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Alveiro Monsalve Zapata es un experto cooperativista, con referentes en Colombia y buena parte del continente sobre el tema, no solamente por su extensa formación académica, que parte desde la economía y la estadística, también porque de manera coherente vive lo que predica. Se declara a sí mismo un convencido de lo que para muchos es una utopía, pero para él es la proyección de la realidad económica que vivirá plenamente el mundo en un cercano futuro.

El profesor Monsalve ha dedicado estos últimos años a promover mediante sus conferencias las bases de un cooperativismo puro, que toma como referencia los principios y valores que fijaron los pioneros hace unos 200 años y que veían en el ser humano y su bienestar el referente para el desarrollo del modelo asociativo.

Se declara así mismo como un convencido de que sí se puede alcanzar la aparente utopía cooperativa y aunque cuestiona las malas prácticas de algunas empresas solidarias afirma que las nuevas generaciones encontrarán el camino para cumplir lo que hasta ahora para muchos es un modelo teórico, pero que en la práctica puede llegar a ser altamente eficiente.

GESTIÓN SOLIDARIA: ¿Por qué el cooperativismo?

Alveiro Monsalve Zapata: Es un ideal de vida, es una utopía, es un sueño que puede ser posible. Llevamos 200 años en el mundo tratando de comprender qué es cooperar. Qué es ayudarnos entre las personas. Cómo se puede construir un mundo mejor. Cómo se puede lograr una mejor calidad de vida y eso es cooperativismo. Como ideal vale la pena.

GS: ¿Usted lo ha visto posible?

AMZ: Sí, si es posible. Es posible con la gente joven, con los niños, con tantos líderes sociales y personas sensitivas que creen en el poder de una comunidad organizada, que creen en el poder de los grupos humanos ayudándose entre sí para satisfacer necesidades y tantas cosas deseables.

GS: ¿Qué le falta al cooperativismo para que deje de ser una utopía?

AMZ: Lo primero es comprender la razón de ser del cooperativismo, que valores lo fundamental, qué principios… Pareciera un conjunto de frases trilladas, eso de los valores. eso de los principios, pero si uno hiciera un esfuerzo por profundizar la razón de ser de ellos. Valores y principios… se le abre una luz enorme para entender el por qué de la colaboración asociativa y entender por qué esa es la fórmula salvadora frente a esa fragilidad de los individuos separados entre sí. Cuando el grupo está unido es fuerte, cuando el individuo está sólo es débil y el cooperativismo es gente unida ayudándose.

GS: Culturalmente eso nos ha costado mucho…

AMZ: Claro. Porque queremos hacer cooperativismo con individualismo. Con prácticas individualistas. Queremos un cooperativismo, sobre todo aquí en Colombia donde esperamos más recibir que dar. Donde concebimos la individualidad y el poder para lograr cosas en provecho personal y no pensando en el bien común. Por ese motivo es que se nos dificulta hacer cooperación asociativa.

GS: ¿Para dónde va el cooperativismo?

AMZ: He pensado durante años que el cooperativismo es el despertar de una nueva humanidad. Quien está vinculado a una cooperativa y comprende la razón de ser de ella está viviendo hoy el futuro. La humanidad no puede seguir estando alrededor del consumismo, del capital, ni el modelo económico puede ser aquel donde unos pocos tengan muchísimo y la mayoría tengan muy poco. No. El futuro de la humanidad estará donde se construya capital social alrededor del ser humano. No de carreta, si no de verdad. Que el ser humano sea la razón de ser de todo cuanto se haga en una sociedad, por eso está por hacer o por inventar el verdadero modelo económico y social que sea equitativo, en donde haya igualdad e inclusión. Eso todavía seguirá siendo una utopía, pero hay que trabajar todos los días… Yo tengo mucha esperanza en que las nuevas generaciones sean las que marquen el camino.

GS: Pone usted el ejemplo de un autor que afirma que el cooperativismo es mucha filosofía, pero en la práctica es muy eficiente… Hablemos más de eso.

