La crisis educativa silenciosa: 272 millones de niños sin escuela y el modelo cooperativo que ofrece respuestas
UNICEF advirtió que la crisis de aprendizaje podría costar a las sociedades 21 billones de dólares en ingresos vitalicios. El informe de la ACI y el COPAC revela cómo escuelas, universidades y redes cooperativas están llenando los vacíos que los sistemas públicos no alcanzan a cubrir.
Por: Gestión Solidaria
La educación es un derecho humano y la piedra angular para alcanzar todos los demás Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, a cuatro años de la meta de 2030, el ODS 4 —garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos— sigue enfrentando una crisis global de proporciones históricas.
Según el capítulo dedicado a este objetivo en el informe «Construir juntos un mundo mejor», elaborado por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) y el COPAC, en 2023 había 272 millones de niños y jóvenes sin escolarizar, el equivalente a uno de cada seis menores en edad escolar. Pero la cifra más alarmante es otra: alrededor del 70% de los niños de 10 años en países de ingresos bajos y medios no pueden leer un texto sencillo, un fenómeno que se conoce como «pobreza de aprendizaje».
Las tasas de alfabetización adulta tampoco escapan a la crisis: 754 millones de personas no saben leer ni escribir, y casi dos tercios de ellas son mujeres. «Estos déficits tienen profundas consecuencias», advierte el informe citando a UNICEF: «la crisis de aprendizaje actual podría costar a las sociedades unos 21 billones de dólares en ingresos vitalicios».
La respuesta cooperativa
Frente a este panorama, el informe destaca un modelo que, aunque poco visibilizado, lleva décadas demostrando resultados: las cooperativas educativas. El quinto Principio Cooperativo exige a estas organizaciones «proporcionar educación y formación a sus miembros, representantes electos, cargos directivos y empleados» e informar al público sobre la naturaleza y las ventajas de la cooperación. En la práctica, esto significa que la educación no es un añadido, sino el corazón de su identidad.
«Las cooperativas dan apoyo a todo el espectro educativo a cualquier edad», señala el documento. Ofrecen servicios asequibles de atención temprana, apoyan la enseñanza primaria y secundaria, abren vías hacia estudios técnicos y superiores, y proporcionan formación permanente y profesional para adultos. En contextos donde los sistemas públicos no dan abasto, las cooperativas de educación en el hogar permiten a los padres compartir recursos; en otros, las escuelas cooperativas amplían la educación a todas las etapas.
Educación que transforma comunidades
El informe recoge experiencias concretas de todo el mundo que demuestran el impacto de este modelo.
En Marruecos, la Cooperativa Yasmine Annajah se creó en 2018 en Beni Mellal no solo como cooperativa, sino también como escuela. Con un equipo de 13 docentes y personal de apoyo, ofrece educación de calidad a 220 estudiantes de entornos vulnerables, financia becas, fomenta competencias lingüísticas y digitales, y organiza actividades extracurriculares como excursiones científicas.

Foto: ACI
En Malasia, ANGKASA organiza los Premios a la Excelencia de las Cooperativas Escolares en colaboración con el Ministerio de Educación. Desde 1968, han prosperado más de 2.000 cooperativas escolares con 1,6 millones de miembros, que ofrecen servicios que van desde tiendas e imprentas hasta turismo y agricultura. Algunas facturan más de un millón de ringgit malayos al año.
En Paraguay, la Federación de Cooperativas del Paraguay (FECOPAR) colabora con el Ministerio de Educación para integrar la educación cooperativa en los planes de estudios oficiales. A través de programas de formación certificados para docentes y un bachillerato técnico en Cooperativas, ofrece a estudiantes de 16 a 18 años conocimientos cooperativos y habilidades prácticas.
En Kenia, la Universidad Cooperativa de Kenia (CUK) promueve una educación de calidad a través de cursos académicos especializados y formación en empresas cooperativas, desarrollo de comunidades y gestión financiera, dotando a la juventud de destrezas prácticas para el empleo y la iniciativa empresarial.
En Tanzania, la Universidad Cooperativa Moshi (MoCU) incorpora los principios cooperativos a la educación superior, la formación para el emprendimiento y la investigación aplicada. Cuenta con iniciativas como la sociedad cooperativa de ahorro y crédito Wazalendo (WSACCO), que permite adquirir experiencia en prácticas cooperativas y de inclusión financiera.
