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agosto 21, 2026
Al Día ECONOMÍA

“Un traje a medida para el cooperativismo”: las claves del discurso de Miguel Gómez en el XXV Congreso Nacional Cooperativo

Por: Gestión Solidaria 

El sector cooperativo colombiano ha recibido, durante la instalación del 25° Congreso Nacional Cooperativo, un mensaje cargado de diagnósticos contundentes, promesas concretas y un tono inusualmente cercano por parte del ministro de Hacienda y Crédito Público, Miguel Gómez Martínez. En una intervención que mezcló datos duros, autocrítica sectorial y un llamado explícito a la «visibilidad», el jefe de la cartera económica trazó una hoja de ruta que podría marcar un antes y un después en la relación del Estado con el cooperativismo financiero y solidario del país.

Diagnóstico de fondo: una economía con poco ahorro y crédito restringido

Gómez Martínez no escatimó en cifras para retratar la coyuntura macroeconómica que afecta a las cooperativas. Advirtió que el ahorro interno en Colombia cayó del 20% del PIB en 2008 al 13% en 2025, y que la inversión apenas roza el 17%, lo que limita el crecimiento potencial al entorno del 2% anual. “Si quisiéramos crecer al 5%, la inflación se dispararía y el Banco Central tendría que frenar”, sostuvo.

Pero el dato más relevante para el auditorio fue el del crédito: la cartera total en Colombia equivale al 42% del PIB, una cifra baja frente a economías comparables. Y dentro de ese universo, el crédito cooperativo representa solo 4.5 millones de pesos (en unidades nominales del discurso), con un 70% concentrado en consumo y apenas un 12% en crédito comercial.

“No es que los bancos no quieran prestar –explicó el ministro–, es que no les resulta rentable llegar al último kilómetro, a la persona que vive en un municipio alejado, sin historial crediticio formal.” Ahí, precisamente, reside el valor diferencial de las cooperativas: conocen el territorio, al cliente y su actividad productiva.

El anuncio estrella: una mesa de trabajo para actualizar el marco legal

El compromiso más concreto del discurso fue la instalación de una mesa de trabajo intersectorial, liderada por el Ministerio de Hacienda, con el fin de modernizar la normativa que rige al cooperativismo. Gómez fue enfático: “Las normas del sector fueron diseñadas en el gobierno de Virgilio Vargas (1946-1950). Muchos de los aquí presentes ni habían nacido. Es obsoleto”.

El ministro abrió el abanico de posibilidades: desde una ley especial para el sector cooperativo hasta la inclusión de disposiciones en el Plan Nacional de Desarrollo, pasando por ajustes técnicos vía la Unidad de Regulación Financiera. Pero advirtió que el problema no es solo legal, sino de enfoque: “A ustedes los vigilamos como si fueran bancos. Pero una cebra no es un caballo. Se parecen, pero no son iguales”.

En esa línea, reclamó un “traje a medida” que reconozca la naturaleza mutualista, la cercanía al cliente y la menor capacidad de gestión de riesgos de una cooperativa frente a un gran banco. Sin embargo, fue claro en que ello no implica relajar la vigilancia: “Rigor tiene que haber, porque la confianza del público está en juego”.

Escuche el discurso del Ministro

Guerra al crédito informal y a la “insolvencia corrupta”

Uno de los momentos más emotivos y duros del discurso fue cuando el ministro calificó el crédito informal como “la mayor injusticia social de este país”. Denunció que miles de colombianos acuden a prestamistas ilegales que cobran tasas “absurdas” para pagar matrículas universitarias o cubrir emergencias, y comparó esa práctica con la extorsión.

“Este gobierno le va a declarar la guerra al gota a gota y vamos a ganarla”, afirmó, y puso a las cooperativas como un “eslabón crítico” en ese combate, por su capilaridad y conocimiento del cliente.

También se refirió al problema de las redes de insolvencia fraudulenta, que calificó como “carruseles” que afectan desproporcionadamente a las entidades más pequeñas. “La Fiscalía tiene que curar a esa gente y meterla a la cárcel. Se acabó esta pendejada de que los bandidos tienen garantías y los jueces no”, sentenció, arrancando aplausos del auditorio.

Visibilidad, comunicación y autocrítica

En un ejercicio de honestidad poco frecuente, Gómez Martínez reconoció que el cooperativismo ha sido un sector “cerrado, dormido, sin influencia política ni comunicacional”. “El sector es visible solo para quienes están vinculados a él. Para el resto de la economía, las cooperativas no son importantes ni están en la mente de las personas”, confesó.

Por eso, ofreció el respaldo del Gobierno para una estrategia de visibilización que permita posicionar el modelo cooperativo como una alternativa real y necesaria. “Ustedes tienen que contagiarse de la energía de un sector que ha estado dormido y que no ha tenido la fuerza para impulsarse a mayor velocidad”, instó.

Un cierre con llamado a la grandeza

El ministro cerró su intervención con un mensaje de esperanza y exigencia: “Este sector tiene una segunda y quizás última oportunidad para sacudirse. Les vamos a liberar todos los obstáculos que les han impedido salir adelante”. Y recordó que, incluso en la economía más capitalista del mundo, Estados Unidos, existen 5.000 bancos locales y 4.300 credit unions (cooperativas de ahorro y crédito), lo que demuestra que el modelo tiene espacio y futuro.

“Vamos a hacer cosas. Van a ver que sí se puede”, concluyó, no sin antes agradecer la energía del evento y confesar, con humor, que el cargo lo había convertido en “el hombre más sexy de Colombia” –una frase que, más allá de la anécdota, buscó conectar con un sector que, según él, necesita “creer en sí mismo”.

Balance: un antes y un después en la relación Estado-cooperativismo?

El discurso de Gómez Martínez representa, sin duda, un cambio de tono y de contenido en la interlocución gubernamental con el cooperativismo. No solo por el reconocimiento explícito de las asimetrías regulatorias, sino por la voluntad política de traducir ese diagnóstico en acciones concretas: mesa de trabajo, actualización legal, combate frontal al crédito ilegal y apoyo comunicacional.

Queda ahora la tarea de que ese “traje a medida” no se quede en la pasarela del discurso, sino que se cose con la participación activa del sector, de los parlamentarios y de la Superintendencia Financiera. Como dijo el ministro: “No hay que improvisar, ustedes saben cuáles son las medidas. Lo que pasa es que nunca las han tenido en cuenta”.

En el horizonte cooperativo, por primera vez en décadas, parece asomarse una luz de protagonismo real. La pregunta es si el sector estará a la altura de esa oportunidad. El ministro, al menos, ya apostó por ella.

 

Fotos: Gestión Solidaria 

 

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