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marzo 12, 2026
Al Día ANÁLISIS

¿El Fodes seguirá los pasos del Fones y del Cones?

Por: Julio Herrera
Gerente de cooperativas y fondos de empleados

 

Con la mayor ilusión y el mejor propósito llegó en el año de 1998 la reforma parcial a la Ley 79 de 1988; en aquel entonces con la Ley 454 se formulaba el marco conceptual y regulatorio para la economía solidaria, buscando con ello la estructuración de un sistema socioeconómico, cultural y ambiental basado en la autogestión, la democracia y el humanismo, además de promover el desarrollo integral del ser humano y la equitativa distribución de la riqueza.

Pero toda esta maravilla conceptual debía aterrizarse con herramientas bien cimentadas que posibilitaran hacer realidad el sueño de miles de personas y de tantos años, me refiero a ver consolidada la economía solidaria como un verdadero motor transformador de sociedades.

En el título II de la Ley 454 se da forma a dos organismos cuyo espíritu era el de servir como apoyo a la economía solidaria: el Cones: Consejo Nacional de la Economía Solidaria y el Fones: Fondo de Fomento de la Economía Solidaria.

El propósito del Cones era formular y coordinar las políticas, estrategias, planes y proyectos pertinentes a la economía solidaria, mientras que el Fones se encargaría de la financiación de proyectos de desarrollo de las entidades de economía solidaria, tanto de las grandes organizaciones como de las más pequeñas.

Hoy, 27 años después, no entró en funcionamiento ninguna de estas loables iniciativas; ¿por qué? ¿Qué hizo falta?

En el año 2010, mediante la Ley 1391, se aprobó la modificación a la distribución de los excedentes de los fondos de empleados, con ello se buscó que mínimo el 10% de los excedentes se invirtieran en un fondo obligatorio denominado Fodes, Fondo de Desarrollo Empresarial Solidario.

El Fodes debe destinarse a la creación y fortalecimiento de emprendimientos y proyectos empresariales solidarios, buscando consecuentemente la creación de empleo, incentivar los emprendimientos, la formalización de negocios familiares, beneficiando en primicia a los asociados y su entorno más cercano.

El Fodes, a pesar de nacer con la financiación presupuestal, no ha logrado destacarse ni distinguirse como una ventaja comparativa y competitiva de los fondos de empleados; en sentido contrario, y muy paradójica y tristemente su utilización es mínima, escasa o casi que nula. ¿Qué está pasando? ¿Si no se utiliza el Fodes, qué uso tienen esos recursos? ¿Será que el Fodes seguirá los pasos del Fones y del Cones?

En un país tan necesitado como el nuestro, ¿por qué dejamos de lado el fomento de la cultura empresarial y la generación de ingresos? ¿por qué los fondos de empleados desaprovechan esta oportunidad histórica?

Por lo menos intentémoslo; pero no, no es posible, nos pesa más el qué dirán, el posible desinterés de los gerentes para tener la voluntad de despegarse de la rutinaria operación del crédito, la presión de los directivos por buscar negocios perfectos en una economía naturalmente imperfecta, y las presiones de muchos que se limitan a ver los toros desde la barrera para proceder con los deportes nacionales: la crítica o la envidia.

Las razones de esta omisión pueden ser varias: 

1. Desconocimiento conceptual y normativo: muchas juntas directivas no comprenden a fondo el objetivo del Fodes ni su alcance legal.

2. Enfoque tradicional del negocio: la mayoría de fondos de empleados actúan o se dedican únicamente al crédito, relegando la función solidaria y transformadora que los diferencia de las demás
instituciones crediticias.

3. Falta de proyectos estructurados: no se fomenta la cultura empresarial, ni la cultura de la planeación de ideas emprendedoras para los asociados.

4. Miedo al riesgo: algunos directivos consideran que apoyar emprendimientos puede ser riesgoso, costoso o difícil de medir en resultados. Esta visión cortoplacista impide ver el valor estratégico del fondo.

 

No activar el Fodes tiene efectos nocivos tanto para los asociados como para los fondos de empleados Se desaprovecha el potencial creativo y emprendedor de los asociados.

Se limita la diversificación económica de la entidad.

Se debilita la identidad solidaria, reduciendo la relación asociativa a un simple vínculo financiero.

Se pierde la oportunidad de formar nuevos liderazgos y tejido económico local.

Considero que se pueden analizar iniciativas administrativas como: crear comités de innovación y emprendimiento, desarrollar convocatorias internas de ideas productivas, aliarse con entidades
del sistema emprendedor (SENA, cámaras de comercio, universidades) y por último, creo que se puede activar el Fones con los recursos Fodes, para que se convierta en un prestamista especial para los fondos de empleados y para las cooperativas que deseen ser parte de este fondo.

El Fodes no puede seguir pasando desapercibido ni dejarlo en el olvido como un mero registro contable, es en parte, una herramienta estratégica para proyectar a los fondos de empleados hacia el futuro.

 

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