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octubre 21, 2026
Al Día EMPRESAS

Trabajo decente: el modelo cooperativo que genera 280 millones de empleos mientras el trabajo informal crece sin control

El informe de la ACI y el COPAC revela que las cooperativas emplean a más de 280 millones de personas en el mundo, aproximadamente uno de cada diez empleos. En sectores emergentes y zonas rurales, se consolidan como la vía más eficaz para transitar de la economía informal al trabajo digno.

Por: Gestión Solidaria 

El trabajo decente es fundamental para lograr un crecimiento inclusivo, reducir la pobreza y construir sociedades más resilientes. Sin embargo, a cuatro años de la meta de 2030, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 (ODS 8) —promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos— sigue enfrentando desafíos colosales.

Según el capítulo dedicado a este objetivo en el informe «Construir juntos un mundo mejor», elaborado por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) y el COPAC, millones de personas en todo el mundo se enfrentan a numerosos impedimentos para acceder a un empleo seguro, estable y correctamente remunerado. El trabajo informal, el subempleo, los salarios bajos, las condiciones laborales inseguras y las desigualdades cada vez mayores siguen afectando a grandes sectores de la población activa, especialmente en economías emergentes y en desarrollo.

El informe identifica un dato revelador: «El empleo en el sector manufacturero sigue estancado en el 14,2% del empleo mundial, lo que suscita inquietudes sobre si los actuales modelos de industrialización están creando oportunidades para las personas que más las necesitan». A esto se suma que los cambios constantes en la economía mundial —demográficos, climáticos, tecnológicos— están reestructurando la organización y el valor del trabajo, y aunque generan nuevas oportunidades, también pueden acentuar las desigualdades.

La diferencia cooperativa

Frente a este panorama, las cooperativas emergen como un modelo probado. El informe subraya que «las cooperativas son empresas que pertenecen a sus miembros y que se rigen por valores, no por el beneficio que puedan obtener». Este modelo empresarial reinvierte los beneficios en la comunidad y genera más de 280 millones de empleos en todo el mundo, aproximadamente 1 de cada 10 empleos.

«Las cooperativas alinean la actividad económica con la participación democrática y el propósito social y fomentan el trabajo decente y el crecimiento económico inclusivo que se promueve en el ODS 8», señala el documento. En muchas regiones, facilitan a los trabajadores y trabajadoras informales el acceso a la protección social, les dan voz colectiva y les permiten obtener reconocimiento legal. Además, ofrecen más oportunidades a las mujeres, la juventud y grupos desfavorecidos mediante estrategias de liderazgo inclusivo y una mayor flexibilidad operativa que permite compaginar el trabajo con otras tareas, como el cuidado.

La escala del movimiento

El informe presenta una tabla reveladora sobre el alcance del empleo cooperativo a nivel mundial. Según datos de CICOPA (2017), las cooperativas emplean a más de 15,8 millones de personas de forma directa, con más de 10,8 millones que son a la vez miembros y trabajadores, y más de 223 millones que son miembros y productores.

Por continentes, Asia lidera con 7,7 millones de empleados y más de 204 millones de miembros productores, seguida de Europa con 4,6 millones de empleados y más de 10 millones de miembros productores. África registra 1,6 millones de empleados y más de 7 millones de miembros productores, mientras que América suma 1,8 millones de empleados y más de 3 millones de miembros productores.

Casos que transforman realidades

El informe recoge experiencias concretas en distintas partes del mundo que demuestran el impacto del modelo cooperativo en la creación de trabajo decente.

En India, la Uralungal Labour Contract Cooperative Society (ULCCS), fundada en 1925 en Kerala, ha pasado de ser un pequeño colectivo rural a convertirse en una de las cooperativas de trabajo más grandes y diversificadas del país. Con 18.000 trabajadores y trabajadoras que son también miembros cooperativos, garantiza salarios justos, acceso a la seguridad social, desarrollo de competencias y condiciones de trabajo seguras. Su volumen de negocio anual alcanza los 300 millones de dólares y los excedentes se reinvierten en el desarrollo de la comunidad. «La cooperativa también cuenta con una incubadora de empresas lideradas por mujeres y por jóvenes, lo cual también genera impacto social», destaca el informe.

En Ruanda, las cooperativas son fundamentales para promover el empleo sostenible e inclusivo. Más del 12% de las 10.103 cooperativas registradas del país pertenecen al sector de los transportes, incluidas 182 cooperativas de motocicletas, con un total de 48.341 miembros y 1.340 personas empleadas directamente. Un ejemplo es la cooperativa Abahuza, una empresa de mototaxis con sede en Kigali, fundada en 2009 por 10 excombatientes con un puñado de motocicletas, que actualmente cuenta con 450 conductores. «Esta cooperativa ha tenido un papel fundamental en la reintegración de grupos marginales —como los excombatientes— en la población activa y en la sociedad en general, no solo gracias al empleo, sino también mediante la restitución de la dignidad y el apoyo para la inclusión».

