El ejercicio de votar. Debemos cuidar la democracia cooperativa y estar atentos a su deterioro
Eduardo H. Fontenla
Lic. en Cooperativismo y Mutualismo y en Ciencia Política y Gobierno.
Buenos Aires, 11 de septiembre de 2025.
Economía social y democracia son dos fenómenos que se corresponden recíprocamente, ya que el funcionamiento de la economía social requiere una conexión inexorable con la democracia plena para el buen gobierno y el fortalecimiento del pluralismo como condiciones indispensables.
Entendemos etimológicamente el concepto de democracia como gobierno del pueblo, recordando que es, al fin y al cabo, una forma de gobierno, la mejor conocida hasta la fecha. (Giovanni Sartori 1924-2017).
Fue concebida en la antigua Grecia como una forma de gobierno y el 15 de septiembre se celebra en todo el mundo del “Día Internacional de la Democracia”, declarado por Naciones Unidas.
El primer ministro británico Winston Churchill pronunció con humor una famosa frase que sirve para legitimar a la democracia como el mejor de los sistemas políticos: “la democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás”.
También se la define por la posibilidad de la alternancia y el objetivo de vivir el bien común. Es el sistema más utilizado en el mundo y también el más vulnerado.
Cuidad y enriquecer la democracia mutual y cooperativa
La democracia es siempre el camino y fue utilizado por las cooperativas y mutuales y nunca fue eliminado y/o limitado, aún en los tiempos de procesos no democráticos y autoritarios de la Argentina.
Democracia transparente que ha permitido muchas cosas realmente importantes y un desarrollo organizacional participativo e inclusivo de las organizaciones de la economía social.
Por ello, a partir de las bases doctrinarias de las entidades de la economía social y desde la observación de actuales usos y costumbres, deseo introducir una reflexión de ¿Cómo está hoy la democracia? y ¿y cómo la vivimos?
A su vez prevenir una posible erosión democrática y revisar la práctica y modalidad del voto por aclamación para las elecciones y la toma de decisiones en las asambleas de asociados de las cooperativas y de las mutuales.
Central es el segundo principio cooperativo de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) de gestión democrática por parte de los miembros, que expresa: “Las cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus miembros, que participan activamente en el establecimiento de sus políticas y en la toma de decisiones. Los hombres y mujeres que sirven como representantes elegidos son responsables ante los miembros. En las cooperativas primarias, los miembros tienen los mismos derechos de voto (un miembro, un voto) y las cooperativas en otros niveles también se organizan de manera democrática”.
De aquí surge la fórmula –un miembro, una voz, un voto- que pone en el centro a la persona, por ende, subordina el capital a la persona asociada y no le otorga al capital poder de voto y por ende decisión.
Es decir, la toma de decisiones no depende de la posesión de capital. Todo asociado es co-propietario, por lo tanto, su voto tiene tanto poder como la de otro co-propietario, aunque su capital aportado sea de menor monto.
Complementariamente orienta, guían y aportan al camino democrático los principios de la ACI del año 1995, el tercero denominado: “Participación económica de los miembros” y el cuarto principio: “Autonomía e independencia”.
A su vez el principio democrático del mutualismo dice: El sistema democrático en su profundo significado se expresa y concreta en la mutualidad, la igualdad se concreta en el uso de los servicios sociales, en la participación con un voto de los asociados activos, en la presencia y en la responsabilidad de todos en asambleas soberanas.
En base a estos lineamientos y directrices doctrinales las leyes de mutuales n° 20321 y de cooperativas n° 20337 exigen el respeto a las reglas de juego institucionales y confirman la validez de la democracia entre sus características esenciales de identidad y organización como mandato ineludible.
A título ilustrativo citamos los artículos de la ley de cooperativas que legislan el voto: art. 2, inciso 3° “Conceden un solo voto a cada asociado, cualquiera sea el número de sus cuotas sociales y no otorgan ventaja ni privilegio alguno a los iniciadores, fundadores y consejeros, ni preferencia a parte alguna del capital” y lo que prescribe art 63. “El consejo de administración es elegido por la asamblea con la periodicidad, forma y número previstos en el estatuto. Los consejeros deben ser asociados y no menos de tres…”
La ley de mutuales establece en su artículo 21 “Los asociados participarán personalmente y con un sólo voto en las Asambleas, no siendo admisible el voto por poder. Los miembros del Órgano Directivo y del Órgano de Fiscalización no tendrán voto en los asuntos relacionados con su gestión…”
Esta nota buscamos analizar la baja calidad democrática y como enriquecer y no limitar los valores y principios democráticos.