En India, la Universidad Tribhuvan Sahkari (TSU) de Gujarat, fundada en 2025, es la primera universidad cooperativa nacional del país. Está previsto que forme a miles de profesionales para cubrir la creciente demanda de personal cualificado en las cooperativas indias, donde casi un millón de personas trabaja en consejos de administración y cuatro millones en otros puestos.
En España y Camerún, la Cooperativa Gredos San Diego (GSD) de Madrid se asoció con instituciones camerunesas para fundar una escuela secundaria en la diócesis de Edea. La cooperativa se encargó de la gestión educativa y diseñó conjuntamente los planes de estudios, incorporando los valores cooperativos y abordando la equidad de género al dar apoyo a madres solteras.
En Chile, Coopeuch ha colocado la educación financiera y digital en el centro de su misión. Su plataforma Coopeuch Educa ofrece módulos sobre presupuestos, ahorro, pagos digitales y planificación financiera, con programas especializados como el 60+ Digital para personas mayores.
Juventud, discapacidad y refugiados
El informe también destaca el papel de las cooperativas en la inclusión de grupos vulnerables. En Filipinas, las cooperativas de personas con discapacidad producen el 10% del mobiliario escolar del país en el marco de un programa de contratación pública. Su federación nacional presta servicios a más de 1.500 miembros y ofrece préstamos, formación y orientación profesional.
UNICEF y ACNUR elogian los programas cooperativos de medios de vida, como la cooperativa de mujeres Meryem en Turquía, por ofrecer a las personas refugiadas formación en el lugar de trabajo e integración social. El Informe GEM de la UNESCO señala que las cooperativas de grupos vulnerables —migrantes, personas con discapacidad, pueblos indígenas— han sido «fundamentales para proporcionar alfabetización y formación profesional o destrezas para la vida diaria».
Las barreras que persisten
A pesar de estos logros, el informe advierte que las desigualdades estructurales por cuestión de género, discapacidad, situación socioeconómica, migración y geografía siguen bloqueando el acceso a la educación. Los conflictos y las crisis climáticas intensifican la vulnerabilidad de la población más joven. Además, los sistemas educativos siguen desconectados de la realidad del mercado laboral, lo que priva al alumnado de vías claras para acceder a un trabajo digno.
Cinco recomendaciones para avanzar
Para aprovechar el potencial de las cooperativas en la promoción del ODS 4, el informe formula cinco recomendaciones clave:
1. Incluir a las cooperativas en las estrategias educativas y los planes de estudios. Los ministerios de Educación pueden acreditar y subvencionar escuelas, institutos y universidades cooperativas, e incorporar los valores cooperativos, el espíritu emprendedor y la gobernanza democrática en los planes de estudios.
2. Prestar apoyo financiero y técnico. Los gobiernos y donantes pueden diseñar planes de financiación para escuelas, centros de formación y programas de becas gestionados por cooperativas. Los contratos públicos para mobiliario escolar, uniformes y servicios pueden adjudicarse a cooperativas.
3. Crear vías más sólidas entre la escuela y el trabajo. Vincular los institutos técnicos cooperativos a programas nacionales de formación y empleo verde para que el alumnado transite hacia medios de vida más sostenibles.
4. Fortalecer las instituciones de educación cooperativa. Las universidades cooperativas deben recibir financiación inicial y reconocimiento dentro de los sistemas de educación superior. Alianzas con instituciones como la Universidad de Mondragón (España) o IRMA (India) pueden favorecer intercambios de profesorado y colaboraciones en investigación.

Las cooperativas promueven una educación de calidad ampliando su acceso.
5. Aprovechar las plataformas de múltiples partes interesadas. Los foros nacionales sobre los ODS y los organismos de seguimiento de la Educación 2030 pueden ampliarse para incluir a las cooperativas junto con los gobiernos, los equipos docentes y los proveedores privados.
El informe cierra su capítulo sobre educación con una reflexión contundente: «Las cooperativas promueven una educación de calidad ampliando su acceso, mejorando los resultados académicos e incorporando valores democráticos. Preparan a la juventud para participar plenamente en la sociedad y la economía, al tiempo que promueven una educación adaptada a las necesidades de la comunidad».
En un momento en que la situación mundial amenaza con excluir a millones de personas de la enseñanza, las cooperativas demuestran su resiliencia e inclusividad al colocar la educación en el centro del desarrollo comunitario. El Año Internacional de las Cooperativas 2025 sigue siendo un llamamiento a la búsqueda de soluciones colectivas para garantizar que la juventud pueda aprender, crecer y prosperar.













