La trampa de la insolvencia en Colombia: el negocio detrás de la «falsa solución» que está endeudando a miles
Un fenómeno silencioso golpea al sector cooperativo colombiano. Mientras en redes sociales se promociona la declaratoria de insolvencia como una vía rápida para “borrar las deudas”, expertos advierten que se trata de un mecanismo de último recurso que, mal utilizado, puede cerrar las puertas al crédito por muchos años y dejar una marca financiera imborrable.
El negocio de no pagar
“La gente dice que no tiene dinero para pagar las deudas, pero curiosamente unos días antes se sobre endeuda, pide más recursos. Y hay un grupo de consultores que le recomiendan declararse insolvente y no pagar la deuda”. Con esta contundente afirmación, un experto en riesgos del sector solidario describe el preocupante escenario que hoy enfrentan cooperativas, fondos de empleados y entidades financieras en Colombia.
Santiago Panameño Torres, administrador con MBA en finanzas y especialista en riesgos que ha trabajado con más de 40 entidades del sector solidario, advierte que la insolvencia se ha convertido en un negocio para algunos grupos de abogados y “consultores” que, a través de redes sociales como TikTok, ofrecen “liberación financiera” a cambio de una comisión que puede oscilar entre el 5 % y el 10 % del total de la deuda.
“Ellos le dicen: ‘Yo le cobro el 10 % y le garantizo que usted va a pagar cero o un valor irrisorio’. Pero lo que no le dicen es que esa decisión tiene implicaciones graves de detrimento patrimonial y una marca en el sector financiero que no se borra en muchos años”, señala Panameño Torres.
Más de 40 % de crecimiento: el dato que preocupa
Aunque los datos no son fáciles de consolidar, el especialista reveló que un estudio realizado a comienzos de año evidenció un crecimiento superior al 40 % en las solicitudes de insolvencia dentro del sector cooperativo, lo que ha encendido las alarmas entre los directivos y supervisores del sistema.
Según Panameño, este fenómeno responde a tres factores principales:
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Factores macroeconómicos (50 %): Inflación, aumento de tasas de interés y presión sobre la canasta familiar.
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Sobreendeudamiento y malas prácticas financieras (10 %): Personas que comprometen ingresos variables (horas extras, recargos nocturnos) como si fueran fijos.
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Factores no cuantificables (40 %): Créditos informales con tasas superiores al 20 % mensual y la creciente promoción de la insolvencia en redes sociales.
“Una persona que lleva 10 años en una cooperativa sabe hasta dónde puede endeudarse. El problema es cuando la realidad cambia: le suben el mercado, le reducen las horas extras o simplemente recibe malos consejos”, explicó.
Señales de alerta que nadie quiere ver
Uno de los aportes más valiosos de la entrevista es la identificación de tres señales claras que predicen una probable declaratoria de insolvencia:
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Múltiples consultas en centrales de riesgo: Si una persona ha sido consultada por más de tres o cuatro entidades en el último trimestre o semestre, es una alerta.
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Uso excesivo de cupos rotativos: Tener más del 30 % del cupo utilizado en varias tarjetas de crédito simultáneamente.
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Incumplimientos pequeños y recurrentes: Personas que viven al límite con moras de 25 o 30 días y que, ante cualquier golpe, caerán en mora de dos o más cuotas.
“No es que la persona planee insolvencia desde el principio. Es más bien una acumulación de irresponsabilidad financiera, pero también hay responsabilidad de las entidades que sobre endeudan al asociado por cumplir metas”, advierte.
La zona gris de los aportes cooperativos
Uno de los temas más polémicos que abordó Panameño tiene que ver con los aportes sociales en cooperativas. Existe una creencia generalizada de que los aportes son inembargables bajo cualquier circunstancia. Sin embargo, el especialista aclara que, si bien lo son frente a acreedores comunes, dentro de un proceso de insolvencia ya admitido, esos aportes pasan a formar parte de la masa patrimonial del deudor.
“La Superintendencia de la Economía Solidaria se pronunció en marzo de 2026 mediante el radicado 202695: si la entidad ya fue notificada del proceso de insolvencia, NO puede compensar los aportes con la deuda. Violaría el principio de universalidad concursal”, explicó.
Eso sí, añade que si la cooperativa actúa antes de que se admita formalmente el trámite de insolvencia, puede aplicar cláusulas estatutarias de compensación. La clave está en la oportunidad.
¿Qué hacer frente al fenómeno?
Para Panameño Torres, el problema no se resuelve solo con medidas reactivas. Las entidades solidarias deben:
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Implementar modelos de originación basados en comportamiento histórico (tendencias de score), no solo en una “foto” del momento.
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Crear fondos de garantía que atomizen el riesgo cobrando un pequeño porcentaje a todos los asociados.
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Realizar recalificaciones periódicas de cartera para provisionar pérdidas esperadas.
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Modificar estatutos y reglamentos de crédito que muchas veces datan de los años 90 y no responden a la realidad actual.
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Incorporar la empatía en la cobranza: escuchar antes de amenazar, y permitir negociaciones flexibles.
“El costo de hacer algo y equivocarse es menor que el costo de no hacer nada. Las entidades grandes actúan rápido, ven la respuesta del mercado y vuelven a intentar. Nosotros no podemos esperar 15 días a una reunión de consejo mientras el mercado cambia minuto a minuto”, sentencia.
Un ranking inesperado
Finalmente, el especialista reveló un dato curioso: según los paneles de análisis del sector, Medellín lidera el número de declaratorias de insolvencia, seguida de Cali y, en tercer lugar, la región Costa.
“Uno pensaría que es solo el costo de vida, pero Medellín es la ciudad más popular de Colombia y también la que concentra más influencers, webcamers y personas que venden una apariencia de vida en redes sociales. Es posible que detrás de esos niveles de endeudamiento haya un estilo de vida que no se puede mantener”, concluye.