En este trabajo específicamente nos referiremos a las entidades de primer grado y dejamos para otra oportunidad los mecanismos democráticos indirectos y representación que se aplican en las organizaciones de la economía social de segundo y tercer grado.
Porque muchas cooperativas de primer grado integradas yacen huérfanas de representatividad.
En las entidades de grado superior hay un espacio vacío de democracia con un umbral de institucionalidad bajo, ya que no representan a los representados.
Mala representación donde se muestra un debilitamiento que nunca había sucedido, que nos obliga a repensar en un próximo trabajo la relación y la lejanía entre representantes y representados en las federaciones y confederaciones.
Afirmación democrática
Queremos poner en foco la democracia igualitaria en la pluralidad como un auténtico pilar en la organización, gestión, control y desarrollo sostenible de las entidades de la economía social que, debe ser visto en forma sistémica junto con los demás principios y valores.
En suma, la democracia con sus características representativa, deliberativa y participativa reconoce y requiere tomar la totalidad del vínculo asociativo.
Las elecciones son imprescindibles para ejercicio democrático. Son un ejercicio de racionalidad y es un aspecto inescindible del sistema de autogobierno y autocontrol de las mutuales y de las cooperativas, que se legitima con la participación activa de los asociados que permite optar por los candidatos que consideren con mayor capacidad.
Frente a la participación activa está la participación pasiva o de baja intensidad que intoxica la democracia. Es decir, la democracia no se declama, se práctica y sin su cumplimiento se da por tierra los principios, se desvanece y se destruye.
El derecho de elegir y ser elegido es una buena oportunidad para reafirmar que los asociados son los actores principales y únicos de las mutuales y cooperativas y para evitar la kakistocracia que se define como el gobierno de los peores y menos cualificados, enfermedad que puede ser una amenaza organizacional.
A su vez supone que pueden existir desacuerdos y es precisamente la democracia, un mecanismo de convivencia para solucionar los conflictos sin poner en riesgo la institucionalidad de las organizaciones de la economía social.
A la par de ser una herramienta para provocar transformaciones organizacionales ya que enriquece el proceso de toma de decisiones e implica que a más democracia más visiones.
Por lo que hemos vivido es necesario aclarar dos aspectos, el primero que para la democracia la pandemia fue especialmente crítica y afectó negativamente el exceso de virtualidad y el segundo que la participación democrática no sólo se centra en las elecciones; es una forma de vida institucional y un proyecto en construcción permanente.
Momento crítico para la democracia.
El interrogante surge de la asistencia como observador no participante e invitado a diversas asambleas, máxima jerarquía institucional, de decisión y de mayor oportunidad institucional de comunicación entre asociados y dirigentes. Convocatorias que deben ser “sitios de aprendizajes”, espacios de pluralidad y productoras de conocimiento e información.
En algunas de ellas he percibido con cierta preocupación que la democracia es imperfecta, insuficiente, “cosmética” y que no pasa por su mejor momento y no predominan los valores y las prácticas democráticas.
Fatiga, amenaza y erosión democrática cuyo indicador es la importancia relativa que se le asigna al voto secreto.
Es decir, la democracia no goza de buena salud, hay una peligrosa involución y retroceso de la confianza, donde la adhesión doctrinaria formal es alta, pero es baja la satisfacción en su implementación y funcionamiento, que no sobreviene de hechos únicos, sino de un proceso de debilidad gradual.
La democracia va más allá de las elecciones asamblearias. No se reduce solo a lo que ocurre en las asambleas, implica lo que ocurre institucionalmente entre una y otra elección.
Integridad, cuidado de los principios cooperativo y mutual, buena gobernabilidad y control que se ponen en riesgo por la debilidad democrática.