En Guatemala, la Federación de Cooperativas de Las Verapaces (FEDECOVERA, R.L.), fundada en 1976, reúne a 33.000 familias productoras a través de 42 cooperativas y más de 21 asociaciones, beneficiando a unas 100.000 familias guatemaltecas. Ofrece ocho productos —cardamomo, café, té, pimienta de Jamaica, cacao, cúrcuma, aceites esenciales y productos forestales sostenibles— y exporta a los cinco continentes. «Su objetivo principal es mejorar las condiciones de vida de los agricultores, la mayoría de los cuales son descendientes de poblaciones indígenas, proporcionándoles las herramientas necesarias para aumentar la producción y acceder a los mercados internacionales».

En Italia, GOEL, un grupo cooperativo fundado en 2003 en Calabria, la región más meridional del país, surgió como un movimiento comunitario para hacer frente a la mafia mediante la renovación democrática y el empoderamiento económico. Actualmente cuenta con una red de 13 cooperativas sociales, dos cooperativas agrícolas, dos asociaciones de voluntarios, una fundación y 32 cooperativas principalmente agrícolas. Entre sus iniciativas destaca GOEL Welfare, que apoya a migrantes proporcionándoles centros de acogida y formación, y Cangiarí, una marca de ropa de alta costura totalmente ecológica y ecoética que introduce la artesanía de mujeres marginadas en el mundo de la moda italiana.

Las barreras que persisten

A pesar de estas contribuciones, el informe advierte que las cooperativas siguen enfrentándose a barreras que frenan su potencial. «En muchos países, las políticas laborales y las estadísticas de empleo no reflejan correctamente el trabajo cooperativo, por lo que está infrarrepresentado y generalmente queda excluido de las estrategias nacionales».

Los marcos legales y jurídicos no suelen tener en cuenta la variedad de modelos cooperativos, especialmente los que operan en sectores emergentes. En algunos casos, las restricciones y la falta de apoyo dificultan el registro de las cooperativas o les impiden beneficiarse de las ventajas que pueden disfrutar otras empresas. El acceso a la financiación sigue siendo un obstáculo frecuente, principalmente para las cooperativas dirigidas por mujeres y jóvenes y para quienes trabajan en zonas aisladas o en ámbitos informales.

Seis recomendaciones para avanzar

El informe formula seis recomendaciones clave para que los gobiernos, los interlocutores sociales y los socios para el desarrollo aprovechen el potencial de las cooperativas en la consecución del ODS 8:

1. Reforzar marcos políticos y jurídicos favorables para las cooperativas. Reconocer formalmente a las cooperativas como parte de las estrategias de empleo nacionales. Garantizar que la legislación y las normativas laborales apoyen la formación sobre cooperativas y ampliar los derechos y protecciones, incluida la protección social, para todos los miembros.

2. Apoyar soluciones cooperativas en sectores emergentes y en zonas aisladas. Fomentar las cooperativas en la economía informal, en el sector digital y en el ámbito ecológico. Promover modelos como las plataformas propiedad de los trabajadores, las cooperativas de servicios compartidos y las empresas ecológicas.

3. Invertir en educación, formación y liderazgo inclusivo. Ampliar el acceso a formaciones específicas sobre gobernanza, espíritu empresarial, adquisición de conocimientos informáticos y liderazgo. Dar prioridad a la capacitación de mujeres, jóvenes y trabajadores informales.

4. Integrar las cooperativas en los datos estadísticos sobre empleo y en las mediciones del impacto laboral. Introducir indicadores específicos sobre las cooperativas en las encuestas sobre la población activa, el seguimiento de los ODS y las evaluaciones de empleo.

5. Involucrar a las cooperativas en el diálogo social. Implicar a las cooperativas y a sus órganos representantes en los diseños de políticas laborales a nivel nacional e internacional.

6. Movilizar las inversiones y las asociaciones entre sectores. Dirigir las inversiones públicas y privadas hacia el fortalecimiento de los ecosistemas cooperativos, especialmente los que promueven el trabajo decente en las comunidades marginadas.

El informe cierra su capítulo sobre trabajo decente con una reflexión contundente: «Al reconocer y apoyar a las cooperativas como motores clave del trabajo decente, los gobiernos y partes asociadas pueden ayudar a construir economías más inclusivas, resilientes y sostenibles. Ampliar las soluciones cooperativas no es solo una cuestión de equidad, sino que es esencial para lograr las metas del ODS 8 y para la consecución de la Agenda 2030 en general».

La resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU en 2024 sobre la promoción de la economía social y solidaria para el desarrollo sostenible reconoce la contribución de las cooperativas en el logro del trabajo decente y la transición de la economía informal a la formal. El Año Internacional de las Cooperativas 2025 es una oportunidad única para que las partes interesadas ayuden a las cooperativas a expandirse y seguir contribuyendo para alcanzar el ODS 8 y la Agenda 2030.

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