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junio 27, 2026
Al Día ECONOMÍA

El diagnóstico: la paradoja de la riqueza y la escasez artificial -Hoja de ruta para erradicar la pobreza más allá del crecimiento

El documento parte de una cruda realidad estadística que cuestiona directamente la teoría del «derrame» capitalista: mientras que la riqueza de los multimillonarios a nivel global creció a un ritmo vertiginoso de 5.700 millones de dólares por día en 2024, la cifra de personas en situación de pobreza (cerca de 3.500 millones según el Banco Mundial) se ha mantenido prácticamente estancada desde 1990.

Por: Alfredo Alzate Escolar

Gestión Solidaria 

Olivier De Schutter: Co-creador de la iniciativa y ex Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos.

De este análisis se desprenden tres conclusiones clave:

  • La pobreza es una decisión política: Los autores sostienen con firmeza que la miseria y la desigualdad no son accidentes del mercado, sino consecuencias previsibles del diseño de los sistemas tributarios, la precarización laboral y el recorte de los servicios públicos. Por ende, si los gobiernos tienen el poder de crear pobreza, también tienen las herramientas para desmantelarla.

  • El crecimiento se divorció de la prosperidad: Durante décadas, la receta universal fue aumentar el PIB bajo la promesa de que «elevaría todos los barcos». La evidencia de los últimos años demuestra lo contrario: los ingresos nacionales subieron, pero los salarios reales se estancaron y la base social terminó dependiendo de los bancos de alimentos.

  • Un modelo biofísicamente imposible: El 10% más rico de la población global es responsable de casi la mitad de las emisiones de carbono. Un sistema que exige una expansión ilimitada en un planeta con límites físicos finitos no solo se cataloga como injusto, sino como ecológicamente peligroso.

La Propuesta: «Hoja de ruta para erradicar la pobreza más allá del crecimiento»

Frente a este escenario, más de 400 expertos, sindicatos, movimientos sociales y agencias de la ONU co-crearon una estrategia alternativa bajo la iniciativa Nuevas Economías para Erradicar la Pobreza (NEEP). Adoptada en Ginebra en abril de 2026 en el seno de la OIT y presentada ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en junio de 2026, esta hoja de ruta no busca «reparar» el capitalismo mediante impuestos y transferencias, sino reestructurar las economías desde su raíz.

El plan se sostiene sobre seis pilares fundamentales, articulados mediante la gobernanza participativa y la planificación democrática desde GESTIÓN SOLIDARIA hemos extraído los puntos fundamentales de este documento de más de 180 páginas:

Pilar de la Hoja de Ruta Enfoque y Medidas Concretas
1. Transformación económica

Rediseñar el sistema financiero para priorizar los derechos humanos y el bienestar sobre la maximización de la producción.

2. Trabajo y democracia económica

Garantías de empleo, salarios dignos, fortalecimiento de sindicatos y reconocimiento del trabajo de cuidados (remunerado y no remunerado).

3. Servicios básicos universales

Provisión pública universal y protección social en vivienda, salud, educación, transporte e infancia para evitar la vulnerabilidad.

4. Justicia ecológica

Detener el extractivismo destructivo del Norte global y operar estrictamente dentro de los límites planetarios.

5. Nuevo orden internacional

Justicia de la deuda (para los 3.400 millones de personas en países que gastan más en deuda que en salud o educación), cooperación Sur-Sur y financiamiento climático reparador.

6. Planificación democrática

Integrar a las personas en situación de pobreza en el diseño y seguimiento de las políticas, evitando sistemas asistenciales basados en la sospecha o el estigma.

El Matiz: Postcrecimiento no es lo mismo para todos

Un punto crucial desde la perspectiva del desarrollo es el reconocimiento de las asimetrías globales. El documento aclara que los países de bajos ingresos todavía necesitan crecimiento para infraestructura crítica: hospitales, escuelas, carreteras y energías renovables.

Sin embargo, el llamado de advertencia es hacia la vía dominante de ese crecimiento. Se rechaza el modelo tradicional impuesto al Sur global —basado en la extracción de recursos naturales, mano de obra barata y el endeudamiento asfixiante— para dar paso a un desarrollo soberano basado en la autodeterminación.

