/* ]]> */
octubre 25, 2026
Al Día Tu bolsillo

Infraestructuras y ciudades: el modelo cooperativo que construye viviendas asequibles, industrias inclusivas y comunidades resilientes

El informe de la ACI y el COPAC revela cómo las cooperativas están cerrando las brechas de infraestructura, vivienda y desarrollo urbano que ni el Estado ni el mercado logran cubrir. Desde Mondragón hasta las cooperativas de vivienda suecas, el modelo democrático demuestra que otra forma de construir es posible.

Por: Gestión Solidaria 

El progreso económico y la calidad de vida se sustentan en pilares como las infraestructuras de calidad, las economías dinámicas, la innovación y la buena planificación de las ciudades. Sin embargo, a cinco años de la meta de 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible 9 (industria, innovación e infraestructura) y 11 (ciudades y comunidades sostenibles) siguen lejos de cumplirse.

Según el capítulo dedicado a ambos objetivos en el informe «Construir juntos un mundo mejor», elaborado por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) y el COPAC, las enormes brechas en materia de infraestructura, desarrollo industrial, acceso a la tecnología y servicios urbanos siguen bloqueando las oportunidades, especialmente en zonas rurales, comunidades de bajos ingresos y países en desarrollo.

Los datos son contundentes: el valor añadido de la industria manufacturera ha alcanzado la cifra récord de 1.936 dólares por persona, pero el empleo en el sector manufacturero sigue estancado en el 14,2% del empleo mundial. Además, solo el 31% de las pequeñas empresas manufactureras tiene acceso a crédito, y en África subsahariana esa cifra se reduce a apenas el 18%. En cuanto a la vivienda, la crisis mundial afecta actualmente a casi 3.000 millones de personas, mientras que más de 1.100 millones residen en barrios marginales o asentamientos informales.

La respuesta cooperativa

Frente a este panorama, las cooperativas emergen como un modelo probado. El informe subraya que «las cooperativas gozan de una posición privilegiada para impulsar este plan, ya que pueden poner en común recursos, movilizar el capital local y colocar a las personas y a las comunidades en el centro del desarrollo».

En todos los sectores, estas entidades ayudan a pequeñas explotaciones, empresas y hogares a acceder a financiación, tecnología, mercados, infraestructura y vivienda asequible que, de otro modo, quedarían fuera de su alcance. «Las cooperativas de vivienda facilitan hogares seguros y asequibles; las cooperativas de servicios públicos y de energía prestan servicios e infraestructura de propiedad comunitaria; las cooperativas de trabajo y las cooperativas sociales crean empleo y revitalizan las economías locales», señala el documento.

ODS 9: Industria, innovación e infraestructura

El informe recoge experiencias concretas que demuestran el impacto del modelo cooperativo en la industrialización inclusiva y la innovación.

Cooperativa lechera Amul.

En India, el movimiento cooperativo lechero liderado por Amul, una cooperativa que pertenece a la Gujarat Cooperative Milk Marketing Federation, ha transformado una de las mayores cadenas de valor agrícolas del mundo. Propiedad de millones de pequeñas explotaciones, ha invertido en infraestructura de cadena de frío, instalaciones de procesamiento, redes de transporte, sistemas digitales de trazabilidad y plataformas de acceso a los mercados. «El modelo ha reforzado la industrialización rural, generando al mismo tiempo medios de vida para millones de hogares».

En Kenia, las cooperativas de ahorro y crédito (SACCO) se han convertido en un pilar del desarrollo económico inclusivo. Mwalimu National SACCO, una de las mayores de África, creada en 1974, moviliza el ahorro de sus miembros y lo reinvierte en sectores productivos mediante préstamos asequibles para pequeñas empresas, proyectos de vivienda y educación. «Al democratizar el acceso al capital y apoyar el emprendimiento, la creación de empleo y la inversión local, demuestra que las finanzas cooperativas pueden fortalecer la infraestructura financiera necesaria para una industrialización inclusiva».

En España, la Corporación Cooperativa Mondragón demuestra que las empresas gestionadas por su plantilla pueden impulsar la innovación, la industrialización sostenible y la competitividad. Integrada por más de 80 cooperativas, aplica una sólida política de inversiones en investigación y desarrollo, formación profesional e innovación tecnológica. Dentro del grupo destaca Copreci, una cooperativa industrial propiedad de sus trabajadores y fabricante mundial de componentes para electrodomésticos. «Juntas, Mondragón y Copreci demuestran que la propiedad democrática y la participación de las personas trabajadoras pueden mejorar la competitividad industrial, la modernización tecnológica y la resiliencia».

