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octubre 5, 2026
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El modelo cooperativo: la vía silenciosa pero efectiva para erradicar la pobreza global

A menos de cinco años de la meta de 2030, los datos sobre la pobreza extrema son alarmantes. Sin embargo, el primer capítulo del informe «Construir juntos un mundo mejor» revela cómo las cooperativas están transformando la vida de millones de personas al poner a las personas por encima del beneficio.

Por: Gestión Solidaria 

La lucha contra la pobreza es el pilar central de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, pero los avances distan mucho de ser suficientes. Según las cifras presentadas en el primer capítulo del informe consolidado de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) y el COPAC, se estimaba que en 2025, 808 millones de personas (un 10% de la población mundial) vivirán en condiciones de pobreza extrema, subsistiendo con menos de 3 dólares diarios. A pesar de décadas de esfuerzos, el ODS 1 avanza al ritmo más lento de los últimos 20 años.

La realidad es cruda: el acceso al trabajo ya no es una garantía para salir de la pobreza. Más de 240 millones de personas empleadas (el 6,9%) siguen viviendo por debajo del umbral de pobreza, y 3.800 millones carecen de cualquier tipo de cobertura social. Ante este panorama, el informe destaca una alternativa que lleva años demostrando su eficacia en las bases: el modelo cooperativo.

Un enfoque centrado en las personas

Mientras que los negocios convencionales suelen priorizar los beneficios a corto plazo, las cooperativas anteponen las personas. «Las cooperativas se encuentran en una posición única para luchar contra la pobreza y defender la dignidad humana», señala el informe. Al ser empresas democráticas propiedad de sus miembros, permiten a las personas satisfacer necesidades comunes, compartir riesgos y reinvertir en sus propias comunidades.

La escala de este movimiento es masiva: más de mil millones de personas (aproximadamente un 12% de la población mundial) son miembros de alguna de las tres millones de cooperativas existentes. Estas entidades generan empleo para unos 280 millones de personas, lo que representa el 10% de la población activa mundial.

Del papel a la práctica: Casos que transforman realidades

El informe no se queda en la teoría. A través de ejemplos concretos en África, Asia y América Latina, demuestra cómo el modelo cooperativo ataca la pobreza multidimensional.

En Ghana, la cooperativa de cacao Kuapa Kokoo (con más de 100.000 miembros) ha cambiado las reglas del juego. Antes, los pequeños productores enfrentaban a compradores abusivos y precios bajos. Hoy, gracias a la negociación colectiva y las bonificaciones de comercio justo, los miembros disfrutan de ingresos netos entre un 20% y un 40% superiores, flujos de caja más estables y una mayor inversión en la educación de sus hijos.

Maasai Kajiado Women Dairy Cooperative Society – foto ICA

En Kenia, la Maasai Kajiado Women Dairy Cooperative Society demuestra el poder del empoderamiento femenino. Con 5.000 miembros, esta cooperativa liderada por mujeres ha permitido que aquellas que tradicionalmente eran excluidas de la propiedad del ganado y de las decisiones financieras ahora gestionen sus propios ingresos, estabilicen sus precios y fortalezcan su resiliencia climática.

En Brasil, la cooperativa ASMARE logró algo extraordinario: formalizar el trabajo de los recicladores de residuos en Belo Horizonte. Lo que antes era una labor informal, precaria y sin protección social, se transformó en una estructura cooperativa con acuerdos formales, ingresos constantes y acceso a la seguridad social. Este modelo sirvió de base para la Política Nacional de Residuos Sólidos del país.

Y en México, la cooperativa Unión Majomut, integrada por agricultores indígenas tsotsiles y tseltales, ha logrado que sus miembros recuperen una parte mucho más importante del valor de su café. A través de la certificación orgánica y el comercio justo, no solo han mejorado sus ingresos, sino que han recibido asistencia técnica para adaptarse al cambio climático, reduciendo así la emigración rural.

Los obstáculos que frenan el potencial

A pesar de estos éxitos, el informe advierte que las cooperativas siguen avanzando en entornos que limitan su contribución. Los marcos jurídicos obsoletos, el acceso desigual a financiación asequible (especialmente para cooperativas dirigidas por mujeres o jóvenes) y las deficiencias en capacidades digitales y de gobernanza son barreras recurrentes. A esto se suman presiones externas como el cambio climático, la inflación y la volatilidad de los mercados internacionales.

El momento de actuar

El informe hace un llamado urgente a los gobiernos y socios para el desarrollo. Para desplegar todo el potencial de las cooperativas en la erradicación de la pobreza, propone cinco ejes de acción:

  1. Integrar a las cooperativas en las estrategias nacionales y locales de reducción de pobreza.

  2. Reforzar el entorno legal, eliminando barreras y permitiendo la propiedad mixta.

  3. Ampliar el acceso a financiación y mercados, creando mecanismos específicos y favoreciendo su participación en la contratación pública.

  4. Invertir en educación cooperativa y capacitación técnica.

  5. Fomentar alianzas multisectoriales que vinculen la protección social con los planes de ahorro cooperativos.

«A medida que nos acercamos a la recta final hacia 2030, esta publicación constituye, por un lado, un reflejo de los avances logrados y, por otro, un llamamiento a la acción», concluye el informe. Con más de 3.500 millones de personas viviendo por debajo del umbral de la pobreza, el fortalecimiento de las cooperativas se presenta no solo como una estrategia económica, sino como un imperativo moral para construir un mundo más justo y equitativo.

 

Foto: Unión Majomut

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