Cooperativismo: aprender de los jóvenes
Por: ELIÉCER BERMÚDEZ
Director – CORJIREH
Aunque por siglos en la historia de la humanidad los mayores han criticado el comportamiento de los jóvenes, la tradición y las costumbres nos indican lo contrario. En mi caso particular tuve la fortuna de contar con la sabiduría, enseñanzas y apoyo de verdaderos maestros: Rimmel Serrano Uribe, Carlos Uribe Garzón, Félix Acosta Gualteros, Carlos Julio Niño, que despertaron en mi generación la curiosidad y la admiración por un legado doctrinario y humanista como es la economía solidaria, experiencia definitiva en mi propósito de vida hasta el presente.
La pregunta de hoy: ¿Por qué los mayores no pueden aprender de los jóvenes? Estamos en la obligación de replantear la situación rompiendo barreras y estereotipos que permitan la interrelación de generaciones pues el intercambio de experiencias enriquecen y promueven la comprensión y el respeto mutuo. A continuación compartimos nuestra opinión, lo que algunas áreas pueden aprender los mayores de aquellos que están iniciando su experiencia laboral y viceversa.
Flexibilidad
Con el transcurso de los años se va disminuyendo la capacidad de adaptarse y responder rápidamente a los cambios, aprovechar oportunidades, estar dispuesto a variar el rumbo cuando sea necesario y considerar diferentes opciones y perspectivas, aprender de los errores y adaptar las estrategias y acciones a las nuevas realidades de este mundo cambiante, abandonando los esquemas rígidos y obsoletos.
Actitud para cuestionar
Los jóvenes por definición, desafían con naturalidad el STATUS QUO. Para ellos todo es cuestionable, no hay vacas sagradas, ni mandamientos eternos, ni dogmas inamovibles, por lo tanto, tienen mayor posibilidad de innovar, tarea de singular importancia para el progreso de una empresa.
Creatividad
La creatividad entendida como la habilidad para crear nuevas soluciones a problemas de manera original, novedosa y apropiada, forma parte de la personalidad de la gente joven.
Las personas están acostumbradas a las formas tradicionales de hacer las cosas y esto puede resultar un obstáculo significativo. Es usual escuchar algunas frases que impiden la creatividad: “a mí no me van a enseñar nada nuevo”, “siempre lo hemos hecho así”. “estamos demasiado ocupados para eso”, “Ya lo intentamos antes” “eso aumentará la burocracia”.
Disposición al riesgo
Desafortunadamente, en todas las épocas y en un entorno cambiante y lleno de desafíos, la mayoría de las empresas (incluidas las de economía solidaria) tienden a volverse conservadoras. Los jóvenes a nivel mundial están asumiendo decisiones que involucran un mayor riesgo, hay una marcada disposición al emprendimiento, a la búsqueda de oportunidades para la innovación. Los jóvenes no les asusta salir de la “zona de confort”.
Pragmatismo
Los jóvenes son descomplicados. No le ponen tantos “peros” a los asuntos. No se enredan en discusiones bizantinas. Tienen la capacidad de simplificar, para encontrar el meollo de los problemas y para diseñar soluciones prácticas. La estructura y procesos burocráticos operan como barreras que impiden avanzar hacia el futuro.
Curiosidad
Comprendida como la capacidad de los jóvenes para explorar, investigar y aprender de manera continua, en un entorno empresarial tan cambiante y mantenerse vigente. Muchos dirigentes que creen saberlo todo y no les interesa actualizar su conocimiento, los jóvenes, están ávidos de conocimientos e innovaciones.
Pensamiento positivo
En general, la energía de los jóvenes con su entusiasmo, alegría y pensamiento positivo tienden a pensar positivamente, puede contagiar e inspirar a los mayores. Las personas que disfrutan con lo que hacen, lo hacen mejor, en cualquier lugar en que deban producirse nuevas ideas.
La promoción de una mayor participación de los jóvenes en los órganos de administración es una necesidad para garantizar un relevo generacional y para que se conviertan en los lideres de nuestro movimiento, en una época de grandes transformaciones.



