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mayo 14, 2026
Al Día EMPRESAS

25 años de la Cooperativa Minuto de Dios, un modelo solidario que desafía a la banca tradicional

En el marco de su 25 aniversario, la gerente de Cooperativa Minuto de Dios, Cristina Suárez Herreño, conversó con Gestión Solidaria sobre los retos del crédito educativo, el vacío que deja el Icetex y el delicado equilibrio entre tecnología, tasas de interés y cercanía humana.

El 6 de abril de 2001, 39 pioneros liderados por el padre Camilo Bernal soñaron con una solución simple pero poderosa: que ningún estudiante se quedara fuera
de la universidad por falta de dinero. Hoy, un cuarto de siglo después, la Cooperativa Minuto de Dios (Coop MD) celebra 25 años con más de 117.000 asociados,
dos billones de pesos en colocaciones de crédito y una presencia que abarca 23 departamentos del país.

Sin embargo, detrás de las cifras se destaca el liderazgo en el sector solidario y el plan estratégico “Transfor+”— hay una historia más humana que la gerente, Cristina Suárez Herreño, reveló en una entrevista con Gestión Solidaria.

El origen: de una necesidad universitaria a un gigante solidario “La cooperativa surge por una necesidad de Uniminuto: buscar una alternativa para que los estudiantes pudieran pagar su matrícula” , recordó Suárez. Lo que comenzó como un mecanismo interno de financiación se convirtió en una entidad vigilada por la Superintendencia de Economía Solidaria, con un claro sello de identidad: el 96 por ciento de sus asociados son estudiantes o egresados.

Hoy, la Cooperativa, revela que el 95 por ciento de los más de dos billones colocados en crédito han sido para financiamiento educativo. Suárez precisó que en total se han gestionado 1.3 millones de créditos, la mayoría educativos. Pero lejos de ser un simple prestamista, la gerente describe una filosofía distinta: “Nosotros más que un servicio financiero, somos un servicio integral. Nuestra misión es ayudar a que el estudiante culmine su proceso de formación”.

La deserción universitaria y el factor financiero Suárez Herreño dijo que: “La deserción tiene un factor crítico que es el tema financiero” , lo que se evidencia
en los tres primeros semestres cuando los estudiantes son más vulnerables, con tasas de deserción que oscilan entre el ocho y doce por ciento.

Frente a esto, la cooperativa ha desarrollado un modelo flexible: financiar semestre a semestre, recoger saldos y ajustar cuotas a la capacidad de pago real de cada joven. “Si al final del semestre no ha terminado de cancelar, podemos recoger una o dos cuotas y volver a prestarle para el siguiente” , explicó.

Esa flexibilidad, dijo, es lo que los diferencia de la banca tradicional, donde “uno se enfoca mucho en el riesgo, en el análisis crediticio, pero la parte social y el enfoque misional no está”.

El elefante en la habitación: el ICETEX y las deudas eternas 

El Icetex que se ha vuelto el temor de muchas familias a quedar atrapadas en deudas de décadas. Suárez Herreño no eludió el tema.

“No quisiéramos, pero ese es uno de nuestros proyectos más ambiciosos: ver cómo la cooperativa puede tener un modelo de financiación a más largo plazo”.
Reconoció que el modelo del Icetex “funciona muy bien” para familias que no tienen capacidad de pago en el corto plazo, pero aceptó que hoy en día “ningún
banco, ninguna cooperativa tiene un modelo que pueda suplir ese vacío que nos está dejando el Icetex” , dijo.

“Para muchos fue la única posibilidad que tuvieron”, dijo Suárez, pidiendo no caer en la crítica fácil. “Hay fondos condonables, beneficios para población vulnerable. Más allá de criticar cuánto se paga de intereses, es realmente la alternativa para quienes no tienen cómo pagar en el corto plazo”.

El desafío, entonces, es doble: ¿Cómo construir una alternativa cooperativa de largo plazo sin caer en los problemas de endeudamiento eterno que tanto se
critican?