La crisis de la democracia es como un corazón “infartado”. (Papa Francisco, 50° congreso de la semana Social, Trieste, Italia, 07-07-24)
Voto por aclamación – devaluación democrática
En la práctica democrática de las entidades cooperativas y mutuales, cuando se trata y considera el punto del orden día sobre la renovación parcial y/o elección parcial de consejeros y síndicos en las cooperativas y de los órganos directivos y de fiscalización en las mutuales, se recurre a un mecanismo electoral denominado “voto por aclamación”, “a mano alzada”, “autoproclamación”, “voto cantado” o “voto a viva voz”, que devalúa los atributos democráticos.
De observar este mecanismo surgen murmuraciones que rompen la confianza. Interrogantes sobre la devaluación democrática que se sintetizan en las siguientes preguntas: ¿qué nos pasó? ¿es perjudicial la práctica electoral del voto cantado? ¿condiciona las elecciones de nuevos miembros? ¿genera cansancio institucional y licuación de expectativas estos mecanismos de elección? ¿Esta es la democracia?
Sostenemos que no hay preguntas equivocadas y no preguntar es la peor respuesta de todas. Con este trabajo buscamos aportar algunas respuestas, desde ya opinables.
El mecanismo utilizado implica poner a consideración una moción, debidamente apoyada de votar la lista de candidatos sugeridos por los actuales consejos de administración que se renuevan e que incluyen a la sindicatura.
Procedimiento que es legal, de acuerdo con las normas establecidas en la ley de mutuales, en los estatutos, en los reglamentos internos de elecciones y/o por la decisión asamblearia que se toma y por ende es soberana, pero llama la atención que cuando se vota a mano alzada se logra siempre las decisiones por unanimidad.
Resultado por unanimidad que se hace constar en las actas de asamblea, aunque no todas las manos estuviesen en alto, es decir, no se pregunta ni tampoco se cuentan las abstenciones.
Moción que recurriendo a emociones de los asociados suelen hacer los que más hablan, los que hablan bonito, los aduladores con alabanzas vacías, aplaudidores permanentes, comedidos que les gusta quedar bien y que se consideran más simpáticos o graciosos.
Es decir, la actuación de los cómplices o comedidos del poder de turno.
Aquí hay un parecido con lo que decía Julián Marías (1914-2005), filósofo y ensayista español “…que el grado de autoritarismo de un régimen se mide por el nivel de obsecuencia que demanda”, cita para tener en cuenta en algunas prácticas institucionales.
Candidaturas permanentes su impacto en la representatividad.
Para sucederse a sí mismos, en algunos casos, observé excesos de personalismos de los príncipes de las cooperativas o mutuales donde la moción de renovación ni siquiera surgió desde los asambleístas, sino de la misma presidencia de la asamblea y/o de los consejeros en funciones.
Mecanismo de obsecuencia para candidaturas permanentes que cristaliza los cargos electivos, frena la renovación, el acceso de la generación de relevo y afecta la legitimidad de origen, que apela a una retórica de derechos institucionales para encubrir prácticas de no participación y frena una visión de mediano y largo plazo en las mutuales y cooperativas.
Mesianismos totalitarios que hemos detectado, en algunos casos, a dirigentes enfermos de prepotencia con un componente de idolatría, es decir, rendir “culto” a un supuesto “dirigente ídolo”.
También, hay una excusa o discurso interesado favorable a las reelecciones permanentes que se suele escuchar a menudo “… no hay candidatos interesados en ocupar los cargos, nadie quiere…”
Otra cuestión que ha sucedido con la permanencia en los cargos y con las estructuras de poder anquilosadas es su desvío o contribuciones hacia cuestiones de corrupción.
Aunque nuestro foco es el sector de la economía social el fenómeno de crisis estructural de legitimidad y derivas autoritarias de representación, no es propia del sector, ya que son muchas las organizaciones que atraviesan situaciones similares.
Sobre la cuestión de la alternancia Claude Lefort, (2024-2010) filósofo francés de los años 60 y 70 construyó una filosofía de la democracia como el régimen político donde el poder es un lugar vacío, inacabado, siempre construyéndose, donde se alternan las opiniones y los intereses divergentes.
Siendo los consejeros y directores los responsables más directos que se deben encargar de reivindicar los principios democráticos, pensar los sistemas de alternancia y su aplicación práctica- institucional, con mayor compromiso y menos apatía democrática.
El problema del síndrome Hubrys
Aunque no es usual en las organizaciones de la economía social, en algunos casos, es necesario revisar la adicción al poder, que se materializa en personalismos, egolatrías como posibles problemas e incomodidades con la democracia.