Perspectiva Editorial: Este manifiesto, respaldado por la academia global y reseñado por medios de alta influencia como The Guardian y Le Monde, marca un hito. Ya no estamos ante una discusión teórica marginal de defensores del decrecimiento; estamos ante una propuesta de política pública internacional estructurada, que exige medir el éxito de una nación no por la evolución de su PIB, sino por su capacidad para garantizar la dignidad humana dentro de los límites ecológicos de la Tierra.

Este análisis y la consecuente hoja de ruta cuentan con el respaldo de un selecto grupo de más de 400 profesionales, movimientos y académicos a nivel mundial. Entre las figuras más destacadas de la economía global que lideraron, firmaron y respaldaron este planteamiento se encuentran:

  • Olivier De Schutter: Co-creador de la iniciativa y ex Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos.

  • Joseph Stiglitz: Economista estadounidense, galardonado con el Premio Nobel de Economía y reconocido por sus críticas a la globalización desregulada y la desigualdad.

  • Thomas Piketty: Economista francés, especialista en desigualdad económica y distribución de la renta, autor del célebre libro El capital en el siglo XXI.

  • Kate Raworth: Economista británica de la Universidad de Oxford, creadora de la «Economía de la Rosquilla» (Donut Economics), modelo que busca equilibrar las necesidades humanas con los límites planetarios.

  • Jason Hickel: Antropólogo económico y uno de los principales teóricos y defensores a nivel internacional del decrecimiento y el postcrecimiento.

  • Jayati Ghosh: Destacada economista del desarrollo india y profesora, conocida por sus análisis sobre la economía internacional, el género y la justicia social.

Además de este núcleo principal, el plan fue respaldado explícitamente por otros destacados expertos globales como Jean Drèze, Pavlina Tcherneva, Tim Jackson, Bhumika Muchhala, Julia Steinberger, Ndongo Samba Sylla y Timothée Parrique.

Al profundizar en los planteamientos del ex Relator de la ONU y los ejes de la “Hoja de ruta para erradicar la pobreza más allá del crecimiento”, se puede estructurar esta dimensión bajo los siguientes enfoques:

1. La Economía Solidaria como la alternativa estructural al Capitalismo

El modelo económico dominante tiende a tratar el trabajo y los recursos como meras mercancías, lo que fragmenta el tejido social. Frente a esto, De Schutter plantea que el fortalecimiento de la economía social, cooperativa y comunitaria no es un complemento marginal para mitigar la pobreza, sino la base de un nuevo sistema. Al colocar el control de los activos estratégicos en manos de las comunidades y democratizar los lugares de trabajo mediante sindicatos y cooperativas, se sustituye la lógica del lucro ilimitado por la del bienestar colectivo y el cuidado de los derechos territoriales.

2. Superar la «soledad» y la escasez artificial: El impacto psicológico

El documento original advierte que vivimos en una era de «escasez artificial». Esta escasez no es solo material, sino relacional. El capitalismo enfocado en el crecimiento del PIB fomenta el individualismo extremo y la competencia, aislando a las personas.

  • El antídoto cooperativo: Las organizaciones de la economía solidaria se basan, por definición, en la acción colectiva y la gobernanza participativa. Al involucrar a los ciudadanos en asambleas y proyectos de riqueza comunitaria, se combate directamente la epidemia de soledad contemporánea.

  • Dignidad vs. Estigma: Cuando los sistemas de asistencia pública tradicionales se basan en la sospecha y condiciones humillantes, generan un fuerte estigma psicológico en el individuo. En cambio, el modelo solidario y de provisión pública universal reconoce a la persona como sujeto de derechos, lo que devuelve la autoestima, la seguridad y el sentido de pertenencia a una red de apoyo mutuo.

3. El blindaje a la familia y el cuidado colectivo

Uno de los pilares más innovadores de esta hoja de ruta es la centralidad de la economía del cuidado. De Schutter y los firmantes insisten en que se debe valorar y remunerar justamente el trabajo de cuidado, tanto el remunerado como el no remunerado, del cual dependen directamente las familias y las sociedades.

Al transitar hacia modelos cooperativos y de apoyo comunitario, las familias dejan de asumir solas las cargas del cuidado de niños, ancianos o enfermos en condiciones de precariedad. La inversión en la infancia, la salud y la educación a través de la provisión pública universal funciona como un amortiguador social. Esto permite que el entorno familiar no colapse ante las crisis económicas o ecológicas, transformando el cuidado en una responsabilidad compartida y solidaria.

