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Cuánto pesa el modelo cooperativo en la economía

Tener cifras confiables que permitan determinar la participación de las empresas de la economía solidaria es un proceso que parte del reporte de cada empresa, pero en muchos casos es deficiente o extemporáneo.

No hay una cifra que defina la participación de las empresas de la economía solidaria en la economía nacional, así se advierte cada vez que el Dane presenta los resultados del PIB. Pero el tema va más allá de un dato, con él se podría determinar planes para el desarrollo de sectores, fijar metas de crecimiento y presionar para el cumplimiento de programas estatales.  

Hernando Zabala Salazar, historiador y miembro del Centro de Investigación e Información sobre la Economía Pública, Social y Cooperativa, Ciriec afirmó que el tema ha sido recurrente durante muchos años, porque se han utilizado metodologías que no son reconocidas por los organismos de la instancia internacional y no concuerdan con las metodologías que tiene incluso el mismo Dane.

El investigador explicó que con las discusiones que se dieron para producir el Conpes 4051 se estableció que una de las acciones inmediatas a realizar en los próximos años sería la de construir las denominadas cuentas satélite. Con ellas se puede precisar la vinculación de las cuentas de la economía social y solidaria en el país, porque la metodología no existe.

En diálogo con Gestión Solidaria explicó: “Lo que han hecho los organismos de integración nacional, es construir un PIB que parte de considerar la cantidad de ingresos que producen las organizaciones, sean cooperativas, mutuales o fondos de empleados y sobre la base de eso agregarle cuánto es la cantidad del ingreso que corresponde a la cifra nacional del PIB y de ahí ha surgido, en algunos momentos, que hemos tenido hasta el seis por ciento del PIB. La verdad es que nosotros no pasamos más allá del tres por ciento del PIB”.

El especialista en derecho cooperativo y solidario explicó que a la dispersión regional se suma que la información se presenta ante varias superintendencias, algunas de ellas solamente una vez al año. A veces se demoran hasta dos años. Entonces coger esa información sobre lo que diga la Superintendencia Financiera y la Superintendencia Solidaria resulta una información muy parcial. Están también la Superintendencias de Salud; la de Vigilancia y la de Seguridad Privada. Esa ha sido una primera dificultad, no hay una integración de la información que se produce.

“Pero la segunda dificultad está en cómo depurar esa información. Cómo la adecuamos a la información macroeconómica que tiene el Dane, para que sea cierta, porque nosotros participamos en muchas áreas y no se puede tomar únicamente la información financiera, que es lo tradicional. Información que se produce desde la Superfinanciera o Supersolidaria”, agregó.

En el 2010, la producción de ingresos que se hacía a través de las cooperativas de ahorro y crédito era sumamente alta, de muchos millones de pesos como ingresos, que tomados como valores que ingresaban a la cuenta de resultados de las cooperativas y eso permitía de acuerdo a la metodología que se estaba permitía aumentar la cuenta del PIB del cooperativismo. Pero la verdad es que esa situación hay que reformular y por eso es necesario echar mano de una metodología que se llama cuenta satélite, como se aplica en Europa para el sector social y que en Colombia no tenemos. También se intenta transferir a los países de América Latina.

Zabala Salazar destacó que el mayor interés está en los indicadores locales. “La economía nuestra tiene particularidades y realmente desde la intervención que hace la economía solidaria en la economía nos interesa saber cuál es la participación en cada territorio y resulta que algunos estudios que se han realizado, hay territorios en el país con una alta participación del PIB”, dijo.

“Es decir si uno va a ver el norte del territorio de Antioquia donde está toda la producción lechera hay gran cantidad de cooperativas de ahorro y crédito participando en eso. Donde el PIB es real y la participación es muy alta de la economía solidaria. O si vamos a otros territorios por ejemplo como el eje cafetero o de Santander del Sur encontramos altos niveles de participación”, dijo.

“Desde el Ciriec sí hemos propuesto que se verifique la metodología que se ha utilizado desde el Ciriec España, que es la metodología que ha utilizado en esas cuentas satélites en la Comunidad Europea”, dijo el analista.

Los Estudios hechos en Ciriec España, especialmente desde la Universidad de Valencia le ha permitido tener al Parlamento Europeo y a la comunidad misma tener una visión de la economía social. Entonces digamos que esos son los más experimentados, donde se llevan unos 15 años utilizando cuentas satélites.

Menos empresas

En los últimos 15 años el sector cooperativo y solidario ha sufrido fuertes depuraciones, en el proceso desaparecieron más de 6000 Cooperativas de Trabajo Asociado. Y otras fueron reasignadas a los organismos de control. Esto da la sensación de una reducción del sector y del número de entidades vigiladas por la Superintendencia de la Economía Solidaria.

Hay que tener en cuenta tres situaciones explica Zabala. La primera es que no existe solamente la Superintendencia de la Economía Solidaria. Ella recoge una impresión de la economía solidaria, pero si usted revisa cuantas cooperativas de transporte hay y que están registradas en la Superintendencia de Puertos y Transportes, cuantas de Salud y cuantas, de Seguridad Privada, entonces el espectro de empresas con esta condición es mucho más alto, especialmente en el tema cooperativo. Ese es el primer problema.

“El segundo problema es que se produjo una reducción significativa de organizaciones en el período que va desde 2011 a 2015, por la desaparición de las cooperativas de trabajo asociado a las que se apuntó las fórmulas del decreto 2150 de 2011. En un estudio que yo realicé en 2015 demostré que entre diciembre de 2011 y diciembre de 2014 desaparecieron el 85 por ciento de las cooperativas de trabajo asociado y eso no nos permite medir muchas cosas porque desde las CTA era inmensa la producción de ingresos. A tal punto que la producción de ingresos de las cooperativas de ahorro y crédito eran menores frente a las CTA”, dijo.

“En tercer lugar se ha venido discutiendo, que muchas cooperativas pequeñas carecen de disciplina para suministrar su información anual a la Superintendencia. Por ejemplo, con las mutuales todo el ejercicio de base nos da 250 mutuales, pero cuando vamos a ver los reportes a la Superintendencia no nos pasa de 125 a 130 mutuales y resulta que cuando vamos a ver la información resulta que las mutuales tienen 12 o 15 mil asociados, cuando nosotros sabemos que nos es así. Serían muchos más asociados y lo mismo pasa con las cooperativas de pueblos o el campo que no reportan, o que sí reportan, pero es información con mala calidad”, concluyó.

Carencia de cifras frena el proceso de planeación

En esto no podemos esperar que el Estado nos supla. Lo que hay es que perfeccionar las tareas que permitan la integración. Puede ser en Confecoop Nacional o en Cada una de las regionales. En Antioquia desde el año 2000 producimos información estadística, más fidedigna integrada y esa información generalmente presenta diferencias sobre lo que muestra la Superintendencia o contra lo que muestra confecoop Nacional, porque cuando se hace bien el ejercicio en cada una de las regiones, entonces ese ejercicio permite tener mucha mayor precisión y fidelidad en las cifras.

“Definitivamente los procesos de planeación nacional no funcionan y muchos menos en el mundo de la economía nacional, pero lo que uno puede hacer es una planeación desde el orden prospectivo, pero planeación no. La planeación debe ubicarse en los niveles regionales”, dijo.                        

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