/* ]]> */
julio 6, 2026
Al Día MUNDO

El futuro del cooperativismo exige alianzas: «Ninguna cooperativa puede sola»

Frente a un escenario de transformación económica y tecnológica, el presidente de CALF, Marcelo Severini, advierte que la soberanía energética y la supervivencia del sector dependen estrictamente del trabajo articulado.

Por Gestión Solidaria

En el marco del Día Internacional de las Cooperativas, el debate sobre el rumbo de la economía social ha cobrado una vigencia urgente. En un contexto nacional complejo, las viejas recetas de gestión aislada parecen haber quedado obsoletas. Así lo dictaminó Marcelo Severini, presidente de CALF —la cooperativa eléctrica y de servicios basada en Neuquén- Argentina—, quien lanzó una advertencia que funciona como hoja de ruta para el sector: «Ninguna cooperativa puede sola».

Para el dirigente, el verdadero desafío del movimiento en Argentina no es solo resistir, sino consolidar modelos de gestión capaces de responder a las nuevas demandas comunitarias mediante un engranaje clave: la colaboración estratégica.

La red como salvavidas y motor de desarrollo

El punto más crítico y valioso del análisis de Severini radica en la necesidad de sepultar el mito del esfuerzo solitario. El cooperativismo, por definición, nace de la unión de voluntades, pero el siglo XXI exige elevar esa premisa a una escala institucional y multisectorial.

«El gran objetivo es lograr la soberanía energética, para eso las cooperativas tenemos que trabajar juntas y de la mano de municipios y provincias», enfatizó el titular de CALF.

Esta declaración pone el foco en que los grandes desafíos estructurales (como la infraestructura o la transición energética) superan la capacidad individual de cualquier entidad. La salida, por tanto, es un esquema de triple hélice: articulación permanente entre cooperativas, el Estado en sus distintas órbitas (provincial y municipal) y el sector privado tradicional.

Modernización y el espejo de CALF

El caso de CALF —una institución con 92 años de historia que nació antes de que Neuquén fuera declarada provincia— sirve como un laboratorio vivo de este enfoque. Lejos de estancarse en el servicio eléctrico tradicional, la entidad se ha reconvertido en un gigante multiservicios en la Patagonia.

Hoy, esa diversificación se traduce en unidades clave que dialogan directamente con la modernidad:

  • Calfibra: Conectividad digital.

  • Calf Renova: Energías renovables.

  • Calfpay: Su propia billetera virtual.

  • Calf Infra: Ejecución de obras públicas y privadas.

Lejos de ser lujos tecnológicos, estas herramientas son vistas por la conducción como la única vía para que los asociados sientan los servicios como «propios», adaptándose a los cambios socioeconómicos sin perder la esencia de la ayuda mutua.

El recambio generacional como puente

Para que las alianzas cooperativas prosperen a largo plazo, Severini introdujo otro factor indispensable: el recambio generacional. La colaboración no es solo entre organizaciones actuales, sino con los líderes del mañana.

Incorporar activamente a los jóvenes en la toma de decisiones no es una declaración de intenciones en CALF; según su presidente, ya son ellos quienes están al frente de las nuevas unidades de servicios digitales y tecnológicos. Es esta savia nueva la que posee el lenguaje y la flexibilidad cultural necesaria para tejer las redes de cooperación del futuro.

Adaptarse en comunidad

La receta de CALF para los tiempos que corren es clara: articular para no desaparecer. El cooperativismo argentino tiene historia, territorialidad y capilaridad social, pero el crecimiento sostenible dependerá de su capacidad para romper el aislamiento. En un entorno globalizado y competitivo, la unión de fuerzas ya no es una opción solidaria, sino una necesidad de supervivencia.

Esta nota toma como fuente:

«Ninguna cooperativa puede sola»: la advertencia del titular de CALF sobre el futuro del cooperativismo

Follow Me:

Related Posts

Deja una respuesta

wpChatIcon
wpChatIcon