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mayo 21, 2026
Al Día ANÁLISIS

Fortalecimiento de competencias directivas: en las entidades solidarias

Órganos de Administración, Vigilancia y Comités de las Organizaciones de Economía Solidaria.

Las organizaciones de economía solidaria cumplen un papel fundamental en el desarrollo económico y social del país. No solo generan bienestar para sus asociados, sino que promueven valores como la ayuda mutua, la solidaridad, la democracia y la participación. Sin embargo, para que estas organizaciones cumplan su propósito y se mantengan sostenibles en el tiempo, es indispensable que quienes integran sus órganos de dirección y control cuenten con competencias directivas sólidas. 

Por: David Hernández Rojas
Consultor y facilitador empresarial.
Especialista en el sector solidario
Colombia

En las entidades solidarias, los miembros de los órganos de administración, vigilancia y de los diferentes comités sociales o técnicos son asociados elegidos democráticamente. Este modelo fortalece la participación, pero también implica un desafío importante: no siempre las personas que asumen estos cargos cuentan inicialmente con la formación necesaria para enfrentar las responsabilidades estratégicas, financieras, normativas y sociales que el rol exige. Por ello, el fortalecimiento de competencias directivas se convierte en una prioridad para el buen gobierno y el crecimiento de las organizaciones solidarias.

El rol estratégico de los órganos de dirección y control

Dentro de las organizaciones solidarias existen diferentes instancias de liderazgo y control que cumplen funciones complementarias. El Consejo de Administración o Junta Directiva orienta la estrategia de la organización y define las decisiones más importantes para su desarrollo. La Junta de Vigilancia o el Comité de control social vela por el cumplimiento de los principios solidarios, la transparencia y la correcta gestión del propósito institucional. A su vez, los comités sociales y técnicos apoyan el cumplimiento de los objetivos de la entidad en áreas específicas como educación, bienestar, crédito, riesgos o desarrollo social.

Cada uno de estos órganos cumple un papel clave en el equilibrio institucional. Mientras algunos toman decisiones estratégicas, otros supervisan y otros apoyan
la ejecución de programas o procesos especializados. Cuando estos órganos funcionan de manera articulada, con claridad de roles y con competencias adecuadas, la organización logra una gestión más eficiente, transparente y orientada al servicio de sus asociados.

Por el contrario, cuando existen vacíos de conocimiento, falta de claridad en las funciones o debilidades en la toma de decisiones, pueden generarse dificultades como conflictos internos, decisiones poco informadas, riesgos legales o pérdida de confianza por parte de los asociados.

¿Qué significa fortalecer las competencias directivas? 

Fortalecer competencias directivas significa desarrollar conocimientos, habilidades y actitudes que permitan a los líderes solidarios ejercer su rol con responsabilidad, criterio y visión estratégica.

No se trata únicamente de recibir capacitación técnica. Implica un proceso de aprendizaje continuo que permita comprender el contexto del sector solidario, interpretar adecuadamente la normativa, analizar información estratégica, tomar decisiones responsables y liderar procesos con ética y transparencia.

De directivos operativos a líderes estratégicos

Uno de los retos más frecuentes en las organizaciones solidarias es que los órganos directivos se concentran excesivamente en temas operativos o administrativos. Cuando esto ocurre, se pierde la perspectiva estratégica que debería orientar el crecimiento de la organización. Los directivos no están llamados a ejecutar las operaciones diarias, sino a definir la dirección, supervisar la gestión y asegurar el cumplimiento del propósito institucional. Fortalecer competencias directivas permite dar ese salto: pasar de juntas que reaccionan a problemas del día a día, a órganos de gobierno que construyen visión de futuro.

Un compromiso con la sostenibilidad del sector

El fortalecimiento de las competencias directivas no solo beneficia a cada organización en particular. También contribuye al fortalecimiento del sector solidario en su conjunto. Organizaciones con buena gobernanza, liderazgo responsable y decisiones estratégicas sólidas generan mayor confianza en los asociados, en los
organismos de control y en la sociedad. Esto permite consolidar el sector como una alternativa económica y social sólida. En Colombia, donde la economía solidaria tiene un enorme potencial para promover inclusión, desarrollo local y bienestar colectivo, contar con directivos preparados es una necesidad estratégica.

