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El nuevo director regional de la ACI sostuvo que es necesario lograr una mayor interlocución del cooperativismo en los temas empresariales y de las diferentes economías de América.

José Luis Blanco Sáenz ha vivido en nueve países y ha trabajado en 40, se declara un cooperativista con una gran pertenencia del mundo de los negocios cooperativos. Afirma que no es un burócrata y que tiene una base filosófica fuerte y partiendo de esa visión se comprometió a darle un giro a la ACI desde hace unos meses cuando fue nombrado como el director regional para América.

En diálogo con Gestión Solidaria, Blanco Sáenz afirmó que es necesario darle un posicionamiento más fuerte en materia empresarial al organismo de representación internacional y buscar a través de esta visión un mejor posicionamiento del modelo cooperativo ante las economías regionales.

“Hoy la Alianza Cooperativa Internacional está viviendo un momento muy interesante, estamos a la mitad de las metas que se plantearon para la década de las cooperativas, pero ya muchos puntos de esa agenda se han logrado y la reflexión que se está trabajando hoy es hacia el 2030. Entonces hay una discusión de cuáles deberían ser los focos de desarrollo del cooperativismo a nivel mundial, pues hay unos que sí son los históricos o tradicionales, como son los principios, los valores cooperativos. Hay una segunda camada de temas que están incluidos en el plan Para una Década que tienen que ver con los objetivos de desarrollo sostenible, entre ellos todo este compromiso por el planeta y demás. Pero hoy hay una tercera ola o un tercer concepto, que está emergiendo con mucha fuerza que es el de hacer más relevante, más visible el rol empresarial de las cooperativas en el mundo”, dijo.

El ejecutivo destacó que muchas de las grandes empresas en el mundo son cooperativas. “En EE.UU. casi 90 millones de estadounidenses que están empleados tienen algún vínculo con las Credit Union y eso puede ser fácilmente la mitad de la fuerza laboral de los EE.UU. o más. Los bancos más grandes de Francia son Cooperativos, los bancos más grandes de Japón son cooperativos, la empresa agroindustrial más grande de los EE.UU. es una cooperativa. Sin embargo, la sociedad ignora todo eso. Es como si no existiéramos, nadie nos ve. La gente común… Claro, los cooperativistas estamos muy orgullosos de lo nuestro, pero sí uno le pregunta a su tía o a su mamá, no saben qué es o qué hace una cooperativa”, agregó.

Ante la necesidad de visibilizar a las cooperativas, Blanco Sáenz dijo: “Entre tanto los gobiernos y las autoridades mayoritariamente nos ignoran, siendo elementos clave de la entidad económica. Eso dice que tenemos un desafío muy grande que enfrentar que es romper esa barrera y tiene que ver con que las cooperativas hablemos el lenguaje de la gente. Hablamos un lenguaje que solo entendemos nosotros a veces, es como una especie de secta, a veces autorreferenciados y hemos perdido la capacidad de conversar con las personas en el lenguaje que ellas hablan”.

De cara a los temas actuales

<BODY TEXT> El dirigente gremial sostuvo que es necesario asumir la discusión de mostrar al cooperativismo como un sector con una gran incidencia en las economías y los negocios superando los límites que en muchos casos impone un lenguaje que busca defender la estructura filosófica que lo identifica. “No sé si es dogmático, pero sí los cooperativistas somos muy tradicionalistas y el mundo ha cambiado demasiado. Mire el tema de la integración, lo ha venido planteando una tesis de que la integración cooperativa hay que reinventarla. Estamos haciendo integración cooperativa en Latinoamérica, de la misma forma que hace 20, 30, 50, 60 años… y el mundo es otro. Eso solo por decir algunos ejemplos de cómo las cooperativas debemos profundizar y tener una forma más abierta, más honesta para enfrentar estos problemas”.

“En las cooperativas hay gente muy inteligente, muy capaz, pero hacemos como que todo esto no está pasando. Ahora que he llegado a la ACI me estoy proponiendo, entre otras, generar un debate diferente de enfrentar de manera distinta los temas que están en la agenda cooperativa por mucho tiempo”.

 “La sociedad ignora mucho de los que hacen las cooperativas. Es como si no existiéramos, nadie nos ve. La gente común no sabe lo que hacemos, tenemos que empezar a hablarles en su lenguaje…”, José L. Blanco.

En cuanto a las diferentes posiciones que se dan al interior del sector, donde hay quienes defienden una visión más tradicional y filosófica, mientras otros afirman que es necesario hacer más énfasis en los negocios, pues de ahí se desprenden los recursos para los programas sociales. Blanco Sáenz sostuvo que se deben reconciliar las aparentes diferencias y lograr un equilibrio que permita una expresión del modelo cooperativo de acuerdo a las necesidades de cada escenario.

