Colombia rompió récords en energía solar y expansión digital, pero el capital global exige certeza regulatoria: Bain & Company
La empresa Bain advierte giro en la transición energética: tras el avance solar en Colombia, grandes consumidores y tecnológicas deberán financiar la expansión del sistema.
● Colombia rompió récords en energía solar y expansión digital, pero el capital global exige certeza regulatoria en un entorno marcado por la volatilidad de mercado y la presión sobre márgenes.
● Dos tercios de ejecutivos globales anticipan una oleada de desinversiones energéticas en 2026, frente al 34% que reportaba la misma posición el año anterior.
● Los centros de datos podrían triplicar su consumo eléctrico hasta 1.500 TWh en 2030; ante ese escenario, las empresas del sector energético ya priorizan coinvertir con empresas tecnológicas por encima de buscar subsidios gubernamentales.
Colombia marcó un punto de inflexión en su matriz energética, debido a que, por primera vez, la generación solar superó al carbón en el balance anual de 2025. Según datos reportados por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), la energía solar consolidó un crecimiento acelerado al alcanzar 4.473,8 GWh, 25% por encima del carbón, que la llevó de una participación marginal en 2022 a convertirse en una fuente energética clave en el sistema eléctrico nacional.
Este avance se da en un momento decisivo para la confiabilidad del sistema energético colombiano, ya que de acuerdo con estimaciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la probabilidad de un fenómeno de El Niño hacia septiembre de 2026 se acerca al 90%, lo que podría reducir de forma significativa la disponibilidad hídrica. Este escenario no solo presionaría la generación eléctrica y los costos de la energía, sino que también pondría a prueba la capacidad del sistema para responder con fuentes alternativas y acelerar decisiones de inversión en diversificación y respaldo energético.
Este contexto resulta especialmente relevante para el país, ya que coincide con un entorno global más restrictivo para la transición energética: la inversión se está fracturando, con grandes actores que sostienen el rumbo, mientras aquellos con exposiciones moderadas están retirando capital, una tendencia que también impacta a América Latina. Así lo revela el informe Energy Agenda 2026:
Returns, Restructuring and Resilience de Bain & Company
“Lo que estamos viendo en Latinoamérica es una paradoja relevante: la región cuenta con ventajas estructurales para la transición energética, pero está perdiendo atractivo relativo frente a mercados más estables desde el punto de vista regulatorio. En un escenario donde los inversionistas están privilegiando sus propias geografías, la competencia por capital se vuelve más exigente. Esto implica que países como Colombia ya no compiten solo por recursos naturales, sino por su capacidad de ofrecer certezas, marcos regulatorios consistentes y modelos de financiamiento que permitan viabilizar proyectos en un entorno global más selectivo”, explicó Diego García, socio y líder de la práctica Energía y Recursos Naturales de Bain para América del Sur.
Basado en una encuesta a más de 800 ejecutivos del sector en 30 países, el informe identifica cuatro tensiones que están redefiniendo la industria energética y de recursos naturales a escala global, con implicaciones directas para América Latina y Colombia.
1. La inversión en transición se fractura
No todos los actores de la transición energética van en la misma dirección, pues según el estudio, el 57% de los ejecutivos latinoamericanos afirma que destinará poco capital, específicamente menos del 10% de su portafolio, a áreas de crecimiento orientadas a la transición en 2026, frente al 34% que reportaba la misma posición en 2025.
Del mismo modo, la proporción de quienes invierten de manera significativa, es decir, más del 20% de su portafolio, cayó del 32% al 22% en el mismo período. Este comportamiento muestra un patrón claro: las empresas que ya tenían una apuesta grande la sostienen, aunque de manera más conservadora; y las que apostaban de forma moderada se están retirando.
A nivel geográfico, Norteamérica continúa liderando como destino de inversión en transición energética, pero su ventaja se ha reducido de forma significativa, cayendo de 68% a 46% en un año. El análisis de Bain muestra que los inversionistas están priorizando sus propios mercados, en un contexto marcado por la incertidumbre regulatoria, la volatilidad geopolítica y políticas energéticas divergentes. Este fenómeno evidencia una creciente regionalización del capital, donde las decisiones de inversión responden cada vez más a condiciones locales que a tendencias globales.