Un llamado a la acción

Fortalecer las competencias de quienes integran los órganos de administración, vigilancia y comités no debe verse como un requisito formal, sino como una inversión en el futuro de la organización.

Cada reunión, cada decisión estratégica y cada proceso de control puede convertirse en una oportunidad para construir organizaciones más sólidas, más transparentes y más comprometidas con el bienestar de sus asociados.

Cuando los líderes solidarios se forman, reflexionan y actúan con responsabilidad, la organización crece. Y cuando las organizaciones solidarias crecen con propósito, también crecen las comunidades y el país.

El desafío está claro: seguir fortaleciendo el liderazgo solidario para que las organizaciones de economía solidaria continúen siendo espacios de confianza, participación y desarrollo colectivo.

Entre las competencias más relevantes para los directivos de organizaciones solidarias se encuentran:

1. Comprensión del modelo solidario 

Quienes integran los órganos de gobierno deben comprender profundamente la naturaleza de las organizaciones solidarias. Esto implica conocer sus principios, su identidad y su diferencia frente a otros modelos empresariales. Una cooperativa o un fondo de empleados no existe únicamente para generar rentabilidad
económica. Su propósito es generar bienestar colectivo y fortalecer el desarrollo de sus asociados y sus comunidades. Cuando los directivos comprenden esta
esencia, sus decisiones se alinean con el propósito social de la organización.

2. Pensamiento estratégico 

Los directivos deben tener la capacidad de analizar el entorno, anticipar riesgos y proyectar el crecimiento de la organización. Esto implica comprender tendencias del sector, cambios regulatorios, evolución del mercado y necesidades de los asociados. El pensamiento estratégico permite pasar de una gestión reactiva a una gestión planificada, donde cada decisión contribuye al fortalecimiento institucional.

3. Toma de decisiones responsable

Las decisiones que se toman en los órganos de dirección pueden impactar a cientos o miles de asociados. Por esta razón, los directivos deben desarrollar habilidades para analizar información, evaluar alternativas y actuar con responsabilidad. Esto implica revisar informes financieros, entender indicadores de gestión, analizar riesgos y considerar siempre el interés colectivo de los asociados.

4. Trabajo en equipo y gobernanza colaborativa

Los órganos directivos funcionan de manera colegiada. Esto significa que las decisiones no dependen de una sola persona, sino del trabajo conjunto de varios integrantes. Por ello, es fundamental desarrollar habilidades de diálogo, escucha, respeto por la diversidad de opiniones y construcción de consensos. La gobernanza colaborativa fortalece la calidad de las decisiones y mejora el clima institucional.

5. Ética y transparencia

La confianza es uno de los activos más importantes de cualquier organización solidaria. Los asociados depositan su confianza en quienes los representan y esperan de ellos integridad, responsabilidad y coherencia. Por esta razón, la ética y la transparencia deben ser pilares del liderazgo solidario. Actuar con claridad, evitar conflictos de interés y garantizar procesos transparentes fortalece la credibilidad institucional.

El papel de la formación y la educación solidaria

El fortalecimiento de competencias directivas no ocurre de manera espontánea. Requiere procesos estructurados de formación, acompañamiento y aprendizaje continuo.

Las organizaciones solidarias deben promover programas de educación dirigidos a los integrantes de sus órganos de gobierno, especialmente cuando inician su periodo de gestión. Estos programas pueden incluir temas como:

o Gobernanza en organizaciones solidarias
o Normatividad del sector solidario
o Responsabilidades de los órganos de dirección y control
o Planeación estratégica o Gestión de riesgos
o Interpretación de estados financieros o Liderazgo y trabajo en equipo.

Además de la formación, es importante fomentar espacios de intercambio de experiencias entre organizaciones, encuentros sectoriales y programas de mentoría que permitan aprender de buenas prácticas.

 

 

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