El hábito saludable que muchos niños olvidan: tomar agua
Tomar agua parece una acción tan cotidiana que fácilmente pasa inadvertida. Sin embargo, durante la infancia y la adolescencia, convertir la hidratación en un hábito puede formar parte de una conversación más amplia sobre alimentación, bienestar y prevención.
El Informe de Nutrición Infantil 2025 de UNICEF encontró que 60 % de los adolescentes consumió más de un alimento o bebida azucarada durante el día anterior y 32 % consumió gaseosas. Advirtiendo que los niños y adolescentes están creciendo en entornos donde los alimentos y bebidas ultraprocesados tienen una presencia cada vez mayor en sus dietas, convirtiéndose en un desafío global.
En Colombia, la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2025 del DANE también incluye el consumo de bebidas azucaradas entre sus indicadores de salud. El 67,2 % de las personas encuestadas reportó consumirlas, una medición que contempla a la población desde los 2 años y en la que, para los menores de 12, la información es suministrada por sus cuidadores. El dato permite dimensionar la presencia de estas bebidas en los hábitos de consumo del país, aunque no corresponde exclusivamente a población infantil.
Frente a este escenario, el agua adquiere un papel que va más allá de quitar la sed. Hacer que esté disponible y sea una opción sencilla durante el día puede ayudar a que los niños desarrollen desde temprano una relación más natural con la hidratación, especialmente durante las comidas, el juego y la actividad física.
“La hidratación debería estar presente en las conversaciones sobre salud infantil de la misma manera que hablamos de alimentación, descanso y actividad física. No se trata solamente de decirle a un niño que tome agua, sino de crear condiciones para que hacerlo sea fácil y se convierta en parte natural de su rutina”, señala Felipe Roldán, Gerente General de Culligan Colombia.
La Organización Mundial de la Salud señala que el consumo de azúcares libres es un factor de riesgo para la caries dental y está relacionado con el aumento de peso y la obesidad. La OMS recomienda reducir el consumo de azúcares libres a menos del 10 % de la ingesta energética total y, preferiblemente, por debajo del 5 %.
Para la compañía, esta visión también se traduce en acciones de responsabilidad social en las comunidades. “Nuestro compromiso con el bienestar también debe expresarse en acciones concretas, por ello, con la Fundación Por un Mundo Mejor, en Suba, hemos querido contribuir precisamente desde ese lugar: facilitar el acceso a agua de calidad para los niños y las personas que hacen parte de ella, para acompañar la construcción de hábitos saludables desde la infancia”, agrega Felipe Roldán, Gerente General de Culligan Colombia.
El entorno familiar y comunitario también puede ayudar a consolidar estos hábitos. Ofrecer agua con regularidad, llevar una botella reutilizable cuando los niños salen de casa y procurar que tengan acceso a ella durante sus actividades son acciones sencillas que pueden hacer que la hidratación no dependa exclusivamente de la sensación de sed.
Esta práctica puede incorporar además una dimensión ambiental. Las botellas reutilizables permiten disponer de agua durante el día y pueden contribuir a disminuir el uso de envases de un solo uso, conectando una decisión relacionada con el bienestar con una mayor conciencia sobre el cuidado del entorno.
La hidratación infantil, sin embargo, no implica establecer una cantidad idéntica de agua para todos los niños y aunque las necesidades pueden variar según la edad, la actividad física, la alimentación, la temperatura y otras condiciones; el objetivo es más sencillo: hacer que el agua esté disponible, sea una opción accesible y forme parte de las rutinas desde los primeros años.
Porque enseñar a un niño a tomar agua también puede ser una forma de enseñarle a cuidar su cuerpo. Un hábito aparentemente pequeño que puede acompañarlo mucho más allá de la etapa escolar.













