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abril 30, 2026
Al Día EDITORIAL OPINIÓN

Los nuevos Guetos – editorial edición 179

Por: Alfredo Alzate Escolar
Reportero

Los grupos de WhatsApp Sirven para unir, integrar, conocer, aprender y llevar nuestras ideas a un grupo con el que podemos tener algo en común… Mentira… después de un tiempo reclamamos el derecho a tener la razón. Entonces la posibilidad de tener una voz por encima de otras se apodera del yo interior.

Encerrados en nuestras pantallas, recibimos diariamente confirmaciones de que nuestras ideas están en la verdad. El algoritmo nos manipula y constantemente estamos mirando mensajes que reafirman nuestra visión del mundo. Nuestras ideas son las adecuadas y la autocrítica baja.

El siguiente punto que quiero resaltar es: aunque estamos en grupo, sentimos que estamos solos. Mirando si esas ideas coinciden y le entramos al tema en un sitio donde no saldremos golpeados.

El título del grupo dice que es el adecuado: el de los gerentes; el de las cooperativas de ahorro y crédito; el de las de aporte y crédito; el de los consultores; el de los comunicadores; el de los analistas e ingenieros cooperativos; el de los del gremio y no en los del otro gremio; en los del cooperativismo verdadero; en los de
América Latina; en el de los de Iberoamérica; en los de la ACI; en los de los Juegos Nacionales, en el de los juegos departamentales; en el de los juegos del magisterio; en el de los informes técnicos; en el de la Superintendencia; el de los abogados; en el de los intelectuales y docentes, en el de la gente que va a viajar
a Punta Cana o al mundial del fútbol donde se realizará el próximo encuentro de gerentes; en el de Panamá Financiero. En el que tenemos reglas y sí somos profesionales…

Al final todos están solos. Cada uno en su isla parte de un principio, la exclusión inversa, que no busca la suma de los individuos si no la declaración de características que excluyan al otro. Que señale a los que no pueden entrar. Nos reservamos el derecho de admisión.

En todos estos grupos, está el oportunista que quiere vender algo o invitar, sin usar su base de datos, para llenar el webinario con el que pretende mantener su
negocio andando o el prestigio profesional.

Está el militante político que afirma que su candidato y sus ideas son las que demuestran la razón del mundo binario en el que nos quieren meter. El bueno es él… Entonces ya no publica, empieza a gritar. La misión es crear un volumen de mensajes que se impongan por saturación sobre el contrario.

Está el voyerista que no dice nada, pero tiene un criterio claro ¿Sobre qué? Sobre todo. Desprecia al grupo, pero no se retira. No se expone. Como dicen los españoles, no se moja, pero permanentemente al son de un café, ya juzgó, sentenció y peor, en otro escenario diferente al grupo, reportó.

Un poco parecido al anterior, pero diferente, está el tímido, tiene miedo a ser clasificado, sus ideas son de él, pero no las comparte. En lo personal considero que es víctima del sistema educativo. Sus aportes podrían ser valiosos, pero el miedo lo oculta con la excusa del bajo perfil. Su prudencia no es madurez, es miedo.

Este tema da para un monólogo mucho más extenso, y usted podrá complementarlo. Los grupos consideran que son únicos, pero todos reportan problemas similares. Lo importante es que sigan existiendo y conscientes de cada característica superemos los frenos que nos llevan a pensar que el que está del otro lado es un contendor. De mi parte yo los clasifico como contertulios.

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