Controlar la morosidad es el reto de las cooperativas ecuatorianas
CUENCA – Tras un 2024 marcado por la desaceleración económica, las cooperativas de ahorro y crédito más grandes de Ecuador han mostrado señales de recuperación financiera al cierre de 2025. Sin embargo, este crecimiento viene acompañado de una sombra persistente: el control de la morosidad y la concentración de excedentes.
De acuerdo con las cifras de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS) analizadas por el diario El Mercurio, las 43 entidades que conforman el Segmento 1 (aquellas con activos superiores a los USD 80 millones) cerraron el 2025 con utilidades de 85,9 millones de dólares. Esta cifra representa un incremento significativo de USD 29,3 millones en comparación con el año anterior.
Un crecimiento con contrastes
Pese a la tendencia positiva general —donde 41 de las 43 cooperativas reportaron ganancias—, el análisis revela una fuerte concentración de la riqueza en el sector. Apenas cinco cooperativas (JEP, De la Pequeña Empresa de Cotopaxi, Jardín Azuayo, San Francisco y de los Servidores Públicos del Ministerio de Educación) concentran el 65,6% de las utilidades totales del segmento.
El analista económico Luis Tobar señala que este fenómeno responde a que las instituciones más grandes han logrado fortalecer sus modelos de análisis crediticio y gestión de riesgos, dejando el 34,4% restante de las utilidades a ser repartido entre las otras 38 entidades del grupo.
La prudencia frena el crédito
Un dato que destaca en el reporte es la moderación en la entrega de préstamos. La cartera de crédito del Segmento de Ahorro y Crédito alcanzó los USD 15.617 millones en diciembre de 2025, lo que implica un crecimiento anual de apenas el 2,8%. Esta cifra dista mucho del expansivo 26% registrado en 2022.
Para expertos como Andrés Viteri, esta desaceleración es una respuesta directa a una política de prudencia financiera. Ante el aumento de la mora y un entorno económico aún frágil, las cooperativas han preferido endurecer sus filtros antes que arriesgar su liquidez. En contraste, la banca privada registró un crecimiento mucho más agresivo en su cartera, alcanzando un 12,2% en el mismo periodo.
El reto de 2026
El inicio de 2026 parece mantener la inercia positiva en cuanto a rentabilidad, sumando ya 10 millones de dólares en utilidades solo en el mes de enero. No obstante, la sostenibilidad del sistema dependerá de la capacidad de las cooperativas para gestionar la cartera vencida.
Mientras que instituciones de gran trayectoria logran mantenerse sólidas, la brecha entre las «gigantes» del sector y las cooperativas medianas del mismo segmento plantea interrogantes sobre la competitividad futura y la necesidad de nuevas estrategias de inclusión financiera que no comprometan la estabilidad del sistema solidario.
*** Basado en el reporte de El Mercurio del 25 de febrero de 2026.