Hay un desvío u ocaso de los dirigentes desarrollado por la teoría de David Owen, en su libro “En el poder y en la enfermedad: Enfermedades de jefes de Estado y de Gobierno en los últimos cien años” (2010, traducción del inglés de María Condor, editorial Siruela. El ojo del tiempo) que denomina Hubrys o hybris y lo define como “un trastorno que se caracteriza por generar un ego desmedido, un enfoque personal exagerado, aparición de excentricidades y desprecio hacia las opiniones de los demás”.
Vinculado a este desvío los griegos en las tragedias llamaban síndrome de Hybris, al pecado de la desmesura, endiosamiento, exceso del orgullo, transgresión, soberbia, arrogancia y, como colofón ceguera.
Comportamiento Hubrys sobre el que debemos estar alertas porque es lo opuesto a la sobriedad y a la moderación, y manifiestamente relacionado con el ego desmedido en el uso del poder. Hace que los dirigentes creen saberlo todo y quieran hacer lo que les vine en gana.
Es un riesgo que conduce al error, cuando los dirigentes se creen cuando llegan al poder o les hacen creer que son infalibles e indestructibles como los dioses y que sus proyectos son eternos, origen de muchas crisis, quiebras o cierre de cooperativas y mutuales.
Democracia debilitada y degradada
Considero que la implementación abusiva del “voto por aclamación”, “cantado” o “automatizado-exprés” lacera y pone en riesgo la legitimidad o correspondencia de la dirigencia con los asociados, limitando la expresión y quitando interés por participar, tanto para integrar los consejos de administración o directivos, sindicaturas o fiscalización, en las asambleas y en la gestión operativa.
Aunque no es novedoso, también percibí que en algunas ocasiones el voto exprés estuvo maquillado, alentado y acelerado por fin de la asamblea a través del anuncio “…ya está listo o se quema el asado…”
Hemos visto mayor entusiasmo y logística por las invitaciones al almuerzo o cena que por el acto asambleario. Ya que para algunos dirigentes es mejor mientras menos se vote y más lejos se mantengan los asociados de las decisiones.
Agotamiento de la capacidad de convocatoria e indiferencia que generan distancias por falta de participación activa que naturalmente aleja a los asociados de sus responsabilidades con la organización de la que son partes y dueños que conlleva a una debilidad llamada “crisis de representación”.
Peligros y descontento por el dedómetro o dedazo
Frente al autointerés y personalización exagerada de los cargos en desmedro de las cooperativas y las mutuales, debemos recuperar el compromiso de votar.
Aquí tomamos el concepto de la ciencia política de desafección, que significa un estado de desconfianza, desinterés o desencanto de los ciudadanos hacia el sistema político y lo vinculamos con la relación asociados/as – mutuales y cooperativas. Se elige la estrategia de cabeza de ratón.
Desde la desafección encontramos un escenario preocupante y a la vez muy descriptivo del estado actual que deja preguntas, lamentos, murmullos de descontento o frases reveladoras de desconfianza y favoritismos “… ¿para qué vine?”, “…no me atrevo a decir lo que pienso…”, “…los mismos de siempre…”, “… desde hace veinte años, dan vueltas y no se van de donde están…”, “…no hay caras nuevas…”, “…una vez más el voto del dedo”, “dedómetro” o “dedazo”…”; autocensura y pesimismo que se entiende como acuerdos de unos pocos que no quieren validar una participación de todos.
Sobre el descreimiento de la democracia un comentario irónico que recibí, a posteriori de una asamblea con re – reelección de consejeros y síndicos por aclamación, que me hizo reír y pensar a la vez, fue “… estos consejeros son como los pescados, sino los sacas no salen…”.
Principalmente, la decepción y desencanto la observé en la generación de relevo o recambio, la juventud.
A los fines de este trabajo hemos establecido el anonimato de las personas con las que dialogué y las instituciones a la que pertenecen.
Malestar sobre el funcionamiento democrático que lo vi alimentado por un desarrollo cada vez más elitista de las personas que administran y asociados que dudan o no tiene claro de cómo se vota.
Expresiones de los asociados que indican que el apoyo y la satisfacción hacia la democracia continúan cayendo y ha dejado de generar consenso.
