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GOBERNABILIDAD COOPERATIVA ¿PARA QUÉ?

La práctica del buen gobierno asociativo

Por: Alveiro Monsalve Z

Consultor

La gobernabilidad es fundamental en la sostenibilidad cooperativa. Es clave en su ventaja estratégica diferenciada. Es tal vez el componente más difícil de la gestión asociativa, teniendo en cuenta la naturaleza de las decisiones democráticas y la práctica de los valores y principios cooperativos.

Gobernar bien, con sabiduría y conocimiento, es el difícil arte de toda gestión administrativa. En el modelo de las empresas asociativas solidarias, este arte se dificulta aún más por el carácter democrático y participativo en la toma de las decisiones. Las aptitudes, competencias, decisiones y motivaciones de quienes han sido elegidos para gobernar, mediante votación de los asociados, que son a su vez dueños y gestores, resultan siendo en la práctica un conjunto de intereses contrapuestos al bien común.

El éxito de una organización solidaria no sólo depende del resultado económico y social, sino también de la capacidad de sus Directivos para gobernar con buenas prácticas en el marco de una sana ética empresarial y de una moral solidaria a toda prueba.

Gobernar bien es rectitud

En su etimología, la palabra “gobernanza”, viene de “gobernar” y ésta en su origen griego significaba pilotar un barco, lo que nunca ha sido fácil por la cantidad de parámetros que se deben tener en cuenta para hacerlo bien. En su acepción latina, “gubernare”, es decir, dirigir la nave, deriva del “gubernator”, que era el timonel. Si los griegos fueron expertos marineros, los romanos lo fueron en la construcción de carreteras y en ambos casos se requería un muy alto sentido de la dirección para llegar a feliz puerto. Eso es gobernar. Gobernar con acierto.

La gobernabilidad cooperativa está relacionada con la visión estratégica de la organización asociativa, con los procesos que involucran la toma de las decisiones, con la dinámica compleja en el manejo del poder, bien o mal llamado democrático, y con la manera como se informa al conjunto de asociados. Gobernar bien, entonces, no es otra cosa que saber gestionar el bien común o sea construir desde la alta dirección el bienestar colectivo de todos los cooperados. Normas claras, responsabilidad, información y transparencia son cuatro pilares fundamentales del buen gobierno. En ellos se asienta la rectitud, diferente a la popularidad.

Gobernabilidad y resiliencia

Recientemente la ACI invitó a un grupo de expertos cooperativos a indagar con mayor profundidad sobre el tema del buen gobierno en las organizaciones solidarias y de ahí resultó un valioso documento difundido a nivel mundial “La gobernanza cooperativa apta para construir resiliencia frente a la complejidad”. Quienes dirigen deben saber que la forma de enfrentar y superar las dificultades en una organización, es una fortaleza, una debilidad o una oportunidad, según como se tomen las decisiones al respecto.

Gobernar bien una cooperativa pequeña, donde todos se conocen, puede ser más fácil que gobernar una Institución grande, particularmente donde los asociados se ubican en lugares geográficos distantes entre sí o con respecto a la sede principal donde se toman las grandes decisiones. Según sea la estructura jerárquica de la empresa asociativa y los mecanismos de control, autocontrol y participación de los asociados propietarios, la organización será capaz de enfrentar y resolver las dificultades, fortaleciendo así su propio desarrollo. Delegar con empoderamiento, descentralizar con eficacia, fortalecer el control social, incentivar la participación, informar con transparencia y oportunidad, deben ser todas, características de un buen gobierno corporativo.

Cuando la organización cooperativa es grande, la gobernabilidad debe ser policéntrica, pluridemocrática y sistémica. Intentando precisar estos tres aspectos, se podría afirmar que, a nivel de los diferentes negocios o divisiones o regiones geográficas, las decisiones serán policéntricas, si son concordantes con las realidades económicas, sociales o culturales de esos nodos específicos y se diferencian cuando sea necesario respecto al poder central. La democracia cooperativa, que por esencia es participativa, debe ser plural en la representación equitativa del conjunto de asociados, lo que ha de reflejarse en una gobernabilidad equilibrada, incluyendo a hombres y a mujeres. La gobernabilidad sistémica es una concepción en red, que articula los procesos y los actores internos y externos e integra el saber previo para tomar decisiones adecuadas.

Códigos de conducta ética

En la actualidad se viene haciendo énfasis en la necesidad de adoptar códigos de ética, códigos de buen gobierno, códigos de buenas prácticas cooperativas o códigos de gobernabilidad que se constituyan en guía de conducta para los integrantes de los órganos de Dirección y Control en las organizaciones solidarias. Es éste un buen propósito que contribuye en mucho a la transparencia, honestidad, compromiso y lealtad que debe caracterizar a los Directivos de cualquier organización empresarial y máxime si se trata de una organización autogestionaria basada en principios de participación económica, gestión democrática y autonomía institucional.

Pero el código de buen gobierno cooperativo no se refiere al cumplimiento de la Ley. Va más allá de las normas legales aunque incluye a éstas. Lo correcto es que a las normas y leyes se sujete todo directivo o administrador. Pero se pueden cumplir las normas aunque se vaya en contravía del carácter ético. La norma es un criterio de ordenamiento; la ética es un carácter, un espíritu de conducta. Por eso las prácticas de un buen gobierno cooperativo o solidario, recogidas en un código de manera breve, se refieren a políticas, decisiones, criterios, orientaciones o acciones que contribuyen al logro de los objetivos de la entidad en el marco de la solidaridad asociativa.

Un código de buen gobierno cooperativo debe ajustarse por entero a los principios y valores del cooperativismo, al espíritu genuino de la democracia participativa, a la dinámica propia de la cultura solidaria, a la filosofía de la cooperación asociativa y superar las exigencias de orden legal en aspectos de responsabilidad civil como corresponde a todo “diligente hombre de negocios”, según lo expresa uno de nuestros códigos en el país. Pero de nada servirá un Código de buen gobierno corporativo si no se lleva a la práctica.

Hacia una cultura ética, solidaria y globalizada

De los Directivos depende la calidad de la cultura ética, solidaria y globalizada que esperan los asociados de su propia institución. La calidad, entendida como un conjunto de características inherentes a una realidad específica para satisfacer necesidades concretas, debe ser también una cualidad del buen gobierno.

En las cooperativas, el buen gobierno comienza por la elección de los mejores y más idóneos o preparados para gobernar a la institución. Los marcos normativos son importantes y necesarios, pero más importante que éstos es la capacidad diligente, la conducta ética y la actitud moral de los directivos en el desempeño de sus cargos.

Jamás se podrá defraudar a los cooperados con prácticas de corrupción o conductas antiéticas de sus Directivos o empleados; esto sería imperdonable en el sector cooperativo. Cuántas organizaciones solidarias han desparecido o se desgreñan, por la negligencia, egoísmo o los intereses particulares de sus directivos. Suele suceder que grupos politiqueros utilizan una cooperativa para sus exclusivos intereses gremiales o reivindicativos, lo que a la postre resulta fatal para el conjunto de asociados. El desgobierno es resultado de una actitud antiética en la toma de las decisiones. Por el contrario, el buen gobierno es un conjunto de buenas prácticas que buscarán siempre el bien común de los asociados.

Frente a la pregunta ¿gobernabilidad para qué?, la respuesta sería: para construir organizaciones asociativas sostenibles y globales, capaces de generar incidencia económica, social, cultural, política y ambiental, en un mundo cada vez más globalizado. Para esto se necesitan directivos idóneos, honestos y con profunda formación solidaria. Y éstos son escasos.

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