Tasas de interés, sostenibilidad y fondeo propio En un contexto de altas tasas de interés, Suárez explicó que la cooperativa busca un equilibrio: “Nuestra tasa está en el promedio. No siempre la más baja, pero nunca será la más alta”.

El fondeo de Coop MD, a diferencia de los grandes bancos, proviene principalmente de sus propios asociados: “Nos fondeamos con los aportes sociales de nuestros 117.000 asociados”. También han logrado acuerdos con universidades aliadas que les permiten no tener que pagar el semestre de contado, lo que les da una “movilidad” financiera clave.

Y a pesar del temor a la morosidad, los números hablan solos: “No perdemos más del tres por ciento (3%) de la cartera que colocamos”. Ese porcentaje, dijo, se ha mantenido estable durante más de 20 años, aunque reconoce que la estacionalidad genera picos que a veces asustan a la banca tradicional.

El choque de dos mundos: del sector bancario al cooperativismo

La historia personal de Cristina Suárez es, en sí misma, un testimonio del poder de transformación del modelo solidario. Administradora de empresas, llegó a la
cooperativa hace 18 años después de trabajar en el sector bancario tradicional manejando cartera.

“Yo llegaba y decía: ‘¿Pero cómo se presta así?’ Para mí eso no cabía en mi cabeza. ¿Cómo le vamos a prestar la plata sin hacerle un estudio así” , – “sin los cuatro
fiadores y los tres tíos?” , recordó entre risas.

Pero pronto se enamoró. “Uno llega acá y entiende que hay que ayudar, que hay que inventarse la confianza en la gente. Hay que buscar soluciones para ayudar, no para decirle ‘no’ , sino para decirle ‘sí’ . Cómo mitigo el riesgo, pero lo ayudo a que saque su proyecto de vida adelante”.

Esa declaración de principios resume el espíritu que, según la Cooperativa, se ha traducido en el lema de este aniversario: “Tu futuro, nuestro presente”.

El futuro: ahorro, tecnología y el desafío demográfico

Mirando hacia adelante, Suárez anunció que el gran reto para los próximos cinco años es iniciar el proceso de transformación al ahorro. “Ese fue uno de los grandes sueños con los que se creó la Cooperativa: que en algún momento se volviera la entidad financiera del Minuto de Dios” , afirmó.

En paralelo, la cooperativa ya ha avanzado en su transformación digital, con el lanzamiento de una nueva aplicación móvil y la implementación de herramientas tecnológicas que le valieron el reconocimiento HubSpot Impact Award 2025 – Product Excellence. Sin embargo, Suárez lanzó una advertencia a sus colegas del sector solidario: “No perdamos la cercanía, no perdamos el servicio, no perdamos el valor del ser humano. No todo el mundo porque es joven es digital o tiene chip tecnológico. En la Colombia profunda, no todos los estudiantes son tan digitales como pensaría”.

 

Y sobre el futuro de la educación superior, fue igualmente clara: la baja tasa de natalidad y el auge de las carreras virtuales están transformando el mercado.

“Eso nos obliga a pensar distinto. Uniminuto ya tiene un porcentaje muy alto de estudiantes en programas virtuales” , señaló.

Un mensaje final: la confianza como pilar Al cierre de la entrevista, Suárez envió un mensaje a todo el sector cooperativo colombiano: “Hay que apostarle a la transformación, con objetivos claros en el corto plazo. Pero siempre con acompañamiento. Porque a veces uno puede tener el Mercedes, pero le toca ir de
a poquito”.

La Cooperativa Minuto de Dios cumple 25 años con números que impresionan, pero también con una pregunta abierta que la entrevista dejó flotando: ¿Puede
el modelo solidario —cercano, flexible y humano— escalar lo suficiente como para reemplazar a las grandes estructuras estatales de crédito educativo? Por ahora, Coop MD sigue diciendo “sí” una cuota a la vez.

 

 

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