PERSONAJES

Seducir sin imponer: Víctor H. Pinzón

Víctor H. Pinzón Parra es de profesión médico pediatra, pero quienes lo conocen lo catalogan como uno de los pioneros del nuevo cooperativismo colombiano con sus 96 años de edad.

Con una envidiable lucidez sobre los te- mas nacionales y una actividad ejecutiva que pocos pueden seguir, el doctor Pinzón Parra cuestionó al mismo movimiento cooperativo y advirtió la necesidad de una mayor participación de éste en las discusiones de los temas nacionales.

Entre tanto la necesidad de un cooperativismo con énfasis en la producción; enfocado a la seguridad alimentaria; la protección de la mano de obra y el medio ambiente son otras de las tareas pendientes para el sector.

En el diálogo con GESTIÓN SOLIDARIA este experto dio las pautas para un nuevo liderazgo y los pasos para que quienes están al frente de las empresas solidarias asuman el reto de pensar primero en lo humano, mientras buscan los resultados numéricos que exigen los mercados.

El pasado mes de octubre Víctor H. Pinzón Parra, fue galardonado con la Medalla al Mérito Cooperativo “Carlos Julio Niño Rodríguez” 2018. entregado por la Federación Colombiana de Cooperativas de Ahorro y Crédito, Fecolfin.

Gestión Solidaria: Usted señala que el afán de hacer muy rentable una operación hace que los equipos directivos se concentren en la búsqueda de nuevas tecnologías, pero de lado dejan lo humano ¿Está pasando eso en el cooperativismo?

Víctor H. Pinzón: Sí, y sobre todo se ve en el cuidado que se debería tener. Indiscutiblemente el cooperativismo tiene que entrar en esto de la tecnología de lo contrario lo arrasan. Pero aquí lo fundamental es que además de eso no pierda la identidad cooperativa, el valor, los principios cooperativos. Es decir, el aspecto humano del cooperativismo, no lo podemos perder frente a la tecnología y no tiene porque perder- se. En eso debemos ser muy cuidadosos, no simple- mente, igualarnos a los demás sectores, perdiendo la parte humana del cooperativismo que es lo que nos distingue, eso lo debemos preservar y cuidar mucho.

Gestión Solidaria: Explicaba el expositor de IBM que se necesita mucha humildad y dejar de lado el ego, sobre todo en el afán de defender la decisiones y volver esas propuestas una competencia dentro de entidades colegiadas, en entidades como estas ¿Usted que lleva tantos años y ha logrado hacer cumplir muchas de sus propuestas, cómo se hace para que ese ego no lo domine cuando sabe que tiene que imponer una decisión o seducir con ella?

V.H.P.: Seducir… En primer lugar tiene uno que estar muy con- vencido, muy seguro, de eso que quiere trasmitir, de eso que está llevándole a los demás. No podemos por el hecho de tener el conocimiento de algo, creer que tenemos todo el poder, toda la facilidad para que nos creamos superiores a los de- más. Para mi un factor fundamental en la vida es la humildad. Eso sí no se me escapa a mi nunca y seguramente eso a mi me ha ayudado mucho. La humildad lo lleva a uno a la sencillez. A evitar los riesgos de la envidia, de las iras, de molestarse uno por cualquier cosa, como se- res humanos. Estamos sometidos a todo esto, en cambio la humildad, le da a uno serenidad, tranquilidad, le evita esto de guardar rencor, el odio. Lo que nos lleva y que tanto nos ha perjudicado, en esto… Si vamos a poner un ejemplo miremos el país, donde cada quien quiere sobresalir por su lado y olvidarse de los demás, eso no, si no salimos todos adelanten. Mucho menos si uno pretende que es el que se las sabe todas, que uno tiene poder, lo que es solamente el ego. En cambio la humildad lo lleva uno a compartir, a enseñar, a participar, a instruir y no sufre que es lo más importante.

G.S.: ¿El cooperativismo hace a los hombre más grandes o el cooperativismo necesita de hombre grandes?

V.H.P.: No. Si consideramos un hombre grande a ese humilde del que estamos hablando, es el que se entrega a los demás. Eso es un hombre grande, el que se entrega a los demás con humildad. “La sociedad no nos tiene en cuenta, el Estado menos y no sabe que es eso del cooperativismo y que estamos haciendo. No es que nos marginen, somos nosotros mismos los que nos estamos marginando” V.H.P.

G.S.: ¿Qué está pasando en el cooperativismo. No hay un relevo como se esperaba, quienes están llegando lo hacen con énfasis en lo técnico y con una visión menos cooperativista?