AMZ: Sí. Sven Ake Böök, es un autor canadiense, que nació en la isla de Nueva Escocia, y quien aprendió mucho de cooperativismo en la práctica. A él la Alianza Cooperativa Internacional le encargó un estudio sobre los valores cooperativos. Él escribió el Libro “Los valores cooperativos para un mundo en cambio” y me llamó la atención en estos días leerlo y encontrar que él dice, “El cooperativismo es asombrosamente idealista y utópico, pero también tremendamente práctico, si nosotros queremos hacerlo práctico. Yo personalmente le apuesto mucho a ese idealismo y hay que seguir siendo soñadores manteniendo la esperanza en alto que ese es un camino adecuado”.

 “Cuando el grupo está unido es fuerte, cuando el individuo está solo es débil y el cooperativismo es gente unida ayudándose”: AMZ

GS: ¿Le gusta más el idealismo?

AMZ: Me gusta más el idealismo, aunque dediqué 30 años a la práctica.

GS: ¿Entonces qué le falta al cooperativismo colombiano?

AMZ: Lo he dicho una y otra vez y lo he escrito. Se perdió en el camino. Y se perdió porque se dedicó la mayor parte a crear cajitas de abono. Y no quiero ofender a las grandes cooperativas de Colombia, que representan en activos más de 65 por ciento. No, quiero referirme al modelo cooperativista que se fundamenta en aportes y en ahorros para endeudar más a la gente. Soy un enemigo de eso. El camino del cooperativismo debe ser el de su origen… No el de los pioneros, pero por lo menos un cooperativismo productivo, un cooperativismo de trabajo, industrial y cooperativismo de ahorro y crédito. Esos caminos hay que desarrollarlos en Colombia, nos quedamos en el ahorro y el crédito, y eso que no hay ni 200 cooperativas dedicadas a ahorro y crédito, cuando se estima que son más de 4.500.

 

 “Queremos hacer cooperativismo con individualismo. Con prácticas individualistas. Queremos un cooperativismo, sobre todo aquí en Colombia donde esperamos más recibir que dar. Donde concebimos la individualidad y el poder para lograr cosas en provecho personal y no pensando en el bien común”: AMZ

GS: ¿Por qué a los jóvenes no les llama la atención el cooperativismo o les cuesta tanto entrar a él?

AMZ: Es cierta su pregunta. Es una realidad de a puño. El cooperativismo se ha vuelto en muchas empresas como una especie de cónclave de viejitos, hay que romper eso. Se necesitan empleados, directivos, líderes del movimiento cooperativo colombiano, que involucren a los niños y los jóvenes, que los traigan a no hablarle de cooperativismo, sino a gozar de la vida, al buen vivir, a pasarla bien y cuando ellos vean que hay personas adultas que creen en esto como un modelo de organización económica y social. Cuando los jóvenes vean eso sin que les estén enseñando de cooperativismo empiezan a tomar interés en el cooperativismo. Yo estoy seguro que esa generación es la que va a hacer de este cooperativismo algo más renovado, algo nuevo. Lo que hay actualmente no es lo mejor que deseamos.

 

“Lo he dicho una y otra vez y lo he escrito. Se perdió en el camino. Y se perdió porque se dedicó la mayor parte a crear cajitas de abono. Y no quiero ofender a las grandes cooperativas de Colombia, que representan en activos más del 65 por ciento. No, quiero referirme al modelo cooperativista que se fundamenta en aportes y en ahorros para endeudar más a la gente. Soy un enemigo de eso”: AMZ

GS: ¿En conclusión se queda más con el sueño que con lo práctico?

AMZ: Me quedo con el gran ideal. Colombia tiene sembrada la base para establecer una verdadera economía social y solidaria. No al estilo europeo, sino al estilo latinoamericano, donde desarrollemos un sistema económico y social inclusivo que busque al ser humano como eje de toda la cooperación que genere calidad de vida, que genere calidez humana, que genere ayuda entre nosotros y no esperarlo todo del Gobierno. La economía Social y Solidaria es algo que nos corresponde profundizar bastante para hacerlo realidad algún día.

 

 

Alveiro Monsalve Zapata, economista, analista y profesor experto en cooperativismo, se declaró un idealista del modelo asociativo, al que ve posible para el desarrollo de un mejor país.

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