Alveiro

Si Robert Owen viviera en nuestra época

POR: ALvEIRO MONSALvE Z. / CONSULTOR

En la historia de las ideas sociales es fácil encontrar muchos grandes pensadores que contribuyeron al desarrollo de la cooperación asociativa en el mundo. Los hubo filósofos, escritores, líderes y reformadores sociales, políticos activos, religiosos consagrados, gobernantes prácticos, entre otros.

Gradualmente sus ideas fueron haciendo camino hasta llegar a los comienzos de la Revolución industrial, donde se hizo más clara la forma de las organizaciones cooperativas actuales y la necesidad de abrir espacios más justos y equitativos para los trabajadores de la época.

En todos ellos, se aprecia la aspiración de organizar una sociedad que genere bienestar para todos sus miembros, donde la paz, la justicia y la equidad sean el camino más seguro para el buen vivir de los ciudadanos, todo lo cual es posible alcanzar mediante el trabajo organizado, la educación y la cultura de la solidaridad apoyada en la indispensable ayuda recíproca entre quienes se han unido para ayudarse por sí mismos.

La idea de cooperativa como empresa y asociación se trasmitió al mundo moderno desde el estatuto original redactado por los justos y equitativos Pioneros de Rochdale, quienes fundaron en Manchester Inglaterra la primera sociedad cooperativa formalmente constituida, el 21 de diciembre de 1844.

En su parte expositiva, expresaron literalmente: “Desde el momento en que sea posible, esta socie- dad emprenderá la organización de las fuerzas de la producción, de la distribución, de la educación y del gobierno, o dicho en otras palabras, el estableci- miento de una colonia que se baste a sí misma y en la que se unirán los intereses, o bien prestará ayuda a otras sociedades para establecer colonias de esa clase”.

Desde comienzos de la Edad Moderna, el cooperativismo fue impulsado por algunos líderes sociales, como Peter Cornelius Plockboy (1620), holandés, pionero en la proposición de una economía alternativa de bases humanistas y solidarias. Plockboy, sobresalió en el movimiento religioso cuáquero de su época, que enfatizó la implantación de organizaciones precooperativas de ayuda mutua, en Inglaterra, en Europa, y en Estados Unidos, donde se instalaron colonias agrícolas y agroindustriales hacia 1671 y 1675, en Philadelfia, New York y Boston.
Retrato de Robert Owen, por John Cranch (1845).

Época

Gradualmente sus ideas fueron haciendo camino hasta llegar a los comienzos de la Revolución Industrial, donde se hizo más clara la for- ma de las organizaciones cooperativas actuales y la necesidad de abrir espacios más justos y equitativos para los trabajadores de la época.

En todos ellos, se aprecia la aspiración de organizar una sociedad que genere bienestar para todos sus miembros, donde la paz, la justicia y la equidad sean el camino más seguro para el buen vivir de los ciudadanos, todo lo cual es posible alcanzar mediante el trabajo organizado, la educación y la cultura de la solidaridad apoyada en la indispensable ayuda recíproca entre quienes se han unido para ayudarse por sí mismos.

La idea de cooperativa como em- presa y asociación se trasmitió al mundo moderno desde el estatuto original redactado por los justos y equitativos Pioneros de Rochdale, quienes fundaron en Manchester Inglaterra la primera sociedad cooperativa formalmente constituida, el 21 de diciembre de 1844.

En su parte expositiva, expresaron literalmente: “Desde el momento en que sea posible, esta sociedad emprenderá la organización de las fuerzas de la producción, de la distribución, de la educación y del gobierno, o dicho en otras palabras, el establecimiento de una colonia que se baste a sí misma y en la que se unirán los intereses, o bien presta- rá ayuda a otras sociedades para establecer colonias de esa clase”.ç
Desde comienzos de la Edad Moderna, el cooperativismo fue impulsado por algunos líderes sociales, como Peter Cornelius Plockboy (1620), holandés, pionero en la proposición de una economía alternativa de bases humanistas y solidarias. Plockboy, sobresalió en el movimiento religioso cuáquero de su época, que enfatizó la implantación de organizaciones precooperativas de ayuda mutua, en Inglaterra, en Europa, y en Estados Unidos, don- de se instalaron colonias agrícolas y agroindustriales hacia 1671 y 1675, en Philadelfia, New York y Boston.

La importancia de Plockboy para la doctrina cooperativa proviene del panfleto que publicó en 1659, bajo un largo título: “Ensayo sobre un proceso que les haga felices a los pobres de esta nación y a los de otros pueblos, consistiendo en reunir cierto número de hombres competentes en reducida asociación económica, o pequeña república, en la cual cada uno conserve su propiedad y pueda, sin necesidad de acudir a la fuerza, ser empleado en la categoría de trabajo para la cual tenga más capacidad”.

Cien años más tarde, Robert Owen nacido en Inglaterra en Newport en 1771 y muerto en 1858 a la edad de 87 años, retomó con gran pasión las ideas y experiencias prácticas de Plockboy, al tiempo que escalaba rápidamente posiciones hasta convertirse en un sobresaliente Industrial Textil.

