“No es competir con el banco, es competir desde el ADN cooperativo”: Ángela Patricia Herrera
Por: Gestión Solidaria
En un mundo donde las normas financieras se vuelven más estrictas, la tecnología avanza a pasos agigantados y los hábitos de consumo cambian con cada generación, el sector cooperativo colombiano enfrenta uno de sus mayores desafíos históricos: adaptarse sin perder su esencia. Así lo planteó con claridad y convicción Ángela Patricia Herrera Pineda, gerente de Coopemsura, durante una conversación con Gestión Solidaria.
Lejos de caer en el lamento o la queja, Herrera invitó a sus colegas a un ejercicio de conciencia y estrategia: “La invitación es estar muy concentrados en los cambios, hacia dónde van y cómo debemos reaccionar. Más que quejarnos de que esto nos va a acabar, empecemos a revisar qué provecho le podemos sacar”.
Cumplir la norma no basta: hay que explotar el potencial
Para la gerente de Coopemsura, una de las grandes fallas del sector ha sido quedarse en el cumplimiento mecánico de las exigencias regulatorias, sin profundizar en el valor real que
estas pueden aportar. Habla, por ejemplo, de los sistemas de administración de riesgos y del nuevo marco de finanzas abiertas y datos abiertos que impulsa la URF.
“Más que estar cumpliendo, la norma nos exige un mayor nivel de conciencia” , asegura. Y agrega: “Debemos explotar las virtudes de los sistemas de riesgos para tomar decisiones más seguras, más informadas, aprovechando los datos que hemos recopilado durante años de relación con nuestros asociados”.
Pero hay un matiz que Herrera subraya con fuerza: la tecnología y la regulación no pueden convertirse en un disfraz bancario. “Muchas veces queremos competir con la banca de tú a tú, y olvidamos que nuestro nicho es especial. Llegamos donde los bancos no llegan, con una óptica humana y social”.
El peligro de la homogenización y la pérdida de identidad
Uno de los mayores temores que expresa la ejecutiva es que las cooperativas, al adoptar soluciones genéricas pensadas para grandes entidades financieras, terminen diluyendo su
ADN. “No todo lo genérico le funciona a todos. Tenemos una diversidad enorme: asociados de todos los estratos, condiciones educativas y económicas. Hay que leer las soluciones desde el conocimiento profundo de nuestra base social”.
En este punto, Herrera lanza una advertencia: “Si adoptamos los modelos como vienen, sin adaptarlos, terminamos pareciéndonos a los bancos, pero con una desventaja enorme
en infraestructura y costos. Ahí sí no podemos competir”.
Su propuesta es clara: no competir por tasa o tecnología, sino por cercanía, confianza y entendimiento. “Las personas valoran encontrarse con otras personas, sentirse incluidas, escuchadas. Eso es lo que nos hace diferentes” .
El reto generacional y el nuevo rol del asesor financiero
Coopemsura, con 36 años de historia, tiene una base social entre 22 y 40 años. Un fenómeno atípico en el cooperativismo, que ha obligado a la organización a repensar su comunicación y su relación con los asociados.
“No es lo mismo hablarle a una persona mayor que a un joven nómada digital que quizás no quiere una casa para vivir, pero sí para invertir en rentas cortas. También buscan seguridad financiera, pero de otra forma” , explicó.
Por eso, su apuesta ha sido formar a los asesores como “coach financieros” , capaces de sostener conversaciones de alto valor, más allá de la simple oferta de productos. “Hay que quitarles carga operativa a los empleados, liberarlos de tareas repetitivas y darles espacio para escuchar, entender y generar confianza. Ese es el activo más importante de nuestro negocio”.
Tecnología sí, pero al servicio de lo humano
Lejos de ver la inteligencia artificial o la automatización como una amenaza, Herrera las considera aliadas estratégicas. “No nos van a dejar sin trabajo; nos van a permitir tener relaciones más cercanas y humanas, porque reemplazarán esas tareas repetitivas que nos atan a los escritorios”.
Y pone un ejemplo contundente: “En el sector cooperativo, a veces caemos en la trampa de pensar que la norma exige más controles y más operaciones. Pero la clave es optimizar, no acumular. Así ganamos tiempo para el relacionamiento cara a cara, que es nuestra gran ventaja”.
La disciplina financiera y la mirada al futuro
Sobre los riesgos de depender de una empresa matriz (en su caso, una gran compañía del sector asegurador y de salud), Herrera es realista: “Cuando la patronal estornuda, la cooperativa también se alerta”. Por eso, insiste en la importancia de mantener una gestión financiera ortodoxa, con reservas y provisiones, y en usar los sistemas de riesgos como herramientas de alerta temprana, no como simples requisitos.
Frente al panorama nacional, la gerente de Coopemsura evita el catastrofismo. “Sí hay cambios en el país, pero las cosas no cambian de un día para otro. Hay que seguir trabajando, siendo cautos, responsables y muy estudiosos del impacto de variables como las tasas de interés o la liquidez”.
Un mensaje para sus colegas
Al cierre de la entrevista, Herrera dejó un mensaje directo para los líderes del sector cooperativo: “El camino es ser rigurosos, estudiosos y flexibles. Esto no da pie a la improvisación ni a la queja. No podemos aplazar la norma porque seamos cooperativas. Todos debemos estar preparados, sin importar el tamaño. Un avión grande o pequeño puede accidentarse igual.
La clave está en transformarnos en organizaciones abiertas al cambio, adaptativas y profundamente humanas” , dijo.










