El fin de una era: los socios de SanCor avalan la quiebra y sellan el destino de la cooperativa
Rafaela – Argentina. En una jornada cargada de dramatismo y tras años de agonía financiera, la histórica cooperativa láctea SanCor ha dado el paso que muchos temían y otros consideraban inevitable. Este jueves 30 de abril, la asamblea de socios —el órgano soberano de la entidad— aprobó por mayoría el pedido de quiebra impulsado por el consejo de administración, poniendo fin a una disputa legal que mantenía en vilo al sector agroindustrial.
La decisión no fue sencilla. El encuentro se llevó a cabo bajo una vigilancia extrema, con la presencia de veedores del INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social) y de la Dirección de Cooperativas provincial, reflejando la fragilidad institucional de una empresa que supo ser el buque insignia de la lechería argentina.
SanCor: el ocaso de la cooperativa que fue símbolo del desarrollo lácteo argentino
Un revés para la resistencia
Apenas unos días antes, el panorama parecía otro. Un frente compuesto por extrabajadores, productores y proveedores, representados por el abogado Aldo Regali, había logrado interponer una apelación contra la quiebra dictada inicialmente por la Justicia de Rafaela.
El argumento central de la resistencia era técnico pero contundente: el consejo de administración, según Regali, carecía de facultades para solicitar la quiebra de forma unilateral.
«El Consejo solo puede administrar, pero no puede disponer. No puede pedir la quiebra sin el aval de los asociados», sostenía el letrado, calificando la actuación judicial previa como una «aberración».
Sin embargo, la estrategia de «devolverle la voz a los socios» terminó siendo el golpe de gracia para quienes buscaban frenar el proceso. Al votar mayoritariamente a favor de la quiebra, los propios dueños de la cooperativa convalidaron la gestión del consejo y desactivaron, en la práctica, el principal sustento político de la apelación.
¿Qué pasará con el plan de salvataje?
A pesar del veredicto de la asamblea, el sector que se opone a la liquidación definitiva no baja los brazos. Todavía resuena en los pasillos la propuesta de un fideicomiso y la transformación de la cooperativa en una sociedad anónima que permita:
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Canje de deuda: Transformar los pasivos en acciones para los acreedores.
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Garantía de pago: Asegurar el flujo de fondos para los productores primarios que aún remiten leche.
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Continuidad operativa: Evitar el desguace de las plantas remanentes.
Aunque Regali insiste en que «el salvataje se mantiene en pie», lo cierto es que la validación de la quiebra por parte de la asamblea altera drásticamente las reglas de juego. Ahora, la Cámara de Apelaciones deberá resolver el expediente con un dato insoslayable: la voluntad social de los cooperativistas ya ha sido expresada.
Un futuro en manos de la Justicia
Con esta resolución, SanCor entra en una etapa de incertidumbre total. El aval de los socios no solo acelera los tiempos judiciales, sino que deja a la cooperativa en una posición de extrema vulnerabilidad frente a sus acreedores.
El impacto social en las comunidades donde SanCor aún tiene presencia es la mayor preocupación. Mientras la justicia define los próximos pasos, el sector lácteo observa con melancolía cómo la que alguna vez fue «la gran cooperativa del país» firma, de su propio puño y letra, el inicio de su liquidación.
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