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Carlos Acero Sánchez, director ejecutivo de la Confederación de Cooperativas de Colombia, afirmó que la generación de circuitos económicos locales y regionales son la alternativa para la consolidación del modelo cooperativo en Colombia.

El ejecutivo afirmó que en momentos en que el país entra en una nueva etapa y deja atrás la confrontación armada, la posibilidad de organización de las empresas solidarias se multiplica en las regiones, especialmente en la producción agroindustrial donde tiene una gran alternativa de inversión y desarrollo de nuevos negocios.

GESTIÓN SOLIDARIA: La sensación que queda después de escuchar a los funcionarios del Gobierno es que el sector solidario se quedó esperando que lo protegieran, lo que tampoco se ha dado, ¿usted comparte esa visión?

CARLOS ACERO SÁNCHEZ: Las cooperativas tenemos una doble condición, ser organizaciones de personas para generar bienestar y somos empresa para desarrollar una actividad económica. La esencia de ese modelo es poder compaginar esos dos escenarios, que se tienen que hacer además permanentemente. Ni quedarse solamente en el discurso de beneficio social, ni irse solamente al negocio desde la perspectiva económica. Es como poner a desarrollar una actividad a través de esa forma empresarial, que satisfaga las necesidades de sus asociados y además les brinde bienestar. Entonces yo considero que ese es el círculo virtuoso del modelo cooperativo en el mundo. Por supuesto las cooperativas estamos en la economía, operamos en el mercado, necesitamos estructuras dinámicas que puedan mejorar la calidad, la prestación oportunidad para todo tipo de servicios. Si una cooperativa no le satisface las necesidades a su gente, pues la gente se va. Eso no quiere decir que se dediquen exclusivamente “al negocio” si no que vean el sentido social de la dinámica económica.

GS: ¿Cuáles son las grandes oportunidades empresariales que tienen las cooperativas?

CAS: El tema del desarrollo rural. Si hay algo en lo que en la forma cooperativa es necesario, es importante, poderoso y sostenible, se llama el desarrollo rural. Las cooperativas agropecuarias en el mundo son las mayores proveedoras de alimentos, el 52 por ciento de la producción agropecuaria de la Unión Europea se logra a través de cooperativas, el siete por ciento de la producción agropecuaria de Brasil lo manejan las cooperativas. En Colombia, por muchas razones. La existencia del conflicto armado, las dificultades institucionales, la falta de promoción y política pública, la concentración exagerada de la riqueza, la violencia rural ha impedido que haya un mayor desarrollo. Las condiciones empiezan a cambiar en seguridad, la gente se organiza, hay una enorme posibilidad de desarrollo. No solamente en cooperativas de producción agropecuaria, sino cooperativas que ofrecen servicio en los territorios. Siempre se ha dicho que las cooperativas tienen su gran importancia e influencia en lo local y lo regional. Donde las personas organizan empresas, ofrecen servicios o producen bienes y esto se hace en un enfoque territorial, que es la estrategia que hoy está lanzando el Gobierno: desarrollo rural con enfoque territorial.

GS: ¿Y el resto de elementos necesarios para el éxito de esos negocios, como la comercialización, transporte, la cadena?

CAS: Cuando yo hablo de que esto no es solamente producción, quiere decir que en Colombia, como en el resto del mundo, debemos avanzar hacia los circuitos económicos cooperativos y solidarios en desarrollo del modelo que se sustenta en la colaboración entre cooperativas y por eso le estamos proponiendo al Gobierno la definición de una política pública, con cinco ejes que den un verdadero impulso a este tipo de organizaciones. Porque de lo contrario será muy difícil seguir avanzando. Lo hemos hecho sin una política pública sólida y consistente por los últimos 40 años. ¿Se imagina si esa política pública existiera, permitiendo el acceso de las cooperativas a la financiación, infraestructura y todos los demás elementos necesarios?

GS: ¿En el tema financiero cuáles son las oportunidades que tiene el sector, por qué el cooperativismo no tiene fondos de inversión, por qué no participa en la bolsa de valores o compra activos significativos?

CAS: Las cooperativas tienen una lógica diferente a la lógica del capital… El sentido de una cooperativa de ahorro y crédito no es especular en la bolsa, ni en Colombia, ni en el mundo. Eso no quiere decir que las cooperativas no seamos muy fuertes. Y por eso insisto en que el camino es por medio del desarrollo local y regional. Vuelvo a mi punto. No se trata de comprar activos, se trata de generar un ecosistema, donde el modelo cooperativo cree verdaderos territorios cooperativos. Yo considero que no podemos hablar de oportunidades de negocio, porque lo cooperativo en sí no es un negocio, si por ello se entiende una oportunidad de rentabilidad. Yo lo que considero es que hay que preguntar cuál es el verdadero impacto de las cooperativas en la economía. Tener una base social amplia, a la cual le preste más y mejores servicios, y esto hace que se vuelvan un escenario de desarrollo económico y de generación de excedentes muy importante. Cuando esto ocurre, la reinversión de estos excedentes, lo que va hacer es mejorar la oferta de servicios y mantener, retener y atraer nuevos asociados. Yo considero que ahí está el éxito del modelo y es que las cooperativas cuando invitan a la gente a asociarse a una cooperativa de ahorro y crédito, la invitamos es para que visualice un proyecto de vida con la ayuda de la cooperativa y lo lleve. Si lo que usted quiere es hacer negocios para eso están los bancos.

GS: ¿Cuándo sería el momento en que la masa cooperativa sea tan grande que se pueda decir que tiene la incidencia en la economía?

CAS: Yo considero que cuando la gente a nivel local y regional empiece a crear o a realizar cooperativas para el desarrollo agrario para la prestación de servicios locales y se puedan articular en esos territorios, ahí va haber un tema muy fuerte. También cuando se defina una política pública y dentro de esa línea unos ejes fundamentales como por ejemplo la formación cooperativa. Mucho más allá de las cátedras que no sirven para nada, mucho más allá del curso de 20 horas, que tampoco sirve para nada. Con todo respeto lo que sirve es una formación permanente, consistente sistemática en donde la sociedad, donde no solamente los que quieren entrar a una cooperativa que para llenar un requisito compran un certificado, es que la sociedad empiece a entender el valor de lo colectivo, la construcción del respeto por lo público, la asociatividad, por el emprendimiento cooperativo, sería un segundo gran elemento y un tercero, cuando la gente empiece a sentir los efectos socioeconómicos en los lugares donde operan las cooperativas. Es como todo. Cuando una organización no le produce ni frío ni calor en los territorios pasan desapercibidas. Cuando ven que hay varias cooperativas, que se unen, que participan, que comparten, que impulsan, que estimulan, ahí se daría un quiebre.

GS: ¿Qué espera que suceda en esta nueva versión del Congreso Cooperativo?

CAS: Mi perspectiva es que todos estos escenarios que estamos generando de incidencia a lo que nos deben llevar, si lo seguimos haciendo de manera integrada, sistemática y propositiva nos debe llevar a elevar el nivel de la incidencia de la economía solidaria y cooperativa del país. El lenguaje es siempre quejumbroso, hoy venimos con propuestas. Somos parte del país que ve futuro, que tiene visión y que queremos aportar desde los hechos con la institucionalidad de cinco mil empresas y desde el modelo que profesamos con alternativas de inclusión económica y social. Esto es como el agua que cae en la roca, permanente, consistente, con una paciencia y con resultados serios.

Carlos Acero Sánchez, director ejecutivo de Confecoop, afirmó que dentro del modelo cooperativo se trata de generar un ecosistema, donde el modelo cooperativo cree verdaderos territorios cooperativos.

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