el acceso a la atención prenatal, a profesionales cualificados y al apoyo posnatal sigue siendo muy restringido.

El ODS 3 busca lograr la cobertura sanitaria universal, reducir la mortalidad materna e infantil, mejorar la salud mental y favorecer el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva. Pero el progreso se ha desacelerado: cuatro de cada cinco países están lejos de alcanzar los objetivos de supervivencia materna. Además, el aumento de los costes sanitarios, la escasez de personal cualificado y la fragilidad de las infraestructuras dificultan aún más la prestación equitativa de servicios.

La diferencia cooperativa

Frente a este panorama, las cooperativas de salud emergen como un modelo probado pero infrautilizado. Su origen se remonta al siglo XIX, cuando las sociedades de ayuda mutua y las asociaciones de trabajadores comenzaron a organizar servicios de atención sanitaria para sus miembros. Hoy, según la ACI, existen más de 3.300 cooperativas de salud en 76 países, que prestan servicio a más de 100 millones de hogares y generan un volumen de negocios anual de 15.000 millones de dólares.

El informe de 2019 del Secretario General de las Naciones Unidas sobre las cooperativas en el desarrollo social ya reconoció su papel creciente: no solo mejoran los resultados sanitarios, sino que también garantizan mejores condiciones laborales para los profesionales del sector. Estas organizaciones existen en diversas formas —centros propiedad de los usuarios, servicios de atención domiciliaria, farmacias cooperativas y planes de seguros comunitarios— y su estructura flexible les permite adaptarse a las necesidades locales, especialmente en zonas desatendidas.

Seis áreas de impacto

El informe identifica seis contribuciones clave de las cooperativas de salud:

1. Prestación de servicios esenciales. En Uganda, la cooperativa KAMACOS presta servicio a más de 80.000 personas a través de un centro de salud y un servicio de asistencia móvil, facilitando el acceso gratuito o de bajo coste en zonas rurales. En Lesoto, la Sociedad Cooperativa de Trabajadores de Salud para la Ciudadanía ofrece atención primaria mediante un plan de ahorro y crédito.

2. Gestión de centros sanitarios. La Fundación Espriu, en España, integra una red de hospitales, seguros y servicios de atención cooperativos que reinvierte sus beneficios para facilitar el acceso a 2,2 millones de usuarios. Además, promueve la Organización Internacional de Cooperativas de Salud (IHCO), que da voz al sector en la política sanitaria mundial.

3. Mejora del acceso a los seguros. En Filipinas, CHMF presta cobertura a 60.000 miembros; en Kenia, CIC Insurance atiende a más de un millón de personas con microseguros asequibles. El sector de seguros y mutuales cooperativos suscribió más de 1,41 billones de dólares en primas en 2022, con una cuota récord del 26,3% del mercado mundial.

4. Apoyo a poblaciones vulnerables. En Australia, la cooperativa BADAC presta servicios sociales y de salud basados en la seguridad cultural para poblaciones indígenas. En Irlanda, Great Care Co-op fue fundada por cuidadores migrantes para mejorar sus condiciones laborales y ofrecer una atención digna centrada en las personas.

5. Respuesta a crisis sanitarias. Durante la pandemia, Gulliver Cooperativa Sociale, en Italia, rediseñó su funcionamiento para evitar infecciones: su centro de ancianos Cialdini no registró ningún caso de COVID-19.

6. Soberanía de los datos. La cooperativa suiza MiData permite a los particulares gestionar y compartir de manera segura sus datos de salud con transparencia y supervisión democrática.

Casos reales que transforman

El informe también recoge experiencias concretas de distintas partes del mundo. En Japón, la Federación Japonesa de Cooperativas de Salud y Bienestar (HeW CO-OP) agrupa a 96 cooperativas y utiliza “grupos Han”, pequeñas unidades vecinales que implican a los miembros en la promoción de la salud mediante clases de ejercicio, cocina sana y campañas de detección del cáncer.

En Uganda, Uganda Health Partners Cooperative Limited (UPHC) presta servicio a unas 30 cooperativas de seguros de salud comunitarias que trabajan con más de 70 proveedores, ofreciendo paquetes prepagados a más de 40.000 miembros.

En Brasil, Unimed es el sistema de cooperativas médicas más grande del mundo: 339 cooperativas regionales, 166 hospitales y más de 156.000 trabajadores que atienden a más de 20 millones de personas en el 92% del país.

En Grecia, la Federación de Farmacéuticos Cooperativos (OSFE) representa a más de 5.000 farmacéuticos en 25 cooperativas regionales y abastece a más de la mitad de las empresas farmacéuticas del país. Durante la pandemia, garantizó la distribución de mascarillas, tests y información científica.

Las barreras que limitan su potencial

A pesar de estas contribuciones, el informe advierte que las cooperativas de salud “funcionan en ámbitos de vacíos normativos, no disponen de reconocimiento oficial ni acceso a financiación y no suelen verse integradas en las estrategias sanitarias nacionales”. Las dificultades estructurales, la escasez de mano de obra y la inversión limitada en infraestructuras restringen su ámbito de actuación, especialmente en entornos informales y de bajos ingresos. Además, muchas siguen estando infrarrepresentadas en los datos e investigaciones sobre salud mundial, lo que impide cuantificar su impacto real.

Cuatro recomendaciones para avanzar

Para aprovechar todo el potencial de las cooperativas de salud, el informe formula cuatro recomendaciones clave:

1. Reforzar los marcos jurídicos y normativos. Los gobiernos deben reconocer a las cooperativas como proveedores válidos de atención sanitaria, reducir trabas burocráticas y garantizar competencia leal con las instituciones públicas y privadas.

2. Ampliar el apoyo económico y los incentivos. Crear mecanismos de financiación específicos —subvenciones, préstamos con bajo interés e incentivos fiscales— para ayudar a los modelos cooperativos a establecerse y expandirse.

3. Fomentar la educación, la formación y la investigación. Integrar los principios cooperativos en los planes de estudio de medicina y empresariales, y explorar nuevas formas de mejorar los modelos cooperativos en salud.

4. Fortalecer las redes cooperativas y la promoción. Unir a las cooperativas de salud bajo organizaciones representativas para obtener mayor influencia en la elaboración de políticas y reformas sanitarias.

Con motivo del Año Internacional de las Cooperativas 2025, el informe hace un llamado urgente: “Es el momento de darles voz y transformar la salud y el bienestar para todos”. Las cooperativas de salud no son una panacea, pero sí un modelo probado que combina solidaridad, eficiencia y participación democrática. En un mundo donde más de la mitad de la población carece de atención básica, ignorar su potencial sería un lujo que ningún sistema sanitario puede permitirse.

Foto portada: En Grecia, la Federación de Farmacéuticos Cooperativos (OSFE)

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