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abril 25, 2024
Alveiro COOPERATIVO Y SOLIDARIO

APORTACIONES CRITICAS AL CONCEPTO DE TERRITORIO SOLIDARIO

Por: Alveiro Monsalve Z

Consultor

 

El concepto de territorio solidario continúa siendo un imaginario colectivo y utópico compartido entre personas que anhelan un mejor futuro a través de la economía social, de la economía solidaria, de la economía cooperativa o de la socioeconomía de la solidaridad.

La formulación de cualquier hipótesis -se supone que la idea de un territorio solidario es una hipótesis posible-, inicia con el análisis de los hechos. La hipótesis deberá explicar estos hechos para confirmarlos o desmentirlos. Cualquier hipótesis que tenga cierta seriedad, se plantea con la finalidad de explicar los hechos conocidos y pronosticar los desconocidos.

¿Existen territorios solidarios?

Cabe entonces preguntar, a modo de hipótesis, si en verdad existen territorios solidarios, donde la realidad incluya hechos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales con identidad asociativa y solidaria. Un territorio así estaría integrado por múltiples formas asociativas donde se modelaría una real economía social, genuina en su naturaleza, integral en su estructura, sistémica en su planteamiento teórico y transformadora de la sociedad en su alcance y propósito.

El territorio es poseído por alguien, persona jurídica o persona natural. El territorio siempre tendrá dueño y así sea un territorio baldío, el dueño sería el Estado. Etimológicamente la palabra Territorio proviene del vocablo latín terra torium, cuyo significado era “la tierra que pertenece a alguien”. ¿La acción solidaria tiene territorio propio?

Un grupo humano con relativa identidad cultural, histórica y política ejercerá siempre un particular dominio sobre el territorio que ocupa y lo defenderá ante otros grupos dominantes y luchará, inclusive, por ampliar al máximo su poder o contrapoder más allá de sus propias fronteras geográficas. Los seres humanos transforman el territorio que habitan y éste a su vez modela la vida de los seres humanos en sus relaciones sociales.  Este dominio o jurisdicción, donde se asienta una comunidad ejerciendo poder sobre el propio territorio, es el concepto de territorialidad.

Territorio y territorialidad

En las ciencias sociales se ha estudiado mucho el concepto de territorio y de territorialidad. También el concepto de territorialización, que es el proceso histórico de reconocimiento, apropiación y pertenencia del espacio territorial. El territorio no es sólo un concepto geoespacial, o geobiológico, también es geosocial, geoeconómico, geohistórico, geocultural y geosemántico, porque con el dominio y poder que implica la dominancia territorial, el territorio adquiere un sentido particular, un significado colectivo, una identidad propia, es decir, un imaginario validado por la comunidad que lo habita. Territorio, cultura y modo de vida social, se fusionan en un solo concepto.

El territorio, según los estudiosos de la investigación en el campo de las ciencias sociales, se puede concebir como un espacio conceptual práctico, teórico y metodológico donde se dan múltiples relaciones sociales entre seres humanos que comparten una misma geografía, un pasado histórico común, unas prácticas económicas similares, una cultura social que los caracteriza, una manera de ejercer poder dominante y una identidad comunitaria que los diferencia de su propio entorno. El concepto o la representación del territorio y territorialidad, para un grupo humano, cambian a medida que se transforman las relaciones sociales dentro de la comunidad y de ésta frente al mundo que le rodea.

Hipótesis del territorio solidario

Pensar entonces en un territorio solidario, sigue siendo una hipótesis posible. Una utopía que se aleja de uno como ser humano a medida que intenta aproximarse a ella, como decía Eduardo Galeano. Esa utopía es un anhelo de futuro para el homo solidarius que apenas empieza su propio despertar en la historia de la humanidad.

Únicamente los hechos sociales solidarios de carácter sistémico, es decir, las formas asociativas integradas o articuladas en una estructura económica y el tejido cultural cooperativo que debe estar subyacente en todas las relaciones sociales, son los que darán respuesta a la hipótesis viable de un territorio solidario. Todo territorio es esencialmente dinámico y habría que ver si está dinámica es solidaria o egocéntrica. Si solidaria, surgiría entonces un ecosistema asociativo o una economía global solidaria que incluya también, además de lo anterior, lo antropológico, lo sociológico, lo ambiental y lo político.

Aportaciones al concepto teórico

En concordancia con estas ideas de pensamiento crítico se ofrece aquí un concepto, todavía personal sobre lo que debería ser un territorio solidario. Corresponde a los teóricos de las ciencias sociales profundizar y ampliar este concepto, como de hecho lo vienen haciendo muchos investigadores latinoamericanos:

El territorio solidario sería un espacio geopolítico donde se articularán con poder dominante las diversas formas asociativas populares y los múltiples actores públicos y privados que inciden en la realidad social, económica, cultural, política y ambiental del territorio a nivel local, regional y global. En este espacio, también geobiológico, se generaría bienestar social equitativo, ambiental, incluyente, participativo y autónomo donde predominará la cultura de la solidaridad en un contexto de territorialidad dinámica.

En este espacio bioterritorial, se consolidará una autonomía local de cultura cooperativa, donde se fortalezca la identidad e incidencia mutualista, la acción colectiva solidaria y se formalicen acuerdos de Intercooperación empresarial, asociativa, comercial y política.

Aquí, en este territorio de transformación social, desde la comunidad local hasta la globalización mundial, surgirá cada vez más fortalecido, mediante procesos formativos, el homo solidarius, como sujeto emergente en el despertar de una nueva humanidad más fraternal y solidaria y, ante todo, muy centrada en el bienestar del ser humano y en el cuidado de la tierra.

Conclusión

Ciertamente es posible pensar en la construcción en un territorio solidario, local y regional, como espacio para construir asociatividad productiva, cultura solidaria, trabajo decente y buen vivir comunitario. Si allí prosperan oportunidades para todos, si la educación se orienta hacia la transformación social, si se crea riqueza solidaria mediante el trabajo colectivo y si hay mayor conciencia sobre el cuidado de nuestro medio ambiente, entonces será posible confirmar la certeza de esta hipótesis propuesta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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