Entre la Confianza del Asociado y los Desafíos de la Autogestión cooperativa
El Cooperativismo en 2026:
Carlos Ernesto Acero Sánchez, presidente de la Confederación Colombiana de Cooperativas (Confecoop), analizó el positivo balance del sector para 2025, trazó la agenda del año electoral 2026 y reflexionó sobre los desafíos de gobernanza, autonomía y transparencia que enfrenta el modelo.
Con un crecimiento en activos del 10.5%, una liquidez robusta y un aumento del 13% en depósitos, el sector cooperativo colombiano cerró el 2025 con «un año muy positivo» , según lo expresó el máximo representante gremial, Carlos Ernesto Acero Sánchez. Estas cifras, que duplican el crecimiento de la inflación, son leídas por la dirigencia como un claro indicador de confianza por parte de los asociados.
«Estos resultados nos dan el pulso necesario para señalar que 2026 debe convertirse en un año de sostenibilidad y oportunidades para el sector cooperativo»
, afirmó Acero durante la entrevista a Gestión Solidaria.
Sin embargo, este optimismo financiero no opaca los retos estructurales. El presidente de Confecoop reconoció que el 85% del sistema cooperativo nacional sigue concentrado en servicios financieros (ahorro y crédito), una fotografía que evidencia una deuda histórica con el desarrollo de cooperativas de producción
integral (agropecuaria, industrial, tecnológica).
«Ese ha sido el norte: avanzar hacia un cooperativismo productivo. Pero eso requiere una política pública de mediano y largo plazo» , señaló Acero, poniendo como ejemplo a países como Argentina o España, donde el número de cooperativas y asociados en sectores productivos es significativamente mayor.
El debate por el salario mínimo y la institucionalidad
Uno de los temas más espinosos abordados fue el incremento del salario mínimo para 2026.
Acero fue enfático al señalar que, si bien es deseable mejorar los ingresos de los trabajadores, la decisión debe tomarse con rigor técnico y en el marco de las instancias constitucionales, como la Comisión Tripartita.
«Cuando se desborda el carácter técnico, se introducen distorsiones» , expresó, refiriéndose al proceso que llevó al alza salarial. Acero destacó que ni siquiera los sindicatos en dicha comisión plantearon un incremento de tal magnitud, y subrayó que el verdadero camino para el bienestar es aumentar la productividad de la
economía.
Frente a la percepción de un posible debilitamiento de la institucionalidad, Acero adoptó una postura jurídica precisa: «Colombia es una república democrática con división de poderes. El ejecutivo tiene potestad reglamentaria en el marco de la ley» . No obstante, aclaró que cuando los ciudadanos o gremios consideran que una decisión desborda esa facultad, el camino democrático es acudir al árbitro correspondiente: la jurisdicción.
«Eso en democracia son frenos y contrapesos» , recalcó.
Autonomía, buen gobierno y la cultura de la transparencia El diálogo derivó hacia la autonomía cooperativa y las recientes tensiones con el organismo supervisor, como la polémica Circular 030 de 2024 (derogada a finales de año), que pretendía reglamentar aspectos del buen gobierno. Acero explicó que Confecoop, tras un análisis jurídico riguroso, solicitó su derogación por considerar que otorgaba un tratamiento inadecuado a la naturaleza jurídica de los aportes de los asociados.
«Esto no es un tema personal. Es desde el rigor académico y jurídico» , afirmó, destacando que en los últimos 15 años la Confederación ha ganado varias demandas contra decisiones administrativas que consideró excedían el marco legal.
Para Acero, el corazón del buen gobierno cooperativo no reside en normas impersonales descargadas de internet, sino en una cultura organizacional construida desde adentro.
«Cuando en una asamblea eligen a alguien para el consejo de administración, no le están dando un honor ni un privilegio. Le están dando una carga de responsabilidad tremenda» , argumentó.
Insistió en que la transparencia y la rendición de cuentas son deberes inherentes a la administración de una propiedad colectiva.
«Si vendo la sede de la cooperativa, al menos debo hacer tres párrafos de un comunicado para los asociados» , ejemplificó, criticando la opacidad en algunas operaciones millonarias del sector.
El cooperativismo en un mundo polarizado Consultado sobre el papel del cooperativismo frente a la avalancha corporativa global y la percepción de que organismos internacionales como la Alianza Cooperativa Internacional tienen un impacto limitado, Acero evitó el catastrofismo.
«Si las cooperativas fueran un movimiento romántico o ingenuo, ¿por qué hay 3 millones en el mundo y un agregado económico en trillones de dólares?» , cuestionó. Reconoció que hay fenómenos de copia y adaptación de valores cooperativos (como la responsabilidad social) por parte de corporaciones privadas, pero sostuvo que la esencia del modelo —la prosperidad colectiva— sigue vigente.
Su conclusión fue un llamado a la acción cultural: «El buen gobierno es más que una norma; es una cultura de apropiación colectiva. A Colombia le falta eso. Y el cooperativismo debe ser faro en ese sentido» .
Con un año 2026 marcado por elecciones y tensiones económicas, el mensaje de la dirigencia cooperativa es claro: capitalizar la confianza ganada, defender la autonomía con argumentos jurídicos sólidos y, sobre todo, trabajar incansablemente por cultivar desde dentro la transparencia y la buena gobernanza que son el verdadero sustento del modelo.









