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junio 17, 2026
EN RED

Circular94: El fin del cumplimiento de papel y el inicio del verdadero gobierno en el sector solidario

Por: Doris Patricia Reina Becerra
Especialista en Gerencia Financiera Internacional
Experta en el sector solidario

 

La Circular Externa 94 de la Superintendencia de la Economía Solidaria marca un antes y un después en la forma en que se entiende el gobierno corporativo en el sector solidario colombiano. No se trata de una norma más dentro del marco regulatorio, ni de un ajuste técnico menor; se trata de una redefinición profunda del concepto de gobierno, que traslada el enfoque desde el cumplimiento formal hacia la evidencia real de gestión, decisión y responsabilidad.

Durante años, muchas organizaciones del sector solidario construyeron su estructura de gobierno sobre la base del cumplimiento: manuales aprobados, comités constituidos, actas firmadas y políticas documentadas.

Este modelo, aunque necesario en su momento, generó una práctica en la que el cumplimiento normativo se medía por la existencia de documentos y no por la calidad de las decisiones. La Circular 94 rompe con esa lógica al exigir que el gobierno corporativo sea medible, verificable y, sobre todo, efectivo.

Este cambio implica entender que el gobierno corporativo no es una estructura, sino un sistema vivo que se manifiesta en la forma en que las organizaciones toman decisiones. La Asamblea General, el Consejo de Administración, la Gerencia, la Junta de Vigilancia y la Revisoría Fiscal dejan de ser instancias formales para convertirse en actores reales dentro de un proceso dinámico de análisis, deliberación y control.

En materia de riesgo, la Circular exige la integración de sistemas como SARC, SARO y SARLAFT, que deben dejar de operar de forma aislada para convertirse en insumos clave en la toma de decisiones estratégicas. El riesgo deja de ser un requisito para convertirse en una herramienta de gestión.

La norma también redefine el papel de los comités, exigiendo que generen valor real mediante análisis técnico. Su existencia sin contenido pierde sentido en el nuevo modelo.

El mayor aporte de la Circular es evidenciar la brecha entre cumplimiento formal e implementación real.

Muchas entidades cumplen en el papel, pero aún deben fortalecer la calidad de sus decisiones y la integración del riesgo.

En conclusión, la Circular 94 no exige más documentos, exige mejores decisiones. No impone estructuras, exige funcionamiento real. El futuro del sector solidario dependerá de su capacidad para gobernar con criterio, información y responsabilidad.

 

 

 

 

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