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mayo 5, 2026
EMPRESAS

La UNAB y Garantisa responden a la crisis del ICETEX

Un modelo disruptivo para financiar la educación superior:

Con un esquema que cubre hasta el 70% del costo de la matrícula y un pago diferido hasta después de la graduación, la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) ofrece una alternativa real para las familias colombianas.

 

En un contexto donde el financiamiento educativo de largo plazo en Colombia atraviesa una crisis profunda, con el ICETEX suspendiendo la entrega de nuevos créditos desde hace 12 meses, instituciones como la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) han tenido que ingeniar soluciones creativas y solidarias. En diálogo con Gestión Solidaria, Javier Ricardo Vásquez Herrera, Vicerrector Administrativo de la UNAB, mencionó un modelo de financiamiento que está revolucionando el acceso a la educación superior en la región.

El problema estructural y la respuesta

“Tenemos un problema estructural en nuestro país” , afirmó Vásquez Herrera explicando que el sector financiero y cooperativo tradicional no está configurado para ofrecer créditos educativos a largo plazo, limitándose a cubrir únicamente semestres individuales.

Ante el vacío dejado por el ICETEX, la UNAB, con el respaldo del Fondo de Garantías Garantisa, diseñó un mecanismo único.

“Destinamos 330 cupos semestrales para que cualquier estudiante pueda acceder a un programa profesional con financiamiento a largo plazo” , dijo el vicerrector. Este
modelo permite a los estudiantes pagar solo el 30% del valor de la matrícula durante la carrera, mientras que el 70% restante se difiere para después de que se gradúen.

 

Así funciona el modelo: un respiro para las familias El mecanismo es tan simple como efectivo:

1.Pago Inmediato (30%): durante el semestre, la familia paga el 30% del valor de la matrícula. Este monto se puede amortizar en cuotas a lo largo de seis meses, haciendo que el flujo de caja familiar sea manejable y similar al de un colegio privado.

2.Pago Diferido (70%): una vez el estudiante se gradúa, se le concede un periodo de gracia de seis meses para que se ubique laboralmente. Pasado este tiempo, comienza a pagar el 70% restante en un plazo similar a la duración de su carrera (por ejemplo, cuatro años de estudio, cuatro años de pago).

Uno de los aspectos más destacados es la tasa de interés. 

“Es sumamente baja, del 1.05% mensual” , destacó Vásquez Herrera. “Eso no lo tiene ninguna otra institución, ni siquiera el ICETEX lo tenía”. La clave, según explicó, es que la universidad no se fondea con recursos del público como un banco, sino que moviliza sus propios recursos y cupos disponibles, con el respaldo crucial de Garantisa para gestionar el riesgo.

 

Combatiendo la deserción universitaria 

El vicerrector fue enfático al señalar que el riesgo de deserción debe ser asumido por la universidad, no por las entidades financieras. “Nosotros tenemos los instrumentos para gestionar ese riesgo” , afirmó. A través de un acompañamiento cercano que aborda tanto las dificultades económicas (40% de los casos) como los problemas motivacionales y vocacionales (60%), la UNAB ha logrado reducir su tasa de deserción del 7-8% al 3.5% en el último año.

Adaptándose a las nuevas realidades 

Frente a la tendencia de los jóvenes a optar por estudios técnicos, tecnológicos o en línea, Vásquez Herrera reconoció la necesidad de transformación. “Lo que viene cambiando es la forma y los formatos” , dijo. La UNAB ha respondido ampliando su portafolio más allá de las carreras tradicionales.

Ahora ofrece desde un Técnico Laboral en Panadería y Pastelería hasta programas profesionales en Gastronomía, Ciencia de Datos, Artes Audiovisuales y Tecnología en Investigación Criminal.

Un mensaje final de confianza 

Al dirigirse a los padres de familia y jóvenes que están decidiendo su futuro, el vicerrector fue contundente: “La educación es la única manera que tenemos de transformar nuestra familia positivamente y así transformar nuestra sociedad”.

Concluyó haciendo un llamado a apoyar a los jóvenes en su proyecto de vida y recordando que, con modelos de acceso innovadores como el de la UNAB, “no hay excusa para que los jóvenes comiencen a estudiar y transformen positivamente sus vidas”.

Esta iniciativa, que combina la visión de una institución educativa con el respaldo del sector solidario a través de Garantisa, se erige como una guía de esperanza y una solución concreta en el complejo panorama de la educación superior en Colombia.

 

 

 

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