El gigante silencioso: el cooperativismo se consolida como el motor económico de América Latina
Buenos Aires – Argentina – Mientras el mundo busca respuestas a la creciente desigualdad y la crisis ambiental, un modelo económico con más de un siglo de historia está demostrando una vitalidad sin precedentes. Según el reciente informe “Evolución del sector cooperativo 2012-2025”, publicado por Cooperativas de las Américas, el movimiento asociativo ha dejado de ser un actor marginal para convertirse en una columna vertebral del Producto Interno Bruto (PIB) en la región.
Cifras que desafían la crisis

El caso de Brasil es, quizás, el más impactante. En la última década, el número de asociados creció un 152%, alcanzando los 23,4 millones de personas. No es solo una cuestión de membresía; los ingresos del sector en el gigante sudamericano aumentaron un 166%, generando empleos directos para más de medio millón de ciudadanos.
En Argentina, el impacto es igualmente profundo pero presenta matices complejos. Con más de 22.000 entidades y 18 millones de asociados, el cooperativismo aporta más del 10% del PIB nacional. Desde servicios públicos en pueblos remotos hasta la producción agropecuaria de exportación, el modelo cooperativo sostiene 333.878 puestos de trabajo genuinos.
Innovación y Sostenibilidad: El cooperativismo 4.0
El informe destaca que el sector no solo ha crecido en volumen, sino en sofisticación. La imagen de la cooperativa tradicional ha dado paso a entidades que lideran la vanguardia tecnológica:
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Big Data: La Cooperativa Obrera en Argentina ya implementa análisis de datos masivos para mejorar su eficiencia.
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Finanzas Sociales: En Brasil, los bancos comunitarios y monedas sociales ganan terreno como herramientas de inclusión.
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Vivienda y Ecología: En México y Chile, las cooperativas lideran proyectos de vivienda social y consumo crítico, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
El nudo crítico: El sector financiero
A pesar del éxito operativo, el acceso al crédito sigue siendo el «talón de Aquiles». En Argentina, aunque existen casi 600 cooperativas de crédito, solo 50 están activas bajo el registro del Banco Central. El informe denuncia décadas de políticas restrictivas y la reciente presión de las fintech, que han desplazado parte del terreno histórico de las cooperativas. Aun así, el sector cooperativo sigue siendo el principal salvavidas de las microempresas: más del 53% de sus créditos se destinan a emprendimientos de menos de 10 empleados que el sistema bancario tradicional suele ignorar.
Una contradicción política
El cierre del Año Internacional de las Cooperativas 2025 deja una paradoja en Argentina. Mientras un argentino, Ariel Guarco, preside la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) —representando a mil millones de personas—, el gobierno nacional ha mostrado señales de deslegitimación, votando incluso en contra de resoluciones de apoyo al sector en Naciones Unidas.
«Nos encontramos ante una oportunidad única para fortalecer el modelo cooperativo como actor estratégico», afirma José Alves de Souza Neto, presidente de Cooperativas de las Américas. El desafío para la región es claro: transformar estas estadísticas en políticas públicas que permitan al cooperativismo no solo resistir las crisis, sino liderar la construcción de una economía más democrática y sostenible.
Esta información es un resumen de la nota escrita por Mauro Limas.
Cooperativismo en las Américas: cifras que impactan y desafíos que transforman