Owen planteaba que todos los hombres tienen derechos iguales y que todos son capaces de bondad y excelencia, si se les da una oportunidad razonable y una dirección adecuada. Ideó las colonias Cooperativas (aldeas de Cooperación). Fue el primero que empleó el término Cooperación en oposición al de competencia. Es considerado Padre del cooperativismo en el mundo.

Robert Owen tuvo una educación muy modesta, a los siete años era ya un alumno precoz y dos años después dejó definitivamente la es- cuela. Hijo de artesano, tuvo una formación autodidacta y prosperó como empresario de la industria del algodón. Con su sentido de los negocios y su inteligencia, consiguió alcanzar rápidamente un puesto destacado en el mundo industrial.

Tras unos años de aprendizaje en una tienda de paños de Londres, a finales del decenio de los ochenta se instaló en Manchester y a los 18 años se estableció por cuenta propia. Un poco más tarde, en 1790, compró junto con otros socios la fábrica textil de New Lanark (Escocia), de cuya dirección se ocupó en los años siguientes.

Conmovido por las graves e injustas consecuencias sociales del capitalismo durante la primera revolución industrial, buscó la forma de promover una sociedad mejor desde su posición como empresario. Su gestión fue un experimento innovador, pues consiguió que la empresa arrojara beneficios introduciendo mejoras sustanciales para los trabajadores:

•Elevó los salarios de los trabajadores.
•Sentó las bases de una seguridad social mutualista. •Proporcionó a los obreros condiciones dignas de vivienda, sanidad y educación.

•La educación fue para él el objetivo esencial. •Consideraba que una educación liberal y solidaria sería el mejor instrumento para acabar con la delincuencia y poner las bases para un futu-

ro de justicia e igualdad.

Robert Owen fue pionero de las ideas sociales basadas en la igual- dad de derechos, en la distribución equitativa de la riqueza y en el acceso a las oportunidades para todos los excluidos. Creyó honestamente en las ideas de los pensadores ilustrados del siglo XVIII sobre el progreso humano y en la posibilidad de reformar gradualmente la sociedad mediante la razón, el convencimiento y la educación.

La fama de Owen se extendió por Gran Bretaña y éste aprovechó su notoriedad para plasmar sus ideas en conferencias y libros,

HISTORIA COOPERATIVA

en los que fue desarrollando un ideal de socialismo cooperativo, muchas de cuyas propuestas inspirarían a socialistas posteriores (incluido Marx). Entre las obras de Owen cabe destacar Una nueva visión de la sociedad (1813) y el In- forme al Condado de Lanark (1821).

En el futuro, Owen pasaría a confiar más en la acción del Estado como impulsor de las reformas sociales necesarias que las clases acomodadas no iban a adoptar por iniciativa propia, al tiempo que criticaba la idea misma de una economía competitiva. Entre 1825-28 puso en práctica sus principios en un nuevo modelo de comunidad llamado New Harmony (En Indiana, Estados Uni- dos, gran productor actual de trigo y maíz), pero la empresa fracasó y se llevó la fortuna personal de Owen.

De vuelta a Inglaterra, pasó a ser un activista del incipiente movimiento obrero: fundó una «Bolsa de cambio equitativo de trabajo», con la que esperaba desterrar el dinero, el beneficio y la explotación del trabajo obrero; participó activamente en el movimiento de los cartistas, que reivindicaban pacíficamente la introducción de reformas democráticas en el sistema político británico y en 1833 se puso a la cabeza de la primera central sindical británica de ámbito nacional (el Grand National Consolidated Trade Union), que llegó a tener medio millón de afiliados.

La contribución de Robert Owen a la teoría y la práctica de la educación es ampliamente reconocida en los manuales de historia de la educación cooperativa. Consideraba que la educación tenía que ser un derecho de todos los niños, aunque él defendiera sobre todo a los más pobres de la comunidad. Por este motivo, se negó a emplear a niños de menos de diez años en sus fábricas y redujo el horario de trabajo de los niños mayo- res para que pudieran asistir a clases nocturnas, que también organizó.

Con su curiosidad y avidez intelectual y su energía desbordante, Robert Owen exploró otros aspectos de la sociedad que, a su juicio, eran dignos de atención y estudio. En este contexto se insertan sus proyectos para establecer un modelo compartido de organización industrial, con el propósito de atenuar muchos de los problemas causados por la revolución industrial. A ello contribuyeron sus experimentos de organización comunitaria como base de una regeneración internacional y sus planes para organizar un movimiento laboral británico, con un gran sindicato nacional unificado.

Aunque Robert Owen fracasó en muchos de sus intentos por formar comunidades cooperativas, dio al mundo las ideas iniciales de la cooperación asociativa, las cuales fueron perfeccionadas por sus discípulos, entre ellos los Pioneros de Rochdale. Por muchas razones se le considera el “Padre del Cooperativismo”. Si Owen viviera en nuestra época, estarían vigentes sus ideales sobre el cooperativismo de consumo, el de producción, el agroindustrial, el de trabajo asociado, y tal vez menos el de ahorro y crédito, como sucede en Colombia. Hay que profundizar mucho más, hoy, en las ideas de este gran idealista cooperativo.G

 

Follow Me:

Related Posts