En Japón, la red de cooperativas agrícolas JA Group ha invertido en instalaciones de procesamiento agrícola, sistemas de almacenamiento y cadena de frío, redes logísticas, servicios digitales de asesoramiento e iniciativas de energías renovables que conectan a millones de agricultores con los mercados. «Su experiencia demuestra que las empresas cooperativas pueden construir infraestructura resiliente, fomentar la modernización tecnológica y promover un desarrollo industrial inclusivo, garantizando al mismo tiempo que los beneficios económicos permanecen en las comunidades locales».

iCOOP Korea

En Corea del Sur, iCOOP Korea ha desarrollado una infraestructura industrial compartida que impulsa la innovación y el acceso al mercado para pequeñas productoras. Su proyecto insignia, Natural Dream Park, en Goesan, es un complejo industrial y comunitario de propiedad cooperativa que integra fábricas de procesamiento de alimentos, servicios compartidos de logística y almacenamiento, un laboratorio de análisis de seguridad alimentaria y un instituto de investigación en tecnología alimentaria.

ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles

El informe también destaca el papel de las cooperativas en la construcción de ciudades más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.

En Suecia, las cooperativas de vivienda llevan más de un siglo cimentando el sistema nacional. Organizaciones como HSE y Riksbyggen han ayudado a millones de personas a acceder a viviendas asequibles a través de cooperativas autogestionadas. «El modelo sueco de vivienda cooperativa demuestra que la vivienda de propiedad colectiva y a gran escala puede ofrecer asequibilidad a largo plazo, garantizando al mismo tiempo la participación de sus residentes en la gestión y la toma de decisiones».

En Alemania, unas 3.000 cooperativas de vivienda proporcionan más de dos millones de viviendas a más de tres millones de miembros. Solo en Berlín, unas 100 cooperativas gestionan alrededor de 200.000 apartamentos. «A través de cooperativas consolidadas, como Berliner Baugenossenschaft, se demuestra que la propiedad cooperativa puede mantener un precio asequible para la vivienda a través de varias generaciones, preservando la alta calidad de las viviendas y de los servicios».

En Canadá, cientos de miles de personas residen en hogares asequibles gracias a las cooperativas. «Muchas cooperativas de vivienda canadienses gestionan comunidades de distintos bagajes que combinan la asequibilidad con la inclusión social, configurando barrios estables y protegiendo a sus residentes frente a la volatilidad del mercado inmobiliario».

En Chile, la Cooperativa Nacional de Vivienda (CONAVICOOP) lleva más de cinco décadas desempeñando un papel esencial ante el déficit habitacional. Desde su creación en 1974, ha entregado más de 47.000 viviendas permanentes, ejecutado 8.599 proyectos de mejora y reconstruido 1.312 viviendas tras el terremoto de 2010, beneficiando a más de 70.000 familias.

En Egipto, el movimiento cooperativo de vivienda ha facilitado el desarrollo de cientos de miles de viviendas mediante mecanismos de propiedad colectiva y financiación de miembros. «La experiencia egipcia demuestra el potencial de la vivienda cooperativa para complementar los programas públicos de vivienda y apoyar un desarrollo urbano inclusivo en ciudades de rápido crecimiento».

En Uruguay, la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM) ha permitido que decenas de miles de familias de ingresos bajos y medios accedan a viviendas asequibles a través del ahorro colectivo, la ayuda mutua y la gestión democrática. «FUCVAM ha sido ampliamente reconocida como un modelo pionero de desarrollo urbano impulsado por la comunidad».

En Brasil, las cooperativas de reciclaje de residuos (catadores) han transformado el sector al organizar y formalizar el trabajo de quienes se dedicaban informalmente a la recogida de residuos. «Se estima que las personas recicladoras recogen cerca del 90% de todos los materiales reciclados en Brasil, lo que demuestra que su contribución es decisiva para la economía circular y los objetivos ambientales del país».

En Japón, la Unión de Cooperativas de Consumo Seikatsu Club cuenta con unos 420.000 miembros distribuidos en 33 cooperativas. En 2022, creó la Seikatsu Club Energy Business Association para acelerar la transición hacia una sociedad basada al 100% en energías renovables mediante proyectos comunitarios.

En Arabia Saudí, la Al-Baha Housing Cooperative Society (CAF-HB) ha ayudado a mejorar el acceso a viviendas asequibles y de calidad desde su fundación en 2020. «Además de mejorar el acceso a la propiedad de una vivienda, crea empleo local, apoya métodos de construcción innovadores que reducen los costes y aceleran la ejecución de los proyectos, y estimula el crecimiento económico regional».

