Crear una cooperativa en Colombia: una guía paso a paso para asociarse y emprender colectivamente
Por Redacción Económica
En un contexto donde el trabajo colaborativo y la economía solidaria cobran cada vez más fuerza, las cooperativas se presentan como una alternativa viable para emprender proyectos colectivos. Pero, ¿Qué se necesita realmente para constituir una de estas organizaciones en Colombia? A continuación, presentamos una hoja de ruta clara con los elementos fundamentales que deben tener en cuenta las personas interesadas en formar una cooperativa.
El punto de partida: voluntad colectiva y capacitación
Todo comienza con un grupo de personas que compartan una necesidad común y la voluntad de trabajar juntos para satisfacerla. La ley colombiana exige un mínimo de 20 asociados fundadores para constituir una cooperativa. Pero no basta con las ganas: por disposición legal, todos los asociados deben realizar un curso básico en economía solidaria de al menos 20 horas, impartido por una institución acreditada por la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias.
Definir el tipo de cooperativa
Antes de dar cualquier paso legal, el grupo debe definir qué clase de cooperativa desea crear. Existen tres posibilidades:
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Especializada: cuando se enfoca en atender una necesidad específica mediante una única actividad económica, social o cultural.
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Multiactiva: cuando ofrece diversos servicios para atender varias necesidades, pero bajo una misma entidad jurídica.
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Integral: cuando desarrolla actividades complementarias entre sí, relacionadas con producción, distribución, consumo y prestación de servicios.
La asamblea de constitución: el primer gran paso
Una vez definido el tipo de cooperativa, se convoca a la asamblea de constitución. En esta reunión, que debe quedar registrada en un acta constitutiva, se llevan a cabo varias tareas fundamentales:
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Se discuten y aprueban los estatutos.
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Se eligen el presidente y secretario de la asamblea.
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Se designa el consejo de administración, la junta de vigilancia, el revisor fiscal y los comités que se requieran.
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El consejo de administración, a su vez, elige al representante legal o gerente.
El acta debe contener información precisa: lugar, fecha, hora, número de asociados participantes, desarrollo de los trabajos según el orden del día, decisiones adoptadas y la designación de todos los cargos.
Los estatutos: el corazón de la cooperativa
Los estatutos son el documento más importante de la cooperativa. En ellos debe quedar consignado:
Identificación y alcance: nombre de la entidad (debe incluir la palabra «cooperativa» o «cooperativo»), domicilio completo, objeto social (actividades que desarrollará), duración (puede ser indefinida).
Derechos y deberes de los asociados: régimen de responsabilidades, sanciones, causales de exclusión, procedimientos de admisión y retiro, y mecanismos para resolver conflictos internos.
Aspectos financieros: conformación del patrimonio (variable e ilimitado), forma de pago de los aportes, cantidad mínima no reducible de estos, valoración de aportes en especie o trabajo, reservas y fondos sociales, aplicación de excedentes y procedimiento para la liquidación.
Estructura y funcionamiento: órganos de administración y vigilancia, sus atribuciones y limitaciones, formas de elección y sustitución de sus miembros, normas para fusiones o transformaciones, causales de reuniones extraordinarias y criterios de mayoría calificada para la toma de decisiones.
Requisito clave: el 25% de los aportes
Un aspecto que no puede pasarse por alto es la certificación, por parte del representante legal, de que los asociados fundadores han pagado al menos el 25% de los aportes iniciales. Este documento deberá adjuntarse al resto de la documentación.
Inscripción en Cámara de Comercio: el registro oficial
Con los estatutos aprobados y los cargos designados, el siguiente paso es inscribir la cooperativa en la Cámara de Comercio. Para ello se requiere:
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Acta de constitución y estatutos (pueden ser en escritura pública, con todos los asociados compareciendo a notaría, o por documento privado reconocido ante juez, notario o funcionario autorizado por la Cámara de Comercio).
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Aceptación de cargos suscrita por los elegidos.
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Formulario único empresarial, formulario adicional de registro y pre-RUT (disponible en la página de la DIAN).
Superintendencia de Economía Solidaria: el control y la vigilancia
Una vez obtenido el registro mercantil, la cooperativa debe completar trámites ante la Superintendencia de Economía Solidaria. Los documentos requeridos incluyen:
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Petición firmada por representante legal y presidente de la junta de vigilancia.
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Original del acta de constitución y estatutos.
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Certificado del curso básico de economía cooperativa para todos los asociados.
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Certificación del pago del 25% de los aportes.
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Certificado de antecedentes disciplinarios del revisor fiscal.
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Certificado de existencia y representación legal expedido por la Cámara de Comercio.
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Certificación donde se confirme que el revisor fiscal no es asociado.
Todos estos documentos deben escanearse en formato TIFF, almacenarse en un CD y entregarse en las oficinas de la superintendencia.
DIAN: el último paso
Finalmente, el representante legal debe solicitar ante la DIAN el Registro Único Tributario (RUT) y la autorización de facturación. Para ambos trámites se requerirá el certificado de existencia y representación legal expedido por la Cámara de Comercio.
Una advertencia final
Dependiendo del objeto social de la cooperativa, puede ser necesario registrarse también en otras superintendencias. Por ello, es fundamental asesorarse adecuadamente desde el inicio del proceso.
Crear una cooperativa en Colombia implica recorrer un camino estructurado que, aunque no es excesivamente complejo, requiere rigor, organización y cumplimiento estricto de los requisitos legales. La recompensa: una organización sólida, con respaldo jurídico, capaz de generar beneficios colectivos y contribuir al desarrollo de la economía solidaria en el país.









