/* ]]> */
diciembre 12, 2025
Al Día ANÁLISIS

Hablemos de La Reforma Laboral Colombia 2025 (ParteII)

Por: Ricardo Lozano Pardo
Consultor Empresarial y
Estrategia Financiera

Hacemos hoy una segunda entrega del análisis de la reforma laboral 2025 por seguir considerando que esta reforma representa un hito en Colombia y hay que analizarla bajo diferentes lentes, esta vez con el de la visión social.

De la lectura de los documentos de la reforma laboral se sabe que la Finalidad Social Declarada está fundamentada en el principio constitucional de justicia social (art. 53 CP) y de los convenios de la OIT, y busca dignificar el trabajo, proteger a los sectores vulnerables y construir un sistema laboral más equitativo y estable. Ciertamente, la valoración que se debe hacer de esta declaración es que es muy positiva desde una perspectiva de derechos fundamentales.

Un aspecto social de primordial importancia es el que se refiere al impacto sobre la Formalización Laboral, que si bien no es todo lo que se debería esperar, sí trata de temas que han sido eternos en los debates de justicia social que se han dado en el país, como son:

1. Prohibición de contratos civiles o mercantiles en funciones permanentes.
2. Formalización del trabajo doméstico.
3. Reconocimiento laboral para repartidores de Apps.
4. Contrato agropecuario con garantías.

Todos estos temas han marcado la caracterización de las desigualdades laborales en el país, como si las personas que se dedican a estas actividades no fueran sujetos activos de la justicia total, como es el común de la población. Solo queda esperar que la letra escrita en esta reforma no se convierta en letra muerta, como ha ocurrido con otros temas sociales.

La esperanza que se deriva de estos textos es que haya un efecto concreto: disminución progresiva de la informalidad laboral y que por esta vía haya una senda de mejoramiento de las condiciones de vida de mucha población, pues la formalización laboral representa una mayor estabilidad económica, representa también un ingreso seguro, así sea de sobrevivencia, y la posibilidad de recorrer un camino hacia la mejora social y económica, con claras repercusiones positivas en el desempeño general de la economía del país.

Sin embargo, se oyen voces de la existencia de algunos riesgos: 

1. Que se produzca un traslado hacia mayor informalidad si hay sobrecarga empresarial. Este argumento es muy típico de la clase empresarial del país que lo esgrime para inducir a temores que son infundados, a mi modo de ver, porque siendo el trabajo un factor de producción, su costo, dentro de la estructura general de costos de operación de una empresa, afectan al costo total de producción y por esta vía tendría un efecto sobre los precios de venta y no necesariamente en mayores informalidades. Lo que se dice aquí es que habría una incidencia en el costo de vida y sería una afectación indeseable, pero no sería válido que por evitar un índice de precios mayor se condene a la población a seguir con los niveles de vida tan bajos que es lo que produce la informalidad. Se podría pensar que para combatir la inflación derivada, se deben lograr mayores niveles de productividad y eficiencia productiva.

“A mi modo de ver, porque siendo el trabajo un factor de producción, su costo, dentro de la estructura general de costos de operación de una empresa, afectan al costo total de producción y por esta vía tendría un efecto sobre los precios de venta y no necesariamente en mayores informalidades.”

Mira también

Hablemos de La Reforma Laboral

2. Riesgo de Desempleo: Se han señalado que los sectores más vulnerables serían las Mipymes, el agro, la construcción, las plataformas, debido a que tendrían que incurrir en mayores costos e inflexibilidad laboral y se refuerza este riesgo con un impacto referido a un posible freno en nuevas contrataciones. Este riesgo puede concretarse solo en el inmediato o corto plazo, pero en el mediano y largo plazo se diluiría y su efecto eventual se tendería a nivelar. Lo importante acá es que la transición se haga con una aplicación gradual, generar incentivos de formalización, crear fondos sectoriales de apoyo a las Mipymes y una inspección laboral reforzada.

3. Preocupaciones económicas y riesgos de implementación Pese a sus beneficios, la reforma también implica importantes desafíos. Repetimos, diversos gremios empresariales advierten sobre el
incremento de los costos laborales y la pérdida de flexibilidad en sectores de alta rotación como el agro, la construcción y los servicios tercerizados, pero estos son males menores o razonablemente manejables en el mediano plazo.

Es cierto que existe el riesgo de que, sin incentivos fiscales, acompañamiento institucional y mecanismos de transición gradual, algunas empresas opten por no contratar formalmente o recurran a la subcontratación informal, profundizando la brecha de informalidad, por eso se requiere que la reglamentación de la Ley introduzca mecanismos efectivos de apoyo, de incentivos y de control institucional.

Para terminar esta rápida visión social de la reforma laboral 2025, hay que decir que las condiciones para el éxito, su sostenibilidad y que genere un verdadero impacto transformador, se debe generar:

• Aplicación por fases (gradualidad sectorial), diferenciada por sector económico y tamaño empresarial.
• Fortalecimiento del Servicio Público de Empleo y del SENA para apoyar la transición laboral.
• Política Pública para la reducción de costos de producción.
• Creación de un fondo de incentivos a la formalización y subsidios temporales a Mipymes.
• Ampliación del número de inspectores laborales y modernización de los mecanismos de conciliación y desarrollar una Supervisión laboral efectiva.

En conclusión, del análisis social de la reforma se debe destacar cuatro aspectos: 1. Avance en dignificación laboral
2. Riesgo moderado de desempleo si no hay ajustes
3. Alta necesidad de medidas complementarias y.
4. La pertinencia constitucional y social es muy alta.

 

Follow Me:

Related Posts