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Por: La Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias

Tras la firma de los Acuerdos de Paz se ha hablado mucho de la necesidad de reconstruir el tejido social y dar un giro cultural donde la convivencia ciudadana se desenvuelva en un ambiente de justicia, equidad y trabajo en equipo. En este propósito la educación juega un papel muy importante pues es a partir de ésta que se logrará impulsar nuevos hábitos de convivencia, se reforzarán los valores y se transformarán conductas de violencia en acciones de solidaridad y fraternidad entre los colombianos.

En este escenario, la asociatividad se hace presente como eje fundamental que facilitará las relaciones de paz en el ámbito socioeconómico de las poblaciones, trascendiendo a una no tan nueva, pero si infalible, forma de hacer economía desde la equidad, la democracia y la propiedad colectiva: la economía solidaria.

La economía solidaria es un modelo de producción, comercialización, consumo, y distribución de bienes, centrada en la valorización y desarrollo multidimensional del ser humano, que genera un cambio de cultura; una intención diferente en la forma en que producimos, compramos, consumimos o compartimos, pues el objetivo no es el enriquecimiento, sino suplir las necesidades propias y la de los demás para el mejoramiento de vida colectivo. Son prácticas que contribuyen a generar también relaciones de paz entre las personas de una comunidad.

La Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias, entidad adscrita al Ministerio del Trabajo, desarrolla su objetivo principal de fortalecer la cultura asociativa y promover la economía solidaria, por medio de programas y proyectos de educación, acompañamiento y asistencia técnica en el fomento y fortalecimiento del emprendimiento, basado en esquemas asociativos y generando conocimiento desde y para el sector, como elemento vital para dinamizar procesos educativos y culturales que posicionen la economía solidaria en la sociedad colombiana. Con esto se busca, mediante la educación solidaria, fortalecer las competencias básicas, las competencias ciudadanas; promueven la cultura del emprendimiento y desarrollar competencias específicas referidas a la creación de empresas en perspectiva de sostenibilidad.

Durante el año 2016 la Unidad Administrativa, mediante su Grupo de Educación e Investigación, diseñó e implementó tres (3) programas educativos entre los que se cuentan Formar para Servir, Co-Operando y Formar para Emprender, con el fin de definir una identidad metodológica y pedagógica para la implementación de los procesos de fomento y fortalecimiento que adelanta la Entidad. Para evidenciar la eficacia y aplicabilidad de estos programas, se inició durante el año 2016 la implementación piloto con poblaciones prioritarias.

Uno de estos es el Programa Formar para Emprender, cuyo piloto se desarrolló en 24 instituciones educativas del departamento de Cundinamarca, con el objetivo de que directivos y docentes replicaran los principios, valores y beneficios de economía solidaria y desde muy temprana edad los niños y niñas manejaran los conceptos de asociatividad y emprendimiento solidario como valores importantes para el desarrollo de sus comunidades.

Al finalizar el año anterior, se realizó un recorrido por las diferentes instituciones que participaron en el piloto para conocer la acogida del programa por parte de la comunidad estudiantil.

El propósito de estas jornadas fue visitar a los profesores de los colegios que hacen parte de la implementación del programa Formar para Emprender para que compartieran la experiencia, logros, dificultades retos y aprendizajes en torno a las acciones que se han desarrollado y los beneficios que ha traído el programa a la comunidad educativa. Así mismo revisar la pertinencia y aplicación del material pedagógico que acompaña el programa”, afirmó Ricardo Ramírez, coordinador del Grupo de Educación de Organizaciones Solidarias.

Docentes de colegios rurales de las provincias de Alto Magdalena y Gualivá, entre los que se cuentan los municipios de Ricaurte, Nilo, Pueblo Nuevo, Nariño y Villeta, La Vega, Albán, Vergara y Rosal correspondientemente, hicieron parte de estos encuentros y compartieron sus experiencias y percepciones frente al Programa.

Formar para emprender es una apuesta por la economía solidaria, la asociatividad y la educación en Colombia y debe convertirse en una apuesta de vida. Es necesario generar conciencia de lo colectivo, y para esto es importante fortalecer la asociatividad solidaria en el desarrollo de la relación humana. En su gran mayoría los docentes percibimos que este Programa es una necesidad para complementar los programas de emprendimiento que muchas veces se dictan para la individualidad, pero son necesarios los procesos que nos llevan a trabajar juntos en asociatividad”, declaró Nidia Patiño, facilitadora de la Universidad Minuto de Dios, entidad cooperante del programa en Cundinamarca.

Por su parte el director de la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias, Rafael González, ha manifestado su visto bueno a la implementación de este programa “Tratamos de orientar a los jóvenes para que generen nuevas empresas a través de la innovación, primordialmente estas organizaciones se basan en el bienestar humano entonces procuramos mejorar la calidad de vida de las comunidades, ser puente entre ellos y el Gobierno Nacional, procurar la igualdad de oportunidades, la inclusión social y empoderar a los jóvenes, en especial campesinos, para generar emprendimiento y valor en la gente”.

Con los programas Formar para Servir, Co-Operando y Formar para Emprender, se busca fortalecer la cultura solidaria en el país, uniendo esfuerzos y articulación con otras entidades del Gobierno Nacional, así como los gremios y organizaciones del sector solidario para transitar hacia una cultura solidaria y de paz, donde las comunidades se empoderen y se apoyen en la asociatividad y la economía solidaria para sacar adelante proyectos sostenibles de desarrollo socioeconómico para el bienestar colectivo y el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos, en especial en los territorios priorizados.

Docentes de colegios rurales de las provincias de Alto Magdalena y Gualivá, entre los que se cuentan los municipios de Ricaurte, Nilo, Pueblo Nuevo, Nariño y Villeta, La Vega, Albán, Vergara y Rosal.

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