V. H. P.: Estamos dejando mucho el cooperativismo. Estamos perdiendo esa parte humana de la que hablábamos antes. Sobre todo nos estamos quedando rezagados. El cooperativismo que está haciendo frente a esta situación que está viviendo el país por ejemplo frente al proceso paz, este es el ejemplo más típico. Considero que no hay una organización, un movimiento más capacitado, más preparado precisamente para esto… que genere un cambio en la sociedad, precisamente por esos valores y principios del cooperativismo. Eso nos da un poder extraordinario para esos cam- bios que necesita la sociedad, pero tenemos que hacerlo. Nosotros no podemos marginarnos de la situación que vive el país, no podemos marginarnos de la construcción de la paz, que es lo que tenemos que hacer todos los colombianos y el cooperativismo está perdiendo esa oportunidad. El movimiento cooperativo no puede mantenerse marginado, ausente, tiene que hacer acto de presencia ante la sociedad, ante el Estado, pero con hechos con pro- puestas claras y concretas de que es lo que puede contribuir el movimiento cooperativo a la paz, que esa es una construcción de todos los colombianos, todos estamos obligados a construir la paz y re- pito, el movimiento cooperativo no puede mantenerse marginado, ausente de la situación actual del país.

G.S.: ¿Pero pareciera que al tema de la paz, hay que sumarle todos los temas nacionales. Es un sector endógeno, le cuesta mirar hacia afuera?

V.H.P.: Pero mucho. Y por eso la sociedad y el Gobierno no nos tiene en cuenta y no saben que es eso del cooperativismo y que estamos haciendo. El Estado sí que menos, por eso nos margina. No es que nos marginen, somos nosotros mismos los que nos estamos marginando. Es no puede continuar así. Y eso no es sola- mente cuestión de renovación, lo que es fundamental lógicamente, que ingresen nuevas generaciones, jóvenes y los viejos estamos obligados a hacerlo, comprometernos con los temas nacionales.

G.S.: ¿Pareciera que el cooperativismo está concentrando su intervención en el sector de ser- vicios financieros, pero usted está dentro de un proyecto que busca la producción de comida, producir agua. Nos falta un cooperativismo de producción, un cooperativismo agrícola, de distribución. Nos falta llegar a ese productor raso?

V.H.P.: No le quepa la menor duda. Por eso la propuesta que vengo haciendo hace dos años, sin mayor respuesta, cooperativizar al campesino ¿Para qué? Para dignificarlo. Es el campesino la víctima de todo este conflicto que hemos vivido. Explotado, abandonado. Y nosotros disfrutando lo que produce y es como si no nos interesara ¿En qué condiciones vive? ¿Qué educación tiene? Qué capacidad tiene de educar a sus hijos. De educarse ellos. Que capacidad de servicios, de salud, de vivienda tienen. En que vivienda viven estos campesinos? Y ¿Acaso no son colombianos también? ¿Cuántos son? Doce millones de campesinos hay en le país ¿Y cuánto es el territorio que tenemos en Colombia? 111 millones de hectáreas es el área rural, en bosques hay un porcentaje alto, pero para la agricultura tenemos más de 60 millones de hectáreas ¿Sabe cuantas se están explotando ahora? Ocho millones de hectáreas apenas. De manera que todo se está perdiendo. Tenemos los elementos; tenemos al campesino, que es la parte humana; tenemos la parte material, la tierra; tenemos recursos, con esto de posconflicto se fijaron muchas posibilidades de colaborar con el movimiento cooperativo, para que la Re- forma Agraria se haga a través de entidades solidarias como las cooperativas y todas las asociaciones sociales solidarias. No lo estamos aprovechando. Es un peligro, es un riesgo que perdamos esta oportunidad, de participar en el tema y organizar a estos productores.

G.S.: ¿Internacionalmente cómo ve el cooperativismo?

V.H.P.: Lo veo también bastante quieto. Para estos movimientos sociales qué tienen que hacer. Tratar el tema de la pobreza y qué estamos viendo en el mundo. Muchos menos millonarios, pero con muchísima más riqueza y muchos más pobres. Esa es la situación. ¿Qué está haciendo el cooperativismo para voltear esa situación, para acabar esa miseria que hay en el mundo? No hay planteamientos serios sobre esto y le puedo hablar de otras situaciones también en las cuales el cooperativismo tiene to- das la posibilidades de participar, por ejemplo en la expectativa de vida, que cada vez se va incrementando, es decir, cada vez vamos a tener más viejos en el mundo ¿En qué condiciones los vamos a tener? ¿Para qué es el crecimiento, para qué esa expectativa de vida, cuando científicamente se hacen grandes esfuerzos? Para tener viejos pobres abandonados, eso es absurdo, eso es imposible. Todo el mundo quiere vivir más. Ah bueno, la ciencia está satisfaciendo eso. Incrementando la expectativa de vida, pero ¿Nosotros, la sociedad qué está haciendo para que ese anciano viva en buenas condiciones? No hay una respuesta del cooperativismo aunque es un área social amplísima para el cooperativismo. G

 

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