Una cultura de pasividad, apatía que no es coherente con la democracia y que beneficia sobre todo a las personas que ocupan cargos.
Como decimos en el título de la nota debemos cuidar la democracia y estar atentos a su deterioro, porque estas descripciones impregnan con un olor a farsa a las elecciones.
Dirigentes de tipo: “anti organizaciones de la economía social”.
En función que se suele afirmar que no hay oferta electiva o que no les interesa los asociados, pensamientos que abren las posibilidades junto con las metodologías de aclamación, al arribo de personas “oportunistas”, “extravagantes” “aventureros”, “avivados” que vienen de fuera y cooptan las organizaciones, con el objetivo de acortar el camino para satisfacer necesidades y transformar el poder en riqueza personal.
La historia nos ha demostrado las consecuencias de este tipo de liderazgos “anti economía social” que deforman las organizaciones. Son dirigentes anti sistema cooperativo-mutual, que una vez que asumen en los cargos no saben por dónde empezar y a posteriori no realizan la mejor gestión institucional y hacen prevalecer sus intereses personales.
Es decir, a posteriori es una metodología que afecta el buen funcionamiento de los consejos de administración, de las comisiones directivas y de los órganos de fiscalización.
Todo esto con una paradoja o contradicción, ya que en el sector de la economía social hay muy buen capital humano con buenos dirigentes y con potencialidades.
Es tiempo de diálogo y de expresarse
Dado que la democracia se fundamenta en el debate racional, prácticas de diálogo e incentivo a la pluralización de voces es necesario revitalizarlos, ya que el debate ha sido reducido a su mínima expresión.
Recordamos que la participación no es sinónimo de intrusión, sino correa de transmisión en el ejercicio de los derechos y deberes que genera ser asociado activo a una cooperativa o mutual.
En asambleas muy formales de cooperativas de dimensión empresarial grande me llamó la atención que ningún asociado/a expresara opinión alguna sobre temas tratados.
Mecánica que consistía en preguntar desde la presidencia a posteriori de informar el tema “¿se aprueba?” y sin levantar las manos con un bullicio de “si aprobado”, luego se pasaba al próximo punto del orden del día de la asamblea, es decir una especie de democracia del secreto.
Dirigentes que buscan la aprobación de las mociones en consideración y que luego se queden callados. Con debates restringidos y simplificados donde los asociados/as son una audiencia, más que un sujeto cooperativo con derechos y deberes.
Frente a esta realidad insistimos que la participación y la deliberación deben, al menos, complementarse.
El diálogo civilizado entre los que no piensan igual permite incorporar la perspectiva del otro y no hay que enojarse con el que piensa distinto.
Hay que escuchar las voces que incomodan, no pocas veces he observado a dirigentes indignados u ofendidos cuando no se comparten su opiniones, criterios o puntos de vista.
Oportuno es recordar al sociólogo Jurgen Habermas de la escuela de Frankfurt en un presagio de antaño: “la calidad de la democracia depende de los debates…” y al Papa Francisco cuando nos dice “La democracia es tal si se dan las condiciones para expresarse y participar. (Papa Francisco, 50° congreso semana social, Trieste, Italia, 07-07-24)
Sino ocurre lo que decía Walter Lippmann (1889 – 1974): “donde todos piensan igual, nadie piensa demasiado.
Crisis e insatisfacción democrática
A la insatisfacción democrática se suma y le sigue el descreimiento hacia las entidades de la economía social que son consideradas como un proceso oscuro que genera peligrosos elementos personalista y malestar con los representantes fraccionando los liderazgos.
Otro elemento usual de alguna parte de la dirigencia que usa esta metodología de voto exprés es echar la culpa de la apatía o falta de interés por participar de los asociados.
Votar tiene carga de esperanza. Por lo tanto, no votar no es lo mismo, ni es un tema secundario.
Una característica esencial de la democracia es la alternancia o renovación de las dirigencias. La mejor democracia precisa alternancia.
No tiene similar intensidad organizacional, aunque haya una sola lista oficializada previamente según lo previsto en los estatutos o reglamentos de elecciones se debe elegir una comisión de credenciales, poderes y escrutinio, para votar en una urna de forma secreta en base a lo establecido en reglamento de elecciones de consejeros/as y síndicos/as del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social –INAES-, resolución 4960/2022, publicada en el boletín oficial el 20/10/2022.
