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El modelo de crecimiento de Colombia se ha agotado

 Febrero 2018- edición 104.

El economista y periodista Silverio Gómez señaló que mientras muchos esperan que los nuevos precios del petróleo permitan la recuperación del crecimiento de la economía del país, se debe mirar hacia apuestas nuevas de largo aliento.

Los resultados de la economía durante los dos últimos años, con un bajo crecimiento y un desempleo estabilizado, pero alto, han mostrado la dependencia de la producción petrolera y la minería, la misma que fue desperdiciada por las regiones productoras cuando los precios eran más holgados, señaló el analista Silverio Gómez.

“En este momento el país debe replantear cuál será su apuesta para desarrollar un nuevo modelo de crecimiento económico que permita alcanzar índices de crecimiento superiores, incluso al de países de la región”, dijo.

El economista y periodista invitado por Fecolfin como expositor a los Foros Perspectivas del Sector Ahorro y Crédito, que realizó durante los primeros días de febrero, insistió que mientras el mundo fija como diferenciales para alcanzar el desarrollo la innovación, la tecnología y el talento humano, Colombia sigue insistiendo en sectores tradicionales como el petróleo y la minería.

Es así que mientras los pronósticos de crecimiento fluctúan para 2018, entre 2,3 y 2,8 por ciento dependiendo la entidad o el experto que la exprese, una cifra como esa seguirá siendo precaria si el país no busca nuevos mecanismos para potenciar sus capacidades.

En diferentes estudios, en cifras citadas por el investigador se advierte que las regiones, departamentos y ciudades no han identificado cuáles son sus fortalezas para generar riqueza y por ende sacar a buena parte de la población de la pobreza, otro de los problemas evidentes de la economía colombiana, trazada por la alta desigualdad dentro de los diferentes grupos de ciudadanos.

Regiones del centro del país como Bogotá, no son competitivas en materia exportadora. Mientras que el grueso de su masa empresarial está conformado por pymes, casi en un 91 por ciento y apenas con 1,8 por ciento con empresas de gran tamaño, sin embargo, la ciudad capital pretende mostrarse como un centro industrial.

“En Bogotá casi la totalidad, un 96 por ciento de su oferta empresarial, está dirigida a los servicios, así como el lugar con mayor concentración de las operaciones bancarias, con un alto tráfico aéreo con servicio para 22 millones de viajeros. Entonces con esos elementos ¿por qué insistir en mostrar a la capital como un centro empresarial? Cuando su vocación puede ser completamente diferente, incluso como una ciudad turística y de centro de servicios, por su oferta que representa en habitaciones la suma de ciudades como Medellín y Cartagena”, insistió.

En otras partes del país como Antioquia y Santander, la posibilidad de desarrollar nuevas ofertas industriales son evidentes, sin embargo, no diferente al resto del país, buena parte de la actividad empresarial está concentrada en el comercio, que se nutre de las importaciones, lo que debilita a mediano plazo la balanza comercial nacional, que ha visto minado el aparato productivo, expuesto incluso ante los acuerdos de libre comercio firmados por Colombia.

Silverio Gómez insistió que según el mismo comercio, la desaceleración del consumo nacional se debe en buena medida al incremento de la tasa del IVA al 19 por ciento y un ambiente generalizado de desconfianza por parte de los consumidores.

Más allá de lo inmediato

“Si Colombia quiere alcanzar un mejor crecimiento, tiene que entrar en discusiones que no son redituables a corto plazo, como la educación y el agro”, dijo.

En materia educativa, si Colombia asumiera la discusión de un nuevo modelo, los resultados de dichas decisiones no podrían advertirse antes de 15 años, pero esto permitiría dejar atrás la dependencia de sectores tradicionales, algunos con poca capacidad de dar valor agregado o ser grandes generadores de empleo.

“En materia de agro y agroindustria, la posibilidad de identificar nuevos productos y masificar sus áreas de cultivo, podría poner a Colombia como jugador internacional en mercados aun inexplorados. La dependencia del café como cultivo insignia puede ser superada y otros productos podrían alcanzar una relevancia similar, y es ahí donde el sector cooperativo tiene una gran posibilidad”, insistió el analista.

Una final

Silverio Gómez señaló que si una organización quiere ser un gran competidor en su sector, debe enfocarse en retener y desarrollar su talento humano, que es en esencia su principal diferencia.

“Las grandes corporaciones del mundo han fijado cuatro grandes elementos para retener y desarrollar sus mejores talentos”, son estos:

  1. Qué sean buenas personas, el conocimiento se da por sentado que es generalizado y cualquier individuo lo puede tener.
  2. Que sean colaboradores.
  3. Flexibilidad. No es necesario que sean generalistas, pero sí que el trabajador esté en capacidad de hacer dos o más funciones.
  4. Que trabajen en equipo.

Si las organizaciones logran desarrollar esos equipos y retenerlos, que es lo más importante, su función de innovar y desarrollar procesos eficientes son elementos que se darán de manera fluida.

Por último, Silverio Gómez señaló que “2018 será un año similar al anterior, donde no se aprecia un gran motor para la economía colombiana; con un crecimiento débil pero estable, donde las organizaciones no deben buscar un crecimiento a costilla de una reducción de costos soportados sobre la reducción de los ingresos de los trabajadores”, concluyó.

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