4. Fortalecimiento de las organizaciones sociales desde la base

La hoja de ruta es enfática al señalar que las políticas públicas no deben diseñarse para los pobres, sino con ellos, partiendo de sus propias organizaciones y movimientos de base. Las cooperativas y los movimientos sociales del Norte y del Sur global no solo distribuyen mejor la riqueza, sino que actúan como escuelas de democracia práctica. Al dotar a estas organizaciones de mayor control público y orientación crediticia para sus proyectos, se les empodera para trazar un futuro económico soberano, solidario y profundamente humano.

La capacidad de negociación de los trabajadores

Para cerrar este análisis sobre el cambio de paradigma económico, es imperativo abordar el núcleo donde se disputa diariamente la distribución de la riqueza: la relación entre el capital y el trabajo. La “Hoja de ruta para erradicar la pobreza más allá del crecimiento” deja claro que la protección social exterior no puede compensar indefinidamente un diseño económico que, por naturaleza, genera salarios de miseria y precarización. Por lo tanto, la verdadera transformación comienza democratizando la empresa y devolviendo el poder de negociación a los trabajadores.

En el modelo capitalista convencional, la deslocalización, la flexibilización laboral y el debilitamiento de la organización colectiva han dejado a los trabajadores en una posición de profunda vulnerabilidad. El planteamiento liderado por De Schutter y respaldado por cientos de economistas propone cambiar estas reglas desde la raíz mediante el fortalecimiento sustancial de los sindicatos y el establecimiento de una verdadera democracia en el lugar de trabajo. Una mayor tasa de sindicalización y una negociación colectiva robusta no solo son herramientas para indexar los salarios a la productividad real, sino mecanismos macroeconómicos indispensables para frenar la acumulación desmedida en la cima y redistribuir los ingresos hacia la base social.

Sin embargo, el avance más audaz de esta visión postcrecimiento va más allá de la puja por mejores sueldos; introduce la necesidad de otorgar a los trabajadores una capacidad de gobernanza real, incluyendo mecanismos de veto estratégico. En un planeta que opera al límite de sus capacidades ecológicas y sociales, las decisiones de las corporaciones de capital ya no pueden ser tomadas exclusivamente por los accionistas buscando rentabilidad a corto plazo. Otorgar a los sindicatos y comités de trabajadores el derecho al veto cuando las operaciones de la empresa destruyan el tejido social, precaricen el empleo o generen daños ambientales severos (como el exceso de emisiones de carbono), es una medida de legítima defensa colectiva.

Este enfoque transforma al trabajador de un mero recurso explotable a un guardián del bienestar común y de la sostenibilidad económica. Al permitir que la fuerza laboral frene decisiones corporativas que vayan en contra de los intereses de la sociedad o de la estabilidad climática, se sienta la base de una economía social y solidaria donde la producción se subordina a los derechos humanos y a los límites de la Tierra, demostrando que si las reglas del juego económico fueron artificialmente creadas para debilitar al trabajador, hoy es un deber democrático e histórico rediseñarlas.

La Hoja de Ruta para erradicar la pobreza más allá del crecimiento fue programada para presentarse oficialmente en la 62ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU el 25 de junio de 2026, en el bloque horario de las 12:30 a las 13:00 CEST.

Previamente, en abril de 2026, el documento ya había sido adoptado en Ginebra en el marco de una importante reunión internacional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), bajo los auspicios de la Coalición Mundial para la Justicia Social.

Este informe fue redactado por GESTIÓN SOLIDARIA tomando como base:

Neep

DESBLOQUEAR NUEVOS CAMINOS PARA ERRADICAR LA POBREZA MÁS ALLÁ DEL CRECIMIENTO

Le Monde

« Si les gouvernements peuvent fabriquer la pauvreté, ils peuvent aussi l’éradiquer » : près de 400 personnalités internationales proposent une feuille de route concrète

The Guardian

Los economistas hemos hecho los cálculos: ‘el crecimiento’ es una estrategia condenada al fracaso – hay una manera mejor

IADE

Los economistas hemos hecho los cálculos: el «crecimiento» es una estrategia condenada al fracaso; hay una mejor manera

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Foto: https://www.srpoverty.org/

Foto portada:

https://www.todojujuy.com/

 

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