Observar las reglas electorales y dar la opción de emitir el voto en blanco o la posibilidad de abstención es importante y refleja el clima democrático de la mutual o cooperativa.
Vivimos en una nueva época en la que todos queremos opinar, el voto es una forma de opinar y es necesario estar dispuestos a incomodarnos para avanzar.
La ética es la base de la democracia y se debe que evitar ir por la comodidad de la ley del menor esfuerzo que nos lleva a mutuales y cooperativas “líquidas”.
Desvío democrático que suele derivar en la cleptocracia. Es decir, un sistema de administración y gestión que, en lugar de buscar el bien común, está centrado en el enriquecimiento de sus propios dirigentes. Como, por ejemplo, el caso de la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias – FACA-, nacida en el año 1947 y que en noviembre el año 1999 se presentó en concurso preventivo.
El voto por aclamación ¿es perjudicial?
El “voto por aclamación” o “voto cantado” produce el vaciamiento de la democracia y distorsiona el sentido.
No es una voluntad auténtica de los asociados, sino una “voluntad fabricada”. Es un método elitista en el que en su aplicación prima la exclusión.
Exclusión y digitación previa que dejan calladas muchas voces donde retumban los silencios de los asociados, concentra poder y suele dejar paso libre a cierta dirigencia endogámica cerrada e interesada en la continuidad con reelecciones indefinidas por aclamación para la auto-perpetuación como dueños o propietarios de los cargos, frenando posibles recambios en los consejos de administración o directivos, sindicaturas u órganos de fiscalización.
Culturalmente el envejecimiento dirigencial es una característica actual muy significativa en las empresas de la economía social. Cuestión cultural que interpela de cara al futuro con una dirigencia envejecida.
Reelecciones indefinidas que copian los criterios políticos de aferrarse a los cargos y de no encontrarle sentido a dejar el poder ni al valor de la alternancia.
Cargos vitalicios que van en contra de la distancia óptima de intervención de la actividad dirigencial, se debe romper con el ciclo de nombrar siempre a las mismas personas.
Cargos hereditarios
La falta de deliberación y al estar tantos años seguidos los mismos dirigentes enquistados en sus cargos comienzan a actuar como si fueran los dueños de las organizaciones y con el consiguiente paso a dirigencias hereditarias que hacen de la conducción cooperativa-mutual un emprendimiento familiar.
Las pulsiones nepotistas y casos hereditarios son minoritarios, pero existen en la Argentina, no solo en los roles dirigenciales también son los puestos gerenciales.
No toda la dirigencia es igual, pero estos comportamientos inciden en la descomposición de la representación y generan problemas de sentido organizacional.
Democracias ampliadas y más saludables
En las democracias las alternancias dirigenciales son saludables y la autocracia es lo contrario.
Sobre este aspecto recordamos al economista John Maynard Keynes quién creía que “los funcionarios y políticos, típicamente hombres de edad avanzada, estaban dominados por sus acontecimientos inmediatos y hacían poco espacio a las nuevas ideas”. (Arana Mariano. Keynes y la política económica nacional, Página 12, suplemento cash n° 1654, 06-02-22, página 8)
Esto le hace mal a una genuina democracia y el volumen de asociados que votan en las asambleas quedará estancado o disminuirá de continuar esta metodología de elección y que especialmente frena la participación de los estamentos de los jóvenes y quita entusiasmo.
Recordando que las juventudes siempre han sido más críticas, como también las voces y motores del cambio. Pero debemos tener en cuenta en este estamento que las redes sociales y la inteligencia artificial juegan su parte, conviven con ellas y son usadas para informarse y expresarse. A su vez debemos sumar que los jóvenes se muestran menos apegados y más escépticos respecto de las democracias.
Se deben satisfacer los deseos y expectativas de todos los asociados que nos son homogéneas. Debemos entender que hay mutuaciones y que debemos utilizar los datos del balance social que ayudan a comprender los cambios culturales, analizar e interpretar vínculos asociativos diferentes en mutuales y cooperativas.
En épocas de transformaciones el “voto por aclamación” no es compatible con el espíritu de los valores y principios cooperativos y mutuales, porque erosiona o fatiga la democracia, fuerza consensos e incrementa las probabilidades de que se cometan errores.