En Ruanda, las cooperativas de transporte han desempeñado un gran papel en la mejora de la movilidad urbana. La Federación de Cooperativas de Transporte (RFTC) y la Federación Ruandesa de Cooperativas de Mototaxis han organizado a decenas de miles de operadores de transporte en estructuras cooperativas que incluyen servicios de autobús, taxi y mototaxi.

Las barreras que persisten

A pesar de estos logros, el informe advierte que las cooperativas siguen enfrentándose a barreras estructurales. «Uno de los retos más persistentes es la insuficiencia de marcos jurídicos y normativos. En muchos países, la legislación cooperativa sigue desactualizada o inadaptada a las realidades económicas y no reconoce la diversidad de modelos cooperativos que operan en sectores como la vivienda, el transporte, la energía o las plataformas digitales».

Otra limitación fundamental es el acceso a la financiación. «Alcanzar los ODS 9 y 11 requiere inversiones sustanciales en infraestructura, vivienda asequible, sistemas de transporte, energías renovables, conectividad digital y modernización industrial. Sin embargo, las cooperativas se topan con obstáculos recurrentes para acceder a capital paciente y a largo plazo adaptado a sus estructuras de propiedad y a sus objetivos sociales».

La transformación digital presenta tanto oportunidades como problemas. «Muchas cooperativas, especialmente aquellas que prestan servicio a comunidades rurales, de bajos ingresos o marginadas, siguen topándose con barreras importantes en cuanto a infraestructura digital, conectividad, asequibilidad y competencias digitales». El cambio climático y las presiones ambientales añaden otro nivel de complejidad.

Seis recomendaciones para avanzar

El informe formula seis recomendaciones clave para que los gobiernos, los socios para el desarrollo y las instituciones financieras aprovechen el potencial de las cooperativas en la consecución de los ODS 9 y 11:

1. Crear entornos jurídicos y normativos favorables al desarrollo cooperativo. Los gobiernos deben revisar y modernizar la legislación relativa a las cooperativas, la vivienda, el suelo, las infraestructuras y la contratación pública para que puedan desarrollar, poseer, financiar y gestionar de manera eficaz viviendas, sistemas de transporte y proyectos energéticos.

2. Ampliar el acceso a la financiación para infraestructuras, vivienda e innovación cooperativas. Crear líneas de financiación específicas para las cooperativas que operan en vivienda, infraestructuras, industria manufacturera, energías renovables, transporte e innovación digital.

3. Posicionar a las cooperativas como aliadas para las ciudades sostenibles y la transformación industrial. Las autoridades nacionales y locales deben incorporarlas formalmente en sus procesos de planificación urbana, provisión de vivienda, política industrial y desarrollo de infraestructuras.

4. Invertir en transformación digital, innovación y sistemas de datos. Garantizar que las cooperativas puedan participar plenamente en la economía digital, invirtiendo en infraestructuras digitales asequibles, conectividad y desarrollo de competencias.

5. Acelerar la participación de las cooperativas en una transición ecológica y justa. Apoyar los proyectos cooperativos de energías renovables, vivienda eficiente, sistemas de transporte sostenible y gestión de residuos.

6. Fortalecer los ecosistemas cooperativos, las alianzas y el intercambio de conocimientos. Profundizar la colaboración para compartir conocimientos, amplificar los modelos de éxito y fortalecer los ecosistemas cooperativos.

El informe cierra su capítulo sobre infraestructura y ciudades con una reflexión contundente: «Para alcanzar los ODS 9 y 11 es necesario ampliar aquellas soluciones que ya han demostrado combinar la viabilidad económica con el impacto social y ambiental. Las cooperativas son la prueba de que esto es posible. El reto consiste ahora en proporcionar las políticas, las alianzas y las inversiones necesarias para que estas soluciones prosperen y contribuyan plenamente a la construcción de infraestructuras resilientes, industrias sostenibles y ciudades y comunidades inclusivas antes y después de 2030».

En un mundo donde millones de personas carecen de vivienda adecuada, infraestructuras básicas y oportunidades económicas, el modelo cooperativo demuestra que otra forma de construir es posible. No se trata solo de una cuestión de equidad, sino de eficacia: las soluciones cooperativas ya están funcionando y solo necesitan el reconocimiento y el apoyo para escalar su impacto.

Follow Me:

Related Posts

wpChatIcon
wpChatIcon