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abril 29, 2026
Al Día MUNDO

La Cooperativa Altagracia de República Dominicana cerró el 2025 con más activos, menos morosidad y un impacto social sin precedentes

La entidad financiera solidaria consolidó su modelo de negocio con crecimiento en cartera de préstamos, captación de nuevos socios y una batería de programas comunitarios que transformaron barrios enteros en Santiago.

Santiago –  República Dominicana.— «El 2025 no fue solo un año más, fue un año de logros, de compromiso y de esperanza compartida». Con esa contundente frase, la Cooperativa La Altagracia resumió los resultados de su gestión anual, presentando un balance que combina solidez financiera con un profundo arraigo social. En un contexto económico desafiante, la cooperativa logró consolidarse como un actor clave en el desarrollo local, demostrando que el cooperativismo no solo es una alternativa financiera viable, sino también un motor de transformación comunitaria.

Crecimiento financiero con estabilidad

Los números respaldan la solidez de la entidad. Al cierre del 2025, La Altagracia reportó activos totales por 28.899 millones de pesos, respaldados por una cartera de préstamos que alcanzó los 19.249 millones de pesos, distribuida entre 63.644 socios. Lo más destacado de este crecimiento es la disciplina crediticia: la morosidad se ubicó en apenas 0,80%, un indicador que refleja la calidad de la cartera y la cercanía con los asociados.

El flujo de caja operativo ascendió a 13.662 millones de pesos, una cifra que, según destacaron desde la cooperativa, activó de manera sostenida la economía de Santiago, dinamizando el comercio local y facilitando el acceso al crédito para familias y pequeños emprendedores.

La base social de la cooperativa también experimentó un crecimiento significativo. Durante el año, ingresaron 13.348 nuevos socios, consolidando una tendencia de expansión que acerca los servicios financieros solidarios a más hogares santiagueros.

Más que números: impacto social en territorio

Pero el balance de La Altagracia trasciende las cifras financieras. La entidad desplegó durante el 2025 una ambiciosa agenda de responsabilidad social que abarcó desde salud y educación hasta medio ambiente y vivienda.

En materia ambiental, más de 4.000 personas participaron en jornadas de reforestación, parte de un programa que busca mitigar el impacto ecológico en zonas vulnerables. En el área de salud, más de 4.300 miembros de la comunidad fueron atendidos en los programas médicos impulsados por la cooperativa.

Uno de los hitos del año fue la operación de su procesadora de agua H2 CLA, a través de la cual distribuyó 90.000 botellones de agua en comunidades con dificultades de acceso al líquido. A esto se suman más de 3 millones de pesos en donaciones a organizaciones sin fines de lucro.

Vivienda, educación y desarrollo integral

El programa de mejoramiento barrial integral, uno de los más sentidos por la comunidad, permitió remodelar y construir tres viviendas para familias de escasos recursos, devolviendo no solo un techo digno, sino también esperanza a hogares que enfrentaban condiciones precarias.

En educación, la cooperativa otorgó 17 becas universitarias, de las cuales siete asociados ya se graduaron. Además, entregó 2.000 bonos a la excelencia académica, reconociendo el esfuerzo de niños y jóvenes en las aulas. También se destacaron los logros en programas formativos internos, con tres asociados graduados en programas de alto rendimiento.

Un modelo que se consolida

La Altagracia también impulsó durante el año acciones vinculadas al desarrollo energético sostenible y realizó su tradicional campamento formativo, espacios que refuerzan el sentido de pertenencia y la educación cooperativa.

«El 2025 fue un año que nos recordó que juntos siempre llegamos más lejos y que el cooperativismo es solución», subrayó la entidad en su balance. Con 217 actividades realizadas en colaboración con sus comisiones de trabajo, y un total de 18.912 beneficiados, la cooperativa reafirmó su rol como un pilar del desarrollo local, donde la solidaridad se convierte en acción concreta y la ayuda comunitaria toca vidas.

Para la Cooperativa La Altagracia, el 2025 no fue solo un ejercicio de crecimiento financiero: fue la demostración de que un modelo basado en la confianza mutua, la participación democrática y el compromiso social puede crecer sin perder su esencia. «Crecer como cooperativa también significa crecer como familia», concluyeron. Y los números —y las sonrisas— lo confirman.

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