También, se lo suele vincular al “voto cantado” como una herramienta para obtener en las elecciones ventaja por parte de las dirigencias instaladas en el poder, cuya concentración erosiona la democracia.
A la pregunta formulada sostengo que la práctica del “voto por aclamación” es perjudicial y genera descontento en las elecciones de los dirigentes. Se trata de ser, no de hacer como si fueran democráticos.
Mayor compromiso con la democracia
Aunque las democracias no se agotan ni se definen sólo por el acto de votar, es importante renovar y volver a valorizar el evento electoral en las asambleas ya que no es un acto únicamente simbólico, es un efecto palanca para una democracia sustantiva.
Dado que el voto libre, voluntario, nominal, secreto, depositado en una urna cultiva la esperanza, la convivencia pluralista, disminuye tensiones, une el tejido social, protagoniza y conecta al asociado en el proceso asociativo de las mutuales y las cooperativas.
Hay que ganar las elecciones en las urnas y evitar ganar por aclamación.
Elecciones que importan
El voto nominal, secreto con libertad asegurada y seguro es parte de la democracia que favorece los liderazgos integradores, ya que permite una racionalidad equiparable a la que mueve las decisiones más importantes que se toman.
Aumenta la participación consciente y le otorga a los consejeros y síndicos electos más legitimidad democrática, vitalidad y autoridad institucional otorgada por la base de los asociados presentes en las asambleas.
Lamentablemente hay una confusión entre legitimidad y legalidad y esta anormalidad afecta la calidad democrática, la legalidad es control para la democracia.
Destaco la importancia de la privacidad y el carácter del sufragio secreto para elegir a los candidatos que sienten y desean. A su vez para que no tenga repercusiones negativas ni control social alguno entre los asociados que emiten el voto.
Es una metodología que genera la elección de nuevos, emergentes e imprevistos dirigentes disfrazados con ideales vacíos.
“El voto es la expresión directa de entregar confianza, yo te traslado mi confianza para que tú seas mi voz, tomes decisiones por mí y representes los deseos e intereses colectivos” (Fabián Cando Pimbo, Ecuador, año 2021).
Vale más la voluntad expresada en la urna que exige a los candidatos propuestos explicitar y persuadir sobre sus propuestas, proyectos e ideas. A su vez se requiere para evitar impugnaciones explicitar, previo al acto eleccionario, los requisitos para poder ser electos consejeros, directivos, síndicos y revisores de cuentas.
Democracia simulada
Por el contrario, la democracia simulada que se suele expresar por el “voto por aclamación” o por el “voto cantado” algunas veces justificado y propuesto por simplicidad, practicidad, disponibilidad del tiempo asambleario u otras, las menos, por manejo intencionado y centralizado del poder, producen debilitamientos de las energías organizacionales, escepticismos, apatías e indiferencias.
Metodologías asamblearias que aparentan o disimilan un pseudo mutualismo o cooperativismo democrático.
Listas oficializadas
Para el caso de las mutuales se establece que en caso de lista única se proclamará directamente, según lo establecido en al artículo 23 “La elección y la renovación de las autoridades se efectuará por voto secreto, ya sea en forma personal o por correo, salvo el caso de lista única que se proclamará directamente en el acto eleccionario…”.
La lista única implica votar a todos los integrantes en bloque tal como fue presentada y aprobada por órganos de dirección. No obstante, aunque es legal, sugerimos, aunque haya lista única se designe una comisión de escrutinio y se voten las listas lista únicas de comisión directiva y fiscalizadora en una urna.
Dado que la metodología electoral de aclamación y proclamación alimenta la distancia de los dirigentes electos en las entidades de la economía social de los asociados y por ende mina la institucionalidad y legitimidad.
Un caso que debemos prestar atención en los procesos pre asamblearios electorales de los dos modelos, es el sistema estatutario de listas oficializadas previsto en algunos de los estatutos o reglamentos de elecciones de consejeros/as y síndicos/as, para que se garantice igualdad de oportunidades y de accesibilidad en la presentación de listas, tanto en los aspectos institucionales que implica la presentación y la oficialización, como las cuestiones económicas en función de los gastos de certificación de firmas que se suelen exigir para de presentación de las listas de candidatos.
A mayor cantidad de obstáculos, trabas y restricciones para la participación del asociado en las elecciones, mayor beneficio o ventajas inadecuadas en las elecciones para lograr las reelecciones de algunas personas que desean permanecer en el poder de las organizaciones.
