Colombia envejece rápido: más de 7,8 millones de personas mayores obligan a preparar el cuidado en casa
En América Latina y el Caribe, las personas mayores que necesitan cuidados de largo plazo podrían pasar de al menos 8 millones en 2024 a 23 millones en 2050, según una estimación de la OPS recogida por la CEPAL.
Por: Manuel Parra
Asesor de prensa
Medellín, septiembre de 2026. Colombia está envejeciendo y el sistema de cuidado (familias, cuidadores, instituciones de salud, hogares geriátricos y servicios sociales) tendrá que prepararse para responder a una población que vivirá más años, pero que también podrá requerir más apoyo para mantener su autonomía, su movilidad y su bienestar cotidiano.
Según proyecciones del DANE citadas por el Ministerio de Igualdad y Equidad, las personas mayores de 60 años pasaron de representar 8,98 % de la población colombiana en 2005 a 15,38 % en 2025. Para este año, el país cuenta con 7.891.391 personas de 60 años o más, de las cuales 4.389.575 son mujeres y 3.520.816 son hombres.
El desafío también tiene una dimensión regional. Un informe presentado por la CEPAL durante la Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo, realizada en Montevideo, señala que América Latina y el Caribe ya cuenta con 101 millones de personas de 60 años o más y que esta población llegará a 182 millones en 2050. Además, recoge una estimación de la Organización Panamericana de la Salud según la cual las personas mayores que requieren cuidados de largo plazo podrían pasar de al menos 8 millones en 2024 a 23 millones en 2050. La CEPAL incluye a Colombia entre los países donde el envejecimiento aumentará de manera pronunciada y plantea como prioridad fortalecer la asistencia domiciliaria para que las personas puedan permanecer en sus hogares con autonomía y cuidados de calidad.
Esta transformación demográfica ocurre en un contexto en el que Colombia conmemora, el último domingo de agosto, el Día Nacional de las Personas de la Tercera Edad y del Pensionado, establecido por la Ley 271 de 1996. Más allá de la conmemoración, la fecha abre la pregunta sobre si el país está preparado para cuidar más y mejor.
Para Tena, marca de Essity especializada en cuidado adulto, uno de los retos está en hablar con mayor naturalidad de la incontinencia. La Organización Mundial de la Salud incluye la incontinencia urinaria dentro de los síndromes geriátricos asociados al envejecimiento, junto con condiciones como fragilidad, caídas, delirium y úlceras por presión. Además, las guías de cuidado integrado para personas mayores señalan que la incontinencia urinaria afecta aproximadamente a un tercio de las personas mayores en el mundo y puede incidir en la autoestima, la vida social, la salud emocional y la dependencia de cuidado.
“Envejecer no debería significar perder independencia ni dignidad. Pero para lograrlo tenemos que hablar de temas que muchas familias aún manejan en silencio, como la incontinencia. Este no es un asunto menor ni exclusivamente médico: hace parte del cuidado diario, de la movilidad, del descanso, de la piel, de la vida social y de la tranquilidad de quienes cuidan”, señala Luis Felipe Restrepo Marketing Manager de TENA.
Tres señales de que Colombia debe prepararse para una población que requerirá más cuidado
El envejecimiento ya no es una proyección lejana, es una realidad de los hogares.
- Con casi 7,9 millones de personas mayores de 60 años, Colombia está entrando en una etapa en la que más familias tendrán que adaptar rutinas, viviendas, gastos y decisiones de cuidado para acompañar a padres, madres, abuelos o parejas mayores. La OMS advierte que todos los países enfrentan grandes desafíos para asegurar que sus sistemas de salud y cuidado estén preparados para este cambio demográfico.
La dependencia funcional obliga a mirar el cuidado más allá de la enfermedad.
- El reto no está solo en tratar diagnósticos, sino en ayudar a que las personas mayores conserven su funcionalidad: caminar, bañarse, ir al baño, dormir bien, participar en actividades sociales y tomar decisiones sobre su vida diaria. La OMS señala que la incontinencia depende no solo del tracto urinario, sino también de la movilidad, la cognición y la motivación; por eso debe abordarse como parte integral del cuidado, no como un tema aislado.
Las familias están asumiendo cada vez más tareas de cuidado sin suficiente información.
- El cuidado ocurre, en gran parte, dentro del hogar. La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del DANE muestra que, entre septiembre de 2024 y agosto de 2025, el 89,8 % de las mujeres y el 65,2 % de los hombres de 10 años y más participaron en actividades de trabajo no remunerado y conexas. En ese contexto, hablar de incontinencia también significa dar herramientas prácticas a cuidadores familiares que muchas veces deben resolver, sin formación previa, temas como cambios de rutina, higiene, prevención de irritaciones, elección de productos adecuados y acompañamiento emocional.
Incontinencia: una conversación pendiente del cuidado adulto
La incontinencia suele abordarse tarde, con vergüenza o como una consecuencia “normal” de la edad. Sin embargo, puede estar relacionada con múltiples factores (como movilidad, medicamentos, infecciones, consumo de líquidos o cambios funcionales) y requiere información, acompañamiento y orientación profesional.
Desde TENA, el llamado es a hablar del tema desde la autonomía y la dignidad, no desde la dependencia. Para cuidar mejor, las familias pueden empezar por nombrar la incontinencia sin vergüenza, observar señales como levantarse varias veces en la noche, evitar salir de casa o cambiar rutinas; consultar con profesionales de salud, elegir productos adecuados según el nivel de necesidad y, sobre todo, cuidar también al cuidador, entendiendo que acompañar a una persona mayor puede generar desgaste físico y emocional.
Hablar de incontinencia a tiempo permite que las personas mayores mantengan sus rutinas con mayor seguridad, reduzcan el aislamiento y vivan esta etapa con más tranquilidad, mientras las familias cuentan con mejores herramientas para ofrecer un cuidado más informado, humano y digno.
“Prepararnos para envejecer como sociedad implica hablar de infraestructura, salud y protección social, pero también de lo que pasa todos los días dentro de la casa. La forma en que acompañamos a una persona mayor cuando necesita ayuda para moverse, ir al baño o manejar la incontinencia dice mucho sobre el tipo de cuidado que estamos construyendo”, agrega Restrepo.