“Yo siempre he dicho que este es un falso problema, una discusión mal planteada, porque en buena lógica cooperativa no se debe escoger entre los principios y el negocio, si es que una cooperativa son las dos cosas. Somos empresas que siendo propiedad de la gente son administradas y buscan unos objetivos de carácter colectivo. No somos una cosa o la otra. Son dos discusiones diferentes. Es un tema interesante que me gusta. Es muy difícil encontrar un aspecto de un negocio que uno pueda llamar cooperativo. Un crédito es un crédito, producir leche es producir leche; entonces es un mal enfoque cuando uno pretende abordar temas de negocio desde una discusión filosófica. Los negocios tienen que ser buenos negocios para todos los que intervienen, los que ponen el capital, los que trabajan. Lo que es cooperativo es la organización, cómo se toman las decisiones, a quién pertenece la empresa, cómo se reparten los resultados, los valores que se vinculan, cómo es la posición de esa empresa frente a la sociedad. Entonces no es una cosa o la otra. Entonces pienso que muchos de los problemas para avanzar en esas conversaciones es que siempre se ha manejado de mala forma”, dijo.

De igual manera el directivo afirmó que se deben proteger los principios cooperativos. “Mucha gente está diciendo hoy que para renovar el movimiento cooperativo hay que revisarlo todo. Yo por lo menos no estoy de acuerdo con eso. Entonces qué haremos con la cooperativa si empezamos a despojarla de todo lo que forma la definición de la cooperativa. Ya no sería entonces el modelo que nosotros queremos. En una organización cooperativa no hay nada que quitarle para que sea una buena empresa desde el punto de vista de los principios. Lo que sí hay que hacer es saberlos aplicar y que de otra parte el negocio sea bueno”, dijo.

“Las cooperativas, además, hemos demostrado muchas condiciones, ser empresas espectaculares, rentables, eficientes, lo es en todo el mundo. Lo que pasa es que también es un argumento cómodo decir que, porque tenemos un fin social o una democracia que respetar entonces no somos capaces de producir al costo correcto o a precio adecuado o generar un resultado que justifique la actividad económica”, dijo.

La ACI con una mayor intervención

José Luis Blanco Sáenz destacó que mundialmente la ACI es un organismo de interlocución frente a las grandes economías, donde las empresas cooperativas tienen una importante participación en diferentes sectores, sin embargo, reconoció que América, especialmente en América Latina el organismo se ha quedado un poco al costado en esas conversaciones.

“Ahora, la ACI no va a ser lo que yo aspiré que sea. Es una organización en sí misma, es ya la organización cúpula del movimiento cooperativo mundial. En mi caso particular como empleado de la oficina regional lo que voy a hacer es ponerle una dinámica distinta. La ACI debe ser una organización mucho más relevante, más cercana a las cooperativas y sus problemas. Los temas de los cuales se ocupa la ACI son todos muy importantes, por supuesto que nadie podría discutir eso, pero ha habido como un alejamiento de la realidad cotidiana de las cooperativas y pienso que más que una crítica hay una tremenda oportunidad de llenar ese vacío, que las cooperativas están necesitando satisfacer para poder ser apoyadas desde un organismo como la ACI para su propio desarrollo”, dijo.

 Jugársela por un sector

El dirigente gremial afirmó que si el cooperativismo quiere lograr una mayor visibilidad y relevancia puede tomar la decisión de dominar un sector económico, es una condición deseable, pero no tiene que ser un objetivo en sí mismo. “Las cooperativas a lo que tienen que aspirar es a ser las mejores empresas posibles para sus socios en primer lugar y la comunidad en la que operan.

Es decir, tan buena puede ser Coomeva operando a nivel de toda Colombia, con todo su éxito económico o una cooperativa en una pequeña localidad, siempre y cuando haga bien su trabajo. Es decir, no necesariamente ser grande es ser mejor. Lo que sí es que la pequeña y la grande deben ser buenas empresas, porque al final están logrando su objetivo. La gente no crea una cooperativa para empobrecerse y perder su capital, para pagar malos salarios. Sería como un autoengaño decir que estamos creando una organización para hacer progresar a la gente y al final no tener una integridad económica que lo permita”, dijo.

En sus declaraciones en medio del Congreso Cooperativo organizado por Confecoop, Blanco Sáenz insistió en que la discusión ya se inició y serán nuevamente analizadas en la conferencia regional de la ACI que se realizará en México el próximo mes de octubre.

 José Luis Blanco Sáenz, director de ACI Américas, dijo que se ha manejado mal la discusión entre el negocio y la defensa de la cooperativa como organización, una cosa no debe reñir con la otra.

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