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julio 18, 2024
EN RED OPINIÓN

Hablemos de pérdida esperada en el sector solidario

Por: Ricardo Lozano Pardo

Analista para el sector solidario 

Exsuperintendente de la Economía Solidaria 

 

Mucho se ha dicho y hablado de este modelo financiero, de su origen, de su implementación y de las consecuencias de ponerlo en práctica en el sector financiero cooperativo, pero considero que falta mucha información al respecto para entender la importancia de esta práctica financiera, cuando de manejo de riesgos se trata.

La Pérdida Esperada (PE) es un concepto utilizado en el sector financiero para estimar el monto de pérdida que una entidad podría enfrentar debido al riesgo de crédito durante un periodo determinado. Este cálculo es vital, especialmente para todas las instituciones financieras, ya
que les ayuda a entender mejor y prepararse para los riesgos potenciales asociados con los préstamos o inversiones que realizan.

El cálculo de la Pérdida Esperada se basa en tres componentes principales:

1. Probabilidad de Incumplimiento (PD): La probabilidad de que el prestatario falle en cumplir con sus obligaciones de pago.

2. Exposición al Incumplimiento (EAD): El monto total que está en riesgo en el momento del incumplimiento.

3.  Pérdida Dada el Incumplimiento (LGD): El porcentaje de la exposición total que se perdería en caso de incumplimiento, después de recuperar cualquier garantía.

Como se desprende de las variables que componen el cálculo de la PE este modelo debe entenderse como una forma de valoración del proceso de otorgamiento de crédito al interior
de cada entidad, pues se entiende bien que en la medida en que se haga una buena asignación de los recursos crediticios de la entidad financiera, no debería haber una afectación significativa en el P&G de la entidad; aquellas entidades que se vean más expuestas a un incremento significativo de la provisión, estarían revelando que hay deficiencias en su proceso de valoración integral de sus
clientes y se debería convertir en una herramienta apropiada para los Consejos de Administración para hacer una evaluación de la gestión del Gerente.

El uso de la Pérdida Esperada tiene varios propósitos clave en el ámbito financiero:

– Gestión de Riesgos: Permite a las entidades identificar, medir y gestionar el riesgo de crédito de forma más efectiva. Al entender las pérdidas potenciales, pueden mejorar las condiciones de otorgamiento de crédito, pueden establecer provisiones adecuadas para absorber pérdidas futuras o en el peor de los casos, no otorgar el crédito por el alto riesgo que se asumiría.

– Planificación Financiera: Ayuda en la planificación financiera al proporcionar una estimación de las pérdidas que podrían materializarse, lo que permite a las entidades financieras asegurarse de
tener suficiente capital para cubrir esos riesgos.

– Precio de Productos Financieros: Informa la estrategia de precios al considerar el riesgo de crédito inherente a los productos financieros, asegurando que las tasas de interés cobradas a los
clientes cubran las pérdidas esperadas, además de proporcionar un margen de beneficio.

 

En este orden de ideas, se puede hablar de las ventajas y beneficios que se derivan de la práctica
prudencial de calcular la pérdida esperada en los siguientes términos:

– Mejora la Estabilidad Financiera: Al anticipar y provisionar para pérdidas futuras, las entidades pueden evitar sorpresas financieras que podrían desestabilizar su situación económica.

– Alineación con Regulaciones: Muchas jurisdicciones exigen a las entidades financieras calcular la PE como parte de sus requerimientos regulatorios, ayudando a asegurar la solidez del sistema financiero global.

– Optimización de Recursos: Al tener una mejor comprensión del riesgo, las entidades pueden asignar su capital más eficientemente, priorizando inversiones y préstamos con mejor relación riesgo-rentabilidad.

 

Se puede afirmar que la Pérdida Esperada es una herramienta crucial en la gestión de riesgos financieros y el punto no es debatir si se hace o no ese cálculo, sino determinar en qué forma y en qué tiempo debe hacerse, lo cual se puede modular dependiendo de lo que implique para el sector solidario como un todo. Su aplicación no solo protege a la entidad, sino que también contribuye
a la estabilidad del sistema financiero en su conjunto.

 

 

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