El servicio de la Cooperativa Unimos se construye desde adentro
La experiencia del colaborador como ventaja competitiva en la transformación de Unimos hacia 2030.
Por: Andrés Said Molina Fino
Financial & Strategy Executive | Business Consultant | Project & Transformation Leader
Unimos
Ese ha sido uno de los aprendizajes más importantes en Unimos. En medio de un proceso de transformación empresarial y de cara a la estrategia 2030, entendimos que no es posible construir una organización cercana, confiable y orientada al servicio si internamente los colaboradores no viven una experiencia coherente con esa promesa.
En otras palabras: una empresa no puede ofrecer hacia afuera lo que no es capaz de sostener hacia adentro.
La transformación empresarial suele reducirse a tecnología. Pero transformar no es solo digitalizar. También implica revisar estructuras, redefinir capacidades, fortalecer liderazgos, ajustar incentivos y conectar a las personas con el propósito organizacional.
La tecnología habilita, pero son las personas las que realmente convierten una estrategia en experiencia.
En Unimos, esa convicción se ha traducido en decisiones concretas. Una de ellas ha sido la promoción y crecimiento de más del 20% del total de colaboradores, una señal clara de confianza en el talento interno y de apuesta real por el desarrollo.
Cuando una organización abre caminos de crecimiento, no solo mejora su clima; fortalece compromiso, eleva exigencia y consolida una cultura más meritocrática.
A la par, hemos impulsado una reconversión de roles y perfiles con énfasis en data y transformación digital, entendiendo que una organización que quiere competir mejor necesita nuevas capacidades para leer información, anticipar comportamientos, rediseñar procesos y tomar mejores decisiones. Esto ha venido acompañado de análisis de mercado sobre estructura organizacional, especialmente en temas asociados a experiencia del asociado y evolución del talento.
También hemos fortalecido la formación a través de alianzas estratégicas, como programas robustos de desarrollo, y de la construcción de programas de liderazgo enfocados en gestión del cambio y autoconciencia. Porque liderar hoy no es solo administrar tareas; es movilizar equipos, sostener conversaciones difíciles y ayudar a que las personas encuentren sentido en medio de la transformación.
Otro frente clave ha sido la reestructuración del plan de bienestar, orientándolo más a los gustos, preferencias y realidades de los colaboradores. El bienestar deja de ser un paquete estándar y se convierte en algo más relevante cuando entiende que las personas no viven ni trabajan de la misma manera. En esa misma lógica, hemos venido priorizando un enfoque de cuidado integral, que empieza a mirar con más fuerza no solo al colaborador, sino también a su entorno cercano y familiar.
Adicionalmente, la implementación de herramientas de people analytics ha permitido gestionar con más evidencia y menos intuición. Medir mejor el talento,
entender patrones, anticipar riesgos y conectar decisiones de personas con resultados del negocio ya no es un lujo: es parte de una gestión moderna y responsable.
La transformación también exige revisar la propuesta de valor para el talento. Por eso en Unimos avanzamos en la revisión y ajuste de salarios para mejorar
competitividad frente al mercado, así como en la reingeniería del proceso de selección e inducción, fortaleciendo la gestión por competencias. La experiencia del
colaborador empieza antes de entrar y se consolida en los primeros meses. Allí se juega buena parte de la adaptación, la conexión cultural y la productividad futura.
En este camino, también ha sido importante la apuesta por talento joven, abriendo oportunidades para recién graduados y primeros empleos. No solo porque aporta renovación y nuevas capacidades, sino porque obliga a la organización a ser mejor en formación, acompañamiento y liderazgo. Apostarle al talento joven también es construir futuro.
De igual manera, hemos puesto foco en el fortalecimiento y empoderamiento de la capa media, ese nivel en el que muchas estrategias se vuelven realidad o se quedan atrapadas en una presentación. Una transformación sostenible necesita líderes capaces de traducir la visión en hábitos, decisiones y cultura cotidiana.
Finalmente, uno de los mayores avances ha sido conectar mejor el desempeño de los colaboradores con los resultados organizacionales. Cuando las personas
entienden cómo su trabajo impacta el negocio, cambia la forma en que priorizan, ejecutan y aportan valor. La productividad mejora cuando el propósito deja de ser un discurso y se convierte en una realidad visible en la gestión.
La lección de fondo es clara: el servicio no es un área, ni una campaña, ni una frase bonita en un documento corporativo. Es una forma de operar. Y esa forma de operar solo se vuelve creíble cuando existe coherencia entre lo que se promete al asociado y lo que viven quienes hacen posible esa promesa cada día En Unimos, la estrategia hacia 2030 no busca solamente crecer. Busca crecer con una identidad clara: una cooperativa más humana, más moderna, más analítica y más consciente de que su ventaja competitiva no está únicamente en sus productos, sino en la calidad de las relaciones que construye.
Porque al final, las organizaciones que dejan huella no son las que más hablan del cliente en el centro. Son las que entienden que, para poner de verdad al asociado en el centro, primero deben dignificar, desarrollar y potenciar a su gente.
Ahí empieza la transformación que de verdad importa.