En pos del cuidado de los asociados y ante posibles prácticas no democráticas debemos tener presente la ley N° 25027, publicada en el boletín oficial el 9 de noviembre de 1998, que establece la restricción para los consejos de administración y las asambleas de delegados de tomar decisiones que directa o indirectamente impliquen la pérdida de más del 10% de los asociados según el padrón vigente al último ejercicio social.
Esta ley constituye una herramienta adecuada para regular aquellos casos en los que se intenta una lógica no democrática en perjuicio de los asociados.
En estos aspectos es importante tener presente que, sin límites, no hay democracia.
Cultura democrática
Como señaló John Dewey (1859-1952) en la obra, “Reflexiones en torno a la construcción de una cultura democrática” de Pineda Rivera, D. Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2012) la sobrevivencia de la democracia depende sobre todo de la preservación de un conjunto de hábitos y disposiciones, es decir de una cultura que la sostenga.
Cultura democrática de hábitos, disposiciones y sensibilidades que compartidas a la vez por los y las asociados/as y sus dirigentes, significa la base y la clave para la existencia de mutuales y cooperativas capaces de transformar y cooperar en beneficio mutuo.
Retroceso o cansancio democrático
La democracia es preciada, pero es frágil en algunas entidades más que en otras, debe ser cuidada y estar atentos para evitar posibles manipulaciones de las elecciones con el voto “cantado”, “a viva voz”, “por aclamación” o “autoproclamación”.
En su reciente viaje a apostólico a Grecia el Papa Francisco (del 4 al 6 de diciembre de 2021) identificó como una de las causas del “retroceso democrático” la indiferencia individualista para con la realidad que nos toca vivir.
Sobre el cansancio democrático es conveniente analizar la periocidad de los mandatos, donde seguramente se necesita hacer cambios.
Debemos avanzar para conocer los aspectos positivos y negativos sobre las limitaciones estatutarias posibles a establecer en los cargos electivos frente a las reelecciones indefinidas que se aplican en muchas entidades.
Otra corriente de pensamiento
Sobre esta cuestión cargada de implicaciones hay dirigentes y técnicos que desestiman esta interpretación o punto de vista alegando, que la distancia entre los representantes y asociados representados constituye un aspecto central de las democracias modernas.
A su vez señalan que el voto secreto no proporciona legitimidad al sistema y que las re elecciones son necesarias ante la falta de interés de los asociados para integrar los órganos de gobierno y control
Posiciones que respetamos, pero que no compartimos.
Procedimiento asambleario
Volver a utilizar la urna electoral es una de las bases de la democracia, elegir una comisión de escrutinio de la elección integrada por asociados, votar de forma libre, secreta los asociados acreditados en la asamblea, realizar el escrutinio y tomar el veredicto de la urna.
Aclamar menos es la forma de impulsar la apertura, la transparencia y alentar liderazgos consustanciados con los valores y principios democráticos. Compromiso no sólo con la idea sino también con su práctica.
Liderazgos con valores democráticos. No esquivar la urna electoral
Siguiendo las orientaciones decisivas de los principios doctrinales cooperativos y mutuales que mencionamos al inicio de esta nota, se debe construir una democracia en favor de la participación y del empoderamiento asociativo.
Creemos que las asambleas es el espacio que ordena el pluralismo y que denominamos “sitios de aprendizajes” de mayor importancia, regularidad, representatividad institucional para debatir, proponer y consensuar ideas, que se fortalece con una democracia plena en las elecciones de sus dirigentes.
Hay que evitar el monopolio de ideas, intolerancia y pensar que son un estorbo los que piensan diferente.
Aumentar la participación en las asambleas, ya que el peso del vínculo clientelar o del amiguismo gana volumen cuando hay baja participación y por ende crece la democracia por aclamación frente a la democracia ampliada.
Fortalecer e institucionalizar la democracia mutual y cooperativa que es responsabilidad de todos, significa darles lugar a todos y a cada uno.
Implica que para una práctica institucional más activa debemos abrir más la democracia y hacernos cargo que todos somos partícipes.
No será con menos democracia la respuesta, “todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia” (Alfred Emanuel Smith, 1873-1944).







