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abril 24, 2026
Al Día EDITORIAL OPINIÓN

Dígase una mentira

Cooperativismo como alternativa a la crisis mundial

Editorial edición 178

 

Por: Alfredo Alzate Escolar
Reportero

 

Al cierre de esta edición se conoció la decisión del Consejo de Estado de suspender provisionalmente el decreto que ordenaba un incremento del salario mínimo en un 23,7 por ciento. El análisis apenas empieza, pero las mentes calientes piden tomar una posición. En algunos casos de hecho. Las partes polarizadas por un proceso electoral que nos atraviesa esperan sacar partido de la situación.

Durante las primeras semanas del año hablamos con directivos, dirigentes gremiales y analistas, precisamente sobre la economía, flanqueada por decisiones con poco soporte técnico y más por la necesidad de mover emociones políticas.

La dura carrera por el primer cargo público y el legislativo lleva a abrir un amplio abanico de desconocidos, espontáneos y herederos que esperan no solo la entrega de la posta, también un golpe de la fortuna y en otros casos con la combinación de las tulas que en los barrios de nuestro país no son ajenas al hambre y necesidad de los desapercibidos votantes que con algo de ilusión esperan un alivio de unos días de comida en su despensa.

Al final, ese pago es apenas una devolución de lo que es sustraído del erario, mediante recibos de servicios públicos con sobre costos, impuestos desviados y contratos que circulan entre los más cercanos de las administraciones locales.

Renovar el Congreso es una tarea individual, sin embargo, el modelo ha sido secuestrado por estructuras clientelares que a punta de bolígrafo ordenaron a sus alfiles para que todo cambie y no cambie nada Si, es pesimismo. O posiblemente un ataque de realismo el que nos lleva a repetir estos lugares comunes.

La mejor forma de contrarrestar la compra de votos es la presencia masiva en las urnas. Por muy bueno que sea el partido de fútbol que estén pasando en televisión o fuerte que sea la lluvia de ese día, no dude en hacer la fila. Así se diluye el efecto del voto amarrado.

Prefiero equivocarme tomando mi decisión, que quejarme cuatro años viendo lo que otros escogieron por mí. Deberíamos hacer costumbre enviar cartas. Sí Cartas físicas, a los padres de la patria. Que sientan la presión de la demanda por alimentos y el abandono familiar al que someten a su electorado después de tener la credencial asegurada en el bolsillo, junto con la Toyota del año que entre todos les compramos.

Usted póngase la camiseta que más le guste. Pero por lo menos pregúntele a su candidato que propone. Oblíguelo a pensar. Si usted sigue con la idea de votar por él o ella y no le convenció la respuesta dígase una mentira y sopórtela durante el tiempo que ese nuevo honorable parlamentario dejará de hablarle, dentro de cuatro años lo va a buscar y hasta le dará un abrazó.

Regresando a nuestro primer párrafo quiero destacar que las decisiones, a favor o en contra, que toman los diferentes poderes son un equilibrio que tarde o temprano sirve de freno para que una sola cabeza o grupo imponga su voluntad, alegando que lo hace por el bien de todos. Aplaudo estar en un país con división de poderes, por lo menos uno se entera de dónde salen las decisiones al público. Mientras que todavía las podemos discutir.

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