Cultivando historias: el reto de comunicar donde no llega el Wi-Fi
En el mundo del marketing actual, parece que si algo no tiene un clic, no existe. Sin embargo, en el corazón de Cundinamarca, la realidad dicta una pauta distinta así se desprende de la charla con Andrés Ricardo Rivera, jefe de comunicaciones de Cooptenjo, quien nos recordó que, aunque la tecnología es una herramienta poderosa, la verdadera esencia del sector solidario reside en las historias que se cuentan cara a cara, muchas veces acompañadas de una aguapanela y un pan.
Más allá de las «métricas vanidosas»
Para Rivera, quien viene del mundo digital y de grandes cooperativas de ahorro y crédito, llegar a municipios como Tenjo, Villeta o Cachipay supuso un choque de realidad necesario. «A veces el ego del profesional nos hace luchar por mostrar métricas vanidosas: cuántos clics, cuántas conversiones» , confiesa. «Pero es más importante saber quién está detrás de la pantalla, dónde vive y por qué decidió confiar en la cooperativa».
En zonas donde el internet es un lujo o una señal intermitente, la comunicación digital se queda corta.
Allí, Cooptenjo ha entendido que su fuerza no está solo en una app 24/7, sino en la «chapola» (folleto), el perifoneo, la emisora local y el bingo. Es una conexión
que Rivera define como «conocer al vecino», entendiendo que el modelo cooperativo se construye sobre vínculos humanos, no solo transaccionales.
58 años de un legado que camina el territorio
La historia de Cooptenjo es la de la persistencia. Desde aquellos inicios impulsados por monseñor Manuel José Rodríguez Possos y vecinos que buscaban acceder a electrodomésticos o zapatos, hasta hoy, con 22 agencias y más de 70,000 asociados, la cooperativa ha sido el motor de prosperidad de la región.
Rivera destacó anécdotas que ilustran este impacto: desde alcaldes que hoy lideran municipios y que de niños participaron en los concursos de oratoria y arte de
la cooperativa, hasta familias que han logrado enviar a sus hijos a la universidad gracias al crédito solidario.
«Si Cooptenjo no existiera, la prosperidad de los campesinos, las mujeres cabeza de familia y los emprendedores sería mucho más difícil» , reflexiona Rivera.
Un consejo para los comunicadores del sector En un entorno a menudo polarizado por discusiones políticas o macroeconómicas, el jefe de comunicaciones de Cooptenjo lanzó una invitación a sus colegas: volver a lo esencial. Para él, el desgaste en debates ajenos a la realidad del asociado solo aleja a las entidades de su propósito.
«Deberíamos estar más unidos como comunicadores para proponer y ayudar en la realidad de cada asociado» , afirma. El objetivo es claro: mantener esa
esencia humana que otros sectores intentan imitar a través de la responsabilidad social empresarial, pero que en el cooperativismo es el ADN natural.
Entre cables y guitarras
La charla también reveló una faceta menos conocida del comunicador. Entre la gestión de prensa de una entidad con 230 funcionarios y los planes para el 60º
aniversario de la cooperativa, Rivera —quien también es músico— sigue trabajando en su proyecto artístico.
Una muestra de que la sensibilidad para contar historias y la pasión por el arte van de la mano al momento de liderar la comunicación de una marca con alma.
Cooptenjo celebra casi seis décadas de vida, demostrando que, en el sector solidario, el éxito no se mide solo en el balance financiero, sino en cuántas vidas se transforman y cuántas historias se mantienen vivas en la memoria de un pueblo